MÁS DE LO MISMO... PREOCUPA
Que alegría es estar en el Alto Napo. Acabamos de llegar a la localidad de Monterrico de Angoteros en el distrito de Torres Causana. Algunos la llamamos —y con mucho respeto— "kichwalandia".
En la surcada nos detuvimos en la comunidad de Camposerio, a una de hora de nuestro destino. Conversando con la gente, surge la pregunta: —"¿Están contentos con la presencia de la petrolera SubAndean en la zona?"— Y la respuesta es inevitable: —"sí, porque nos dan trabajo"—.
Hace algunos años atrás que las petroleras están presentes en el Alto Napo. La población muchas veces no entiende la dimensión de lo que significa una empresa extractiva en medio de ellos. Al parecer, lamentablemente ha funcionado la estrategia de las empresas petroleras, de conversar y tomar acuerdos con las poblaciones donde ellos ubican su concesión. Pero las petroleras no quieren dialogar con las organizaciones indígenas, que hace mucho tiempo hacen un buen trabajo de representación de los pueblos a quienes representan.
Pareciera que la presencia y la entrada 'con fuerza' de las empresas extractivas tiene la venia del gobierno de turno. Incluso, les han facilitado que la Armada Peruana pueda protegerlas.
La presencia de la Marina de Guerra en el Alto Napo no sólo responde a una política de responsabilidad social, que nos quiere hacer creer la empresa petrolera auspiciadora, sino también, responde a una política de seguridad que el Estado tiene para con las fronteras. Entonces, bienvenida la Marina de Guerra del Perú. Hace mucho tiempo que no se les veía por esta parte de la Amazonía. Ahora llega con el Banco de la Nación, el Reniec, el Programa Juntos, entre otras instituciones que se suben al Buque Tópico para ganarse un lugar en esta nueva política del Estado. Política que —al parecer— la población desconoce en su mayoría. En medio de todo esto, la pregunta que podría surgir en los marinos y en los trabajadores del Estado que conviven por días en ese transporte fluvial, sería: —"¿quién manda a quién?, ¿quién tiene la última palabra en el buque?"—. Probablemente la respuesta caería por su propio peso: la Marina, con la venia de su auspiciadora.
Lo positivo de esta presencia es que ahora la población ya no tiene que viajar a la ciudad de Iquitos para sacar su DNI o pagar en el Banco de la Nación o cobrar un cheque o hacer un trámite... Aunque con todo ello, todavía es muy poco lo que hace el Estado por las fronteras.
Para intentos ya basta con uno: el Sistema de Atención Móvil de Urgencia – SAMU, por ejemplo. Una muestra de una confusa política pública ejecutada en la zona. Hay que recordar que con bombos y platillos llegó el presidente Ollanta Humala al Napo e inauguró el SAMU. Es bueno recordarle al gobierno que es urgente que emplee un Sistema de Atención Real para dar soluciones a la problemática de la población de esta parte del país... Pero, qué fiasco lo del SAMU. Que pena por la expectativa causada. Una vez más los asesores del presidente Ollanta atinaron su presencia del presidente en el Napo, más para saludar a Perenco, que dejar una obra real y concreta en beneficio de la población.
También es bueno recordarle al gobernador regional, Yván Vásquez, que no aproveche la oportunidad de esa manera para subirse a la movilidad contratada por la empresa extractiva, para que llegue a esta parte de la frontera. Creo que el Gobierno Regional de Loreto tiene el suficiente medio para llegar a esta parte del país. Y si lo quiere hacer, ojalá que no llegue en helicóptero solo a la frontera con el Ecuador, porque las fronteras con Brasil y Colombia también lo están esperando, o quizás ni lo conoce, porque más se ve tv cable colombiano que peruano.
Bueno, como lo dijimos al inicio... nos gusta mucho salir a respirar un poco de aire nuevo. Pero encontrarnos con más de los mismo, preocupa.
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| Atardecer en Angoteros – Alto Napo (Foto: Roberto Carrasco) |
