lunes, 25 de noviembre de 2019

Comunidades y parroquias ecológicas


Trabajemos por una comunidad y parroquias ecológicas

Por Roberto Carrasco, OMI

El sínodo Panamazónico realizado en Roma en octubre pasado tiene para toda la Iglesia Universal una importancia crucial. El nombre mismo del Sínodo ya nos ha abierto un panorama desafiante. Amazonía: Nuevos caminos para la Iglesia y para una ecología integral. Sin duda, un extenso tema que muestra lo extenso y grande que es la región de la Panamazonía para toda la humanidad: un territorio de 8 millones de km2, con 33,6 millones de habitantes. “La Panamazonía alberga el bosque tropical continuo más extenso del mundo, el cual representa el 40% de la extensión de Sudamérica y una gran biodiversidad. En esta región habitan pueblos indígenas cuyos territorios abarcan 28% de su superficie y cuenta con áreas protegidas que cubren 23% de la región. Ahora, más que nunca, esta gran riqueza cultural y natural afronta diversos retos.” (Infoamazonia & RAISG. Amazonía en la encrucijada. 2019).

Un 24 de noviembre del 2013 el Papa Francisco presentó la Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium, que significa: La Alegría del Evangelio. Este documento es clave para entender el Magisterio del Papa Francisco. En la línea de la Nueva Evangelización, lo que nos señala el documento es el camino de renovación por la cual la Iglesia debe empezar a recorrer. Sin perder la alegría de evangelizar, el llamado hoy es de ser una Iglesia en salida. Dice el Santo Padre: “Tampoco creo que deba esperarse del magisterio papal una palabra definitiva o completa sobre todas las cuestiones que afectan a la Iglesia y al mundo. No es conveniente que el Papa reemplace a los episcopados locales en el discernimiento de todas las problemáticas que se plantean en sus territorios. En este sentido, percibo la necesidad de avanzar en una saludable «descentralización” (EG 16). Por tal motivo, el Sínodo por la Amazonía expresa esa intención del Pontífice de abrir un proceso de escucha y de diálogo con las iglesias particulares para trabajar juntos hacia una conversión integral.

Otro de los documentos claves para entender el pontificado del Papa Francisco es la encíclica Laudato Si’, que significa: Alabado seas. Con ella se hace un llamado a trabajar por la Casa Común. El 24 de mayo del 2015, dado que todo está conectado (Dios – persona humana – creación) el Santo Padre invita y desafía a toda la Iglesia a tener una nueva mirada: la Ecología Integral. “¿Qué tipo de mundo queremos dejar a quienes nos sucedan, a los niños que están creciendo?” (LS 160), sin duda, es una pregunta clave que nos empuja a trabajar urgentemente el tema. Y sigue el documento: “Esta pregunta no afecta sólo al ambiente de manera aislada, porque no se puede plantear la cuestión de modo fragmentario. Cuando nos interrogamos por el mundo que queremos dejar, entendemos sobre todo su orientación general, su sentido, sus valores. Si no está latiendo esta pregunta de fondo, no creo que nuestras preocupaciones ecológicas puedan lograr efectos importantes. Pero si esta pregunta se plantea con valentía, nos lleva inexorablemente a otros cuestionamientos muy directos: ¿Para qué pasamos por este mundo? ¿para qué vinimos a esta vida? ¿para qué trabajamos y luchamos? ¿para qué nos necesita esta tierra? Por eso, ya no basta decir que debemos preocuparnos por las futuras generaciones. Se requiere advertir que lo que está en juego es nuestra propia dignidad. Somos nosotros los primeros interesados en dejar un planeta habitable para la humanidad que nos sucederá. Es un drama para nosotros mismos, porque esto pone en crisis el sentido del propio paso por esta tierra” (LS 160).


La propuesta es: ¿queremos profundizar y estudiar en nuestras parroquias estos documentos, trabajando en la línea del Papa Francisco?, ¿nos gustaría ser promotores y gestores de una comunidad y parroquias ecológicas? En este contexto post sinodal, es tiempo de dialogar y hacer el proceso. Intercambiemos experiencias y aprendizajes. Plantéaselo a tu párroco y al consejo parroquial.


viernes, 25 de octubre de 2019

Sínodo Amazónico: "El centro que nos une es Jesucristo"


Por Roberto Carrasco, OMI


“Sínodo es caminar juntos bajo la inspiración y guía del Espíritu Santo… El Espíritu Santo es el actor principal del sínodo. Por favor, no lo echemos de la sala, fueron las palabras del Papa Francisco el primer día del Sínodo Panamazónico. Ya estas palabras anunciaban por donde se atrevían todos los Padres Sinodales a empezar a navegar.


Una canoa y una red junto a dos remos fueron los signos que entregaron al Papa  Francisco los líderes indígenas en la oración de la mañana del lunes 7 de octubre, aquel día empezaba una nueva etapa en la historia de la Iglesia. Una canoa que se atrevió a cruzar hacia la otra orilla. No ha  cruzado el mar de Tiberíades, ni tampoco el río Amazonas, esta canoa ha cruzado todo el Océano Atlantico. Una canoa que llevaba dentro de sí a los representantes de 33,6 millones de personas que habitan esta vasta región panamazónica. Una canoa que se lanzó a la aventura de lo imprevisto. Nadie sabía exactamente lo que iba a ocurrir en estas tres semanas de Sínodo. Lo cierto es que Jesús acompañaba esta travesía. El objetivo era atravesar hacia la otra orilla: Roma.

Una de las cosas que ha causado esperanza y alegría en los indígenas que están en el Sínodo era que el Papa Francisco nos dijo a todos los padres sinodales y presentes allí en la Sala: hablar con coraje, con parresía, aunque tenga que pasar vergüenza, decir lo que siento, discernir y, todo esto dentro, custodiando la fraternidad que debe existir aquí dentro”. Y así fue. Cada intervención que venía de ellos nos tocaba el corazón y nos interpelaba. Esto sucedía porque ellos no han venido a hablarnos de la teoría, ellos hablan de la realidad que viven y la trajeron para que junto a ellos la asimilemos. Una realidad del cual, como Iglesia, estamos llamados hoy a responder, pero cada vez mejor.

Y es que ellos dejaron sus pueblos, sus familias, sus trabajos, dejaron su comunidad para anunciarnos el Evangelio que ellos han recibido. Este encuentro, así como se dio, ninguno lo había pensado ni imaginado: "Desde aquí les veo un poco inquietos, que no entienden lo que la Amazonía necesita. Nosotros tenemos nuestra cosmovisión, nuestra forma de ver el mundo que nos rodea. Y nos acerca más a Dios, la naturaleza. Nos acerca a mirar el rostro de Dios en nuestra cultura, en vivencia. Porque nosotros como indígenas, vivimos la armonía con todos los seres que hay allí. Veo que no les cuadra la idea de nosotros como indígenas. Los veo preocupados, dudosos frente a esta realidad que buscamos como indígenas. No endurezcan su corazón, suavicen el corazón, es a lo que nos invita Jesús: que vivamos juntos. Creamos en un solo Dios, al finalizar todo ello vamos a estar unidos. Esto es lo que deseamos como indígenas. ¿Tenemos nuestros ritos? Sí, tenemos nuestros ritos, pero este rito debe incorporarse al centro que es Jesucristo. No hay otra cosa que discutir sobre este tema. El centro que nos une en este Sínodo es Jesucristo", fueron las palabras del profesor Delio Siticonatzi Camaiteri, del pueblo Ashaninca - Perú.

Para mí, como Misionero Oblato de María Inmaculada, estas palabras pronunciadas por el profesor Delio Siticonatzi son la muestra de que cuando se quiere pasar a la otra orilla, siempre hay que mirar de frente. Aunque en la otra orilla uno se sienta diferente, pues eso no interesa. Para el misionero, lo que nos une a otras realidades, a otras culturas, es Jesucristo. Así como los pueblos indígenas se dejaron llevar de la mano para llegar a Roma, nosotros también tenemos que dejarnos llevar de la mano de nuestros hermanos que reclaman nuestra presencia en la Misión, allí ‘donde muchas veces las papas queman y ninguno quiere ir’.

Como Misionero Oblato de María Inmaculada sigue resonando cada día, en la oración personal, estas palabras de las Constituciones y Reglas: Siempre cerca de la gente con la que trabajan, los Oblatos prestarán constantemente atención a las aspiraciones de la misma y a los valores que posee. No temerán presentar con claridad las exigencias del Evangelio y abrirán con audacia nuevos caminos para que el mensaje de salvación llegue a todos los hombres. Humildes ante la propia insuficiencia, pero confiando en el poder de Dios, se afanarán por conducir a todos, especialmente a los pobres, a la plena conciencia de su dignidad de seres humanos e hijos de Dios” (CCRR 8).

Sin duda, San Eugenio de Mazenod tiene razón: “Trabajando con los pobres y los marginados, nos dejamos evangelizar por ellos, pues a menudo nos hacen escuchar de forma nueva el Evangelio que anunciamos” (CCRR 8ª).

Este Sínodo no acaba en estos días, recién empieza: 

"Algo nuevo está naciendo y en mi pueblo está latiendo. Algo nuevo está naciendo, con nosotros va subiendo. Algo nuevo está naciendo con los pobres va creciendo".

domingo, 13 de octubre de 2019

Sínodo 2019: entre gestos, símbolos, discursos, miedos y esperanzas


Por Roberto Carrasco, OMI


Ha pasado ya la primera semana del Sínodo para la región Panamazónica. Un acontecimiento que desde hace varios meses ha generado, tanto en uno como en otro sector de la Iglesia, un sin número de dudas, miedos, reacciones, falsas lecturas y percepciones, y por otro lado, se ha generado esperanza, apertura, alegría, pero sobre todo, encuentro.



El día 4 de octubre el Papa Francisco ha sembrado un pequeño árbol verde. La intención fue clara: Consagrar el Sínodo Panamazónico a San Francisco de Asís, patrono de la ecología, y con este gesto concluir el mes de setiembre, dedicado al tiempo de la Creación. Lo curioso, por llamarlo de esta manera, fue la presencia de algunos representantes de los líderes indígenas, quienes junto a los misioneros del Equipo Itinerante, en medio de cantos, gestos y toda una simbología propia de los pueblos de la Amazonía, agradecían a Dios por este encuentro que ellos tenían con el Papa Francisco y para pedir que el Sínodo nos traiga frutos buenos, nuevos caminos para la Iglesia y una ecología integral.

El día 5 de octubre, la parroquia de Santa María en Transpontina, desbordó de fieles, quienes en medio de cantos, oraciones y toda una simbología amazónica, tuvimos una Vigilia de Oración para pedir al Dios de Jesucristo que las tareas del Sínodo continúen con todo el proceso de escucha que ha empezado en la fase preparatoria. Sin duda, pareciera que Roma todavía no está preparada para contemplar y dejarse evangelizar con otras formas de expresión, de piedad popular, otras formas de orar. Algunos medios reaccionaron equivocadamente diciendo que “ritos paganos” se apoderaron de una parroquia cerca al Vaticano. Lamentablemente este tipo de percepciones dañan la fraternidad y la diversidad que como Iglesia tenemos. Una diversidad en la unidad; principio trinitario que no podemos dejar de lado en un momento tan importante que vive la Iglesia. Da la impresión que el color negro de algunos en Roma, empezó a darse cuenta que no es el único color en medio de una selva de cemento y hormigón. Lo cierto es que dos selvas se encontraron, la selva de cemento y la selva llena de colores y vida que navegó hasta llegar a esta ciudad.

El día 6 de octubre, en la Basílica de San Pedro, el Papa Francisco abrió el Sínodo con estas palabras: “Cuando los pueblos y las culturas se devoran sin amor y sin respeto, no es el fuego de Dios, sino del mundo. Y, sin embargo, cuántas veces el don de Dios no ha sido ofrecido sino impuesto, cuántas veces ha habido colonización en vez de evangelización. Dios nos guarde de la avidez de los nuevos colonialismos. El fuego aplicado por los intereses que destruyen, como el que recientemente ha devastado la Amazonia, no es el del Evangelio. El fuego de Dios es calor que atrae y reúne en unidad. Se alimenta con el compartir, no con los beneficios. El fuego devorador, en cambio, se extiende cuando se quieren sacar adelante solo las propias ideas, hacer el propio grupo, quemar lo diferente para uniformar todos y todo”

Ese fuego que ha tocado el corazón del Papa Francisco, hace que su corazón de Padre se abra y acoja, dé la bienvenida a la Amazonía, con su gente, sus representantes, sus misioneros y misioneras, sus Obispos.

El día 7 de octubre, como un gesto de apertura y signo de fraternidad, el Papa Francisco abrió las puertas de la Basílica de San Pedro tanto a los padres sinodales como a los que componen la iniciativa Amazonía: Casa Común. Una oración de brazos y manos unidas se notó, teniendo al centro al mismo San Pedro Apóstol. Allí estábamos cantando y orando, como si el Espíritu del Señor nos anunciara que solo unidos pero diversos, fieles y pastores, alzando nuestras voces al único Dios verdadero hemos venido al corazón de la Iglesia para pedir por la Casa Común, para pedir para que la Iglesia sea más profética, más audaz, tanto en su tarea como en el Anuncio del Evangelio de Jesucristo. Una canoa junto a una red y dos remos, acompañaban la pequeña peregrinación que unía a todos y todas, como un solo corazón y una sola alma.

Papa Francisco, en su discurso al inicio de la 1ª Congregación general, dejaba en claro cuatro dimensiones a trabajar en este Sínodo: la dimensión pastoral, la dimensión cultural, la dimensión social y la dimensión ecológica. Y enfatizaba: “nos acercamos a los pueblos amazónicos en punta de pie, respetando su historia, sus culturas, su estilo del buen vivir, en el sentido etimológico de la palabra, no en el sentido social que tantas veces le damos, porque los pueblos poseen entidad propia, todos los pueblos, poseen una sabiduría propia, conciencia de sí, los pueblos tienen un sentir, una manera de ver la realidad, una historia, una hermenéutica y tienden a ser protagonistas de su propia historia con estas cosas, con estas cualidades”

Con indignación decía: “Ayer me dio mucha pena escuchar aquí dentro un comentario burlón sobre ese señor piadoso que llevó las ofrendas con plumas en la cabeza, decime: ¿Qué diferencia hay entre llevar plumas en la cabeza y el “tricornio” que usan algunos oficiales de nuestros dicasterios?”. Y nos dijo en voz fuerte: “Venimos a contemplar, a comprender, a servir a los pueblos; y lo hacemos recorriendo un camino sinodal, lo hacemos en sínodo, no en mesas redondas, no en conferencias o en discusiones ulteriores; lo hacemos en sínodo, porque un sínodo no es un parlamento, no es un locutorio, no es demostrar quién tiene más poder sobre los medios y quién tiene más poder entre las redes para imponer cualquier idea o cualquier plan”.

“Sínodo es caminar juntos bajo la inspiración y la guía del Espíritu Santo”. Insistía mirándonos de frente. “El Espíritu Santo es el actor principal del sínodo. Por favor, no lo echemos de la sala”. Pidió orar y mucho. Nos pidió reflexión, escucha, pero sobre todo, como un buen Padre dirigiéndose a sus hijos, dijo: “Y hablar con coraje, con parresía, aunque tenga que pasar vergüenza, decir lo que siento, discernir y, todo esto dentro, custodiando la fraternidad que debe existir aquí dentro”.

Luego se tuvo unas votaciones. Para la comisión de redacción final fueron elegidos: Mons. Mário Antonio Da Silva del Brasil. Mons. Miguel Cabrejos Vidarte del Perú. Mons. Nelson Jair Cardona  Ramirez de Colombia. Mons. Sergio Alfredo Gualberti Calandrina de Bolivia. Además, para la comisión de información fueron elegidos: Mons. Erwin Krautler, cpps; Mons. Rafael Cob García; Mons. José Angel Divassón Cilveti; y el P. Antonio Spadaro.

El día 8 de octubre, ambas Congregaciones generales del día se vieron llenas de intervenciones de los padres sinodales. 

Lo temas que surgieron fueron: Participación y protagonismo de los laicos; crear un fondo para sostener la formación de los laicos en la Amazonía. Levantar la voz profética frente a situaciones de injusticia. La formación y ministerios en la Iglesia. La interculturalidad es un desafío, pero también un modo de evangelizar hoy. El tema del extractivismo como constante amenaza depredatoria.

Son muchas las comunidades que no tienen la Eucaristía. ¿A quién le pertenece la Eucaristía? Se prima una norma eclesial del celibato por encima del derecho a la Eucaristía. Los sacramentos no deben estar solo en las manos de los presbíteros. Cambiar los criterios para preparar los ministros para la celebración de la Eucaristía. Estudiar la posibilidad de ordenar varones casados. Diaconado Indígena Permanente. Una Iglesia con rostro amazónico pero también con rostro joven. 

También surgieron estos otros temas: Ministerios oficiales para las mujeres. Posibilidad del diaconado permanente para las mujeres. Ministros ordenados no clericalizados. No presbíteros de segunda categoría. La posibilidad de ordenación de viri probatis. Anuncio sin imposiciones. 

Se enfatizó mucho en la Pastoral de presencia.  Crear un observatorio eclesial en zona amazónica. La ecología integral un kairos para la Iglesia. Seguramente este Sínodo provocará en toda la Iglesia una profunda espiritualidad que promueva una conversión ecológica. Diálogo interreligioso e intercultural. Caminar como Iglesia Sinodal y profética será posible si escuchamos las diversas voces. Que la Pastoral de la Amazonía deba incluir una emergencia de transición, a la modernidad y al desarrollo. Asumir una opción preferencial por la creación. 

El día 9 de octubre, se continuó con otras dos más Congregaciones generales. Surgen otros temas como parte de la dinámica de diversas intervenciones de los padres sinodales y demás participantes, especialmente auditores e invitados:

Instituir un observatorio internacional de Derechos Humanos con sedes nacionales. Pueblos en Aislamiento Voluntario y en Contacto Inicial. La Teología India. La panamazonía es una región multiétnica y multireligiosa. 

La urbanización y la Amazonía. El Sínodo debe ser creativo en fomentar nuevos ministerios. El Buen Vivir. Estamos demasiados ausentes y los evangélicos vienen a llenar el vacío que dejamos. Liturgia y Amazonía. Inculturación e interculturación: “hasta que la Iglesia no esté dispuesta a dialogar con nosotros no logrará pertenecernos”, se escuchaba una voz de un representante indígena. Evaluar y reevaluar nuestra actitud como Iglesia frente a los pueblos originarios. La perifería se hace centro y el centro se hace perifería convirtiéndose en un rico movimiento que nos desafía. Preservar la Amazonía como un imperativo latinoamericano.  

Familia y comunidad – rol de la mujer, su papel fundamental en la participación de las culturas y en su presencia en medio de los pueblos. ¿Cuánto haría bien a la Iglesia que reconozca el estilo de evangelizar de la mujer en la Iglesia? Es la hora de la mujer amazónica indígena. 

El Consejo Nacional de Iglesias Cristianas del Brasil expresa su solidaridad con el Sínodo para la Amazonía. Estoy convencido que los pueblos indígenas pueden ayudarnos a comprender que todo esta conectado. “El sacerdote no es de la comunidad, sino de la Iglesia”. Mayor acompañamiento a la Piedad Popular en la Amazonía. El Sínodo refleja un acto pentecostal. 

Por la tarde, como parte de las reacciones, Papa Francisco marca cinco puntos: 1. El estado de violencia que sufre el territorio amazónico. 2. Las culturas tienen su valor. No meterlas en ideologías. 3. La tendencia a clericalizar a los laicos. 4. La formación de los sacerdotes. 5. El valor de las congregaciones religiosas. Ellas abren caminos.

Al final de este día surgió un gran pregunta: ¿Qué conversión está provocando en mí este proceso sinodal?

Los días 10 y 11 de octubre se tuvieron los trabajos en los denominados Círculos Menores. Los grupos fueron: uno en inglés y francés, dos en italiano, cuatro en portugués y cinco en español.  Fueron dos días para revisar y compartir acerca de los contenidos del Instrumentum laboris. Un trabajo donde participan: padres sinodales, expertos, auditores y dos asistentes por grupo.

Es natural que cada Círculo Menor tenga su dinámica y su proceso de reflexión. Un tiempo para el diálogo y la escucha. Unos días de trabajo para el discernimiento y la reflexión fraterna. Cada Círculo menor eligió su moderador y su relator.

El día 12 de octubre, Fiesta de Nuestra Señora de la Aparecida, se continuó con las intervenciones. 

Estas son algunas expresiones que alimentan los contenidos mencionados en los días anteriores:

“Una Iglesia Samaritana herida y misericordiosa que defienda la dignidad de las personas. Una Iglesia Magdalena, si bien pecadora pero santa. Una Iglesia Mariana porque es Madre que cuida y fecunda. Una Iglesia que vive la Pentecostés. Creativa en los ministerios. Una Iglesia mártir que está dispuesta a dar la vida y testimonio. La riqueza de la diversidad toca y alimenta la vida de nuestros pueblos. Una Iglesia educadora de nuestros pueblos, que valora las semillas del verbo”.

“¿Nuestro testimonio de fe es creíble? Escasean vocaciones, porque hay ausencia fervor religioso. Donde hay vida surgen vocaciones genuinas. Deseo que seamos capaces de responder a esto”.

“Que el tema del diaconado en las mujeres sea objeto de un próximo Sínodo”.

“¿Cómo estamos cumpliendo la Misión que se nos ha encomendado? La Palabra de Dios y su amor es la primera riqueza que podemos dar. Cumplamos la misión y muchísima, muchísima parresia”.

“La cosmovisión amazónica tiene mucho que enseñar a la Iglesia. El anuncio de Cristo es fundamental para alimentar la cosmovisión de los pueblos. ¿Por qué no somos capaces de despertar vocaciones? En el campo de la ecología es importante para cambiar nuestros estilos de vida frente al planeta”.

“Sobre la formación de futuros sacerdotes: propongo crear la comisión Panamazónica de la formación”.

“ Necesitamos fortalecer la ministerialidad en la Amazonía. No perder de vista algunas cuestiones que han surgido en el proceso de escucha. Una  formación sacerdotal con elementos de la interculturalidad”.

“La Iglesia en la Amazonía portadora de la reconciliación”.

“Nuestra opción pastoral por el cosmos no es opcional, es obligatoria”.

“ Todos venimos de culturas familias diferentes y estamos fascinados de Cristo cuando hemos escuchado de él… Si abandonamos la propuesta de Cristo estamos traicionando su mensaje. Necesitamos facilitar un encuentro del Corazón de Cristo con el corazón de cada indígena”.

“Cuando procuramos dialogar con otras iglesias, descubrimos que hay más cosas que nos unen que nos diferencian. Debemos cambiar con coraje, porque la sociedad exige testimonio y diálogo”.

“Que este Sínodo tome una opción sincera en defensa de la vida, de la tierra y de las culturas. Santo Padre los PP.II. esperan una palabra fin en defensa de sus tierras y de sus vidas. Con la certeza de que la Iglesia está y continuará en estas tierras”.

Dice Santa Laura: “No tienen sagrario pero tienen naturaleza”.

“Los pueblos indígenas siempre han sido y serán los guardianes de los bosques”.

“Ha llegado al hora de que la vocación de la mujer se cumpla en plenitud, lo dijo Papa San Pablo VI. Después de 54 años de estas palabras, la seguimos proclamando”.

“Quisiera invitar a una reflexión más profunda respecto a la falta de sacerdotes o la propuesta de ordenación de viri provati. ¿Estamos aquí en el momento oportuno para plantear este tema?”.

“Que la fe en el Espíritu sea más fuerte que el miedo al error”.

“Aceptar la verdad que el Evangelio no es patrimonio exclusivo de una cultura”.

“Gracias Papa Francisco por abrir las puertas de tu casa y de tu corazón. Hoy los emplumados estamos en tu casa y en tu corazón porque somos tus hermanos y también somos tus hijos”.

“Estamos viviendo un Kairos. Dios se va haciendo presente con más fuerza. No hay otra vía. ¿Cuál es la verdadera novedad en todo este proceso amazónico?: Un pueblo que se vuelve protagonista”.



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