| PARA LA MEMORIA: Aquella mañana del lunes 4 de mayo de 2009. La población observa desde la loma en Copal Urco el enfrentamiento más intenso ocurrido en el río Napo – inicios del Conflicto Amazónico |
A modo de aclaración, comparto algunos hechos que se coordinó con la DIRESA:
Con el afán de agilizar la acción
del Estado, el Centro de Salud de Santa Clotilde pudo coordinar rápidamente en
Iquitos, sobre aquella situación que se está presentando en la localidad de
Camposerio. El Dr. Yuri Alegre, actual director regional de Salud de Loreto, manifestaba ya el viernes 19, que una brigada se estaba preparando para asistir en la zona, con unas cajas de medicinas y personal especializado.
En unas conversaciones vía telefónica, se puso de
conocimiento al Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP), acerca del apoyo que se necesita y velar con ello, por los niños de la zona, quienes son los primeros afectados en esta —al parecer— "epidemia", que ya
lleva más de dos semanas.
Ruth Akin, del MIMP, logró transmitir esta información a otras instancias, y solicitó el apoyo respectivo, tanto a la Marina de Guerra como a la FAP. Según se puede leer en el email, que envió el 20 de setiembre, para ver posibles traslados, si lo
hubiese.
Es bueno reconocer, que para que se efectivice el trabajo, se tendría que contar con el personal bilingüe kichwa, enfermeros y técnicos que tiene la micro red de salud del Napo. Que el personal que atienda sea bilingüe, facilitaría una mejor comprensión de la situación para la población indígena. Y el ideal sería que se pueda ir casa por casa, de esta manera, lograr detectar —in situ—posibles casos que hubiera, no solo en Camposerio, sino también en Aushiri, Paula Cocha, Monterrico, Ingano Llacta, que son las comunidades contiguas al lugar de los acontecimientos.
A nivel personal, hago una una reflexión de todo
esto.
En primer lugar, que bien que en el Estado haya personas con
buena voluntad que ponen sus buenos oficios, para que situaciones como las descritas anteriormente, puedan ser atendidas. Conversando con algunos entendidos en el tema, todos llegan a la
conclusión que, lo lamentable es la cuestión burocrática en estas situaciones. Es fundamental prestar atención a como responder con acciones inmediatas, en lugares como el Alto Napo.
En segundo lugar, este blog no tiene la intención de desinformar a la sociedad civil o quizás, como ya lo ha mencionado la Sra. Jenny
Yamamoto, de querer manipular la información. La intención mía, —y repito, hablo a título personal y no como representante de las comunidades indígenas, sino
que hablo como misionero—, es que este medio pueda recoger de
primera fuente, o sea de la población del Napo, sus preocupaciones, sus
desconciertos, y si es posible, sus propuestas.
Dra. Jenny Yamamoto, agradezco mucho el haberse preocupado por responder a la misiva. Seguro
estoy que tenemos que mejorar todos en aras de buscar lo mejor para las
poblaciones fronterizas en esta parte del país. Es mi labor de misionero, compartir lo que viene sucediendo. Venimos trabajando con el MIMP, y muy bien,
hace dos años. El esfuerzo de uds. me anima, y me da esperanza. Sin embargo, no
puedo dejar de pensar que los que están primero en mi corazón y en mi mente son
las comunidades con quienes convivo, cada niño, cada niña, cada persona que
estoy seguro ni enterado está de estas cosas que intercambiamos, porque no cuentan
con los medios para hacerlo.
El Estado peruano tiene en el Napo la gran oportunidad de
demostrar su cercanía a la población de la frontera. Nos tocó a los
que vivimos en esta parte del Perú ser el objetivo de una Estrategia de Acción
Social, —que insisto—, y lo piden las organizaciones, tiene que ser evaluada en
el mismo lugar, en razón de que toda política se pueda dialogar con las
organizaciones indígenas y la sociedad civil organizada, presentes en la zona.
Roberto Carrasco, OMI