sábado, 22 de octubre de 2016

Riflessione Domenica 23 ottubre 2016 – XXX Tempo Ordinario



Questa parte dal libro del Siràcide, che abbiamo sentito si concentra sulla Giustizia di Dio… “Il Signore è giudice e per lui non c'è preferenza di persone”. Un Dio che ascolta la preghiera dell'oppresso. Non trascura la supplica dell'orfano, né la vedova, quando si sfoga nel lamento”. Finale descrizione di Dio come guerriero, come liberatore. Presenta una bella immagine: la misericordia di Dio. Per questo motivo, l'autore sottolinea che “la preghiera del povero attraversa le nubi”.

Il Salmo 33, un salmo senza titolo... in questo contesto, egli dice che la terra è piena della bontà di Dio. Enfatti, la grazia di Dio non ha limiti… ¡Ecco perché il Signore escolta a quelli che “gridano… e li libera da tutte le loro angosce!”.

Quando ascoltiamo questa seconda lettera di san Paolo a Timòteo, notiamo immediatamente un Apostolo che sente l'abbandono di tutti i suoi amici. Anche se molti sono stati ingiusti con lui, Paolo, confortato nella fedeltà di pochi, mette la sua fiducia in Dio che lo ispira. Belle parole: “Il Signore però mi è stato vicino e mi ha dato forza”.

Nel Vangelo secondo Luca, Gesù disse ancora questa parabola per alcuni che avevano l'intima presunzione di essere giusti…: “Ti ringrazio perché non sono come gli altri uomini”. C'è un contrasto tra il religioso o missionario, che crede che lui è convinto della sua giustizia davanti a Dio. Mentre il fariseo è un pentito, un emarginato che si umilia davanti a Dio…: "O Dio, abbi pietà di me peccatore". Il peccatore per non aggrapparsi a qualsiasi merito, si prostra davanti a Dio, implorando misericordia.

Cioè, questa parabola, che pone l'accento sullo spirito con il quale dobbiamo pregare. Che profondo quando Luca dice che “il publicano… fermatosi a distanza”, pregava.

Ecco… oggi è la Giornata Missionaria. Papa Francesco ci ricorda che noi siamo tutti invitati ad “uscire”, come discepoli missionari, ciascuno mettendo a servizio i propri talenti, la propria creatività, la propria saggezza ed esperienza nel portare il messaggio della tenerezza e della compassione di Dio all’intera famiglia umana”.

Ci presenta a tutti una bella definizione de Dio, dicendo: “Egli è benigno, attento, fedele; si fa prossimo a chi è nel bisogno per essere vicino a tutti, soprattutto ai poveri… proprio come farebbero un padre e una madre nella vita dei loro figli”. Un Signore che “mai si stanca di perdonare”.

Qui e più in là, oggi “sono tanti uomini e donne di ogni età e condizione… A testimoniare questo amore di misericordia…"

Ancora si parla di vocazione missionaria: Gli uomini, anzi “le donne, laiche o consacrate, e oggi anche non poche famiglie… Sono segno eloquente dell’amore materno di Dio…”. Tu che pensi? Tu sei uno di loro? Siamo segno della misericordia di Dio? Stiamo misericordiando?

Bravo ¡!! Si questo è vero… “è tanto più necessario, ancora, se consideriamo quante ingiustizie, guerre, crisi umanitarie oggi attendono una soluzione… I missionari sanno per esperienza che il Vangelo del perdono e della misericordia può portare gioia e riconciliazione, giustizia e pace”.

¡!!! Attenzione ¡!!! Dobbiamo svegliare… ¡!!! Addio alla pigrizia !!!


P. Roberto Carrasco, OMI



EN ESPAÑOL:

Reflexión del domingo 23 de octubre del 2016 – XXX Tiempo Ordinario

En esta parte del libro de Sirácides que hemos sentido se concentra en la Justicia de Dios… “El Señor es un Dios justo y para él no hay preferencia de personas”. Un Dios que “escucha las súplicas del oprimido; no desoye los gritos del huérfano o de la viuda cuando repite su queja”. La descripción final de Dios como guerrero, como libertador. Presenta una bella imagen: La misericordia de Dios. Por este motivo el autor remarca que “la oración del pobre atraviesa las nubes”.

El Salmo 33, un salmo sin título…, en este contexto él dice que la tierra está llena de la bondad de Dios. En efecto, la gracia de Dios no tiene límites. ¡Y esto es así, porque el Señor escucha a aquellos que “gritan… y Él los libera de sus angustias!”.

Cuando escuchamos esta segunda lectura de San Pablo a Timoteo, notamos inmediatamente a un Apóstol que siente el abandono de todos sus amigos. También, si muchos han sido desleal con él, Pablo, confortado en la fidelidad de pocos. Pone su confianza en Dios que lo inspira. Por esto estas bellas palabras: “Pero el Señor me ayudó y me dio fuerzas”.

En el evangelio de Lucas, Jesús ahora habla con esta parábola para algunos que tenían la íntima presunción de sentirse justos… “te doy gracias, porque no soy como los demás”. Hay un contraste entre el religioso o misionero convencido de su propia justicia delante de Dios… Mientras el fariseo es un arrepentido, un marginado que se humilla delante de Dios… “¡Oh Dios!, ten compasión de este pecador”. El pecador no se aferra a ningún mérito, sino que se postra ante Dios, implorando misericordia.

Es decir, esta parábola, pone el acento en el espíritu con que hay que orar. Que profundo cuando Lucas dice que “el publicano…, quedándose atrás, oraba”.

Hoy es la Jornada Mundial de las Misiones. El Papa Francisco nos recuerda que nosotros “todos estamos invitados a «salir», como discípulos misioneros, ofreciendo cada uno sus propios talentos, su creatividad, su sabiduría y experiencia en llevar el mensaje de la ternura y de la compasión de Dios a toda la familia humana”.

Nos presenta a todos una bella definición de Dios, diciendo: “bondadoso, atento, fiel; se acerca a quien pasa necesidad para estar cerca de todos, especialmente de los pobres… del mismo modo que lo haría un padre y una madre con sus hijos”. Un Señor que “jamás se cansa de perdonar”.

Aquí y más allá, hoy “son muchos hombres y mujeres de toda edad y condición… testigos de este amor de misericordia”.

Todavía se habla de vocación misionera: los hombres, más aún, “las mujeres, laicas o religiosas, y en la actualidad también muchas familias… son signo elocuente del amor materno de Dios…” ¿Tú que piensas? ¿Tú eres uno de ellos? ¿Somos signo de la misericordia de Dios? ¿Estamos misericordiando?

¡Qué bien, bravo!, si esto es verdad… “es más necesario, todavía, si tenemos en cuenta la cantidad de injusticias, guerras, crisis humanitarias que esperan una solución. Los misioneros saben por experiencia que el Evangelio del perdón y de la misericordia puede traer alegría y reconciliación, justicia y paz”.

¡¡¡ Atención ¡!! Debemos despertarnos… ¡¡¡ Adiós a la pereza !!!



domingo, 16 de octubre de 2016

¿Lesiones viejas?... esas son las que dejan más secuelas

Cuando te tocan el alma de una parte del cuerpo


Después de algún tiempo se volvieron a encontrar en la red social dos amigos que se habían dejado de ver por motivos de trabajo. Muchas veces la red social funciona como ese espacio para encontrar, por suerte algunas veces, y otras porque lo buscamos, a los amigos con quienes se compartió momentos inolvidables.

Se trata de Dave quien es médico de profesión, ahora trabaja como Director de un Hospital en una región alejada de la capital, y el otro es Tom, más conocido como Padre Tomás en la parroquia donde trabajó acompañando comunidades que vivían en situaciones de riesgo. 

Tanto Dave y Tom se conocieron en una situación propia para ambos: una persona estaba a punto de morir en el hospital y solicitaba ayuda espiritual. Dave no era tan devoto de estas cosas, pero sin embargo, accedió y fue a buscar al padrecito a la parroquia. La amistad surgió cuando este sacerdote dejó ingresar a Dave en su casa:

DAVE: Padre, buenas tardes. Necesito hablar con Ud. Soy el médico encargado del hospital.
TOM: Pase amigo…!  Le respondió el sacerdote.
Sorprendido, DAVE dijo: ¿Puedo entrar a su casa?
TOM: ¡Por supuesto… eres bienvenido!

Desde esa fecha empezó una cordial sintonía entre los dos. Ambos, cuando tenían la ocasión de saludarse se deseaban lo mejor. Así surgió una amistad. Tom aprendió a ver en el trabajo de Dave esa cercanía que tenía con la gente. Una vez se lo dijo...

TOM: Es interesante la forma cómo atiendes a los pacientes en el hospital. Al parecer les ayudas mucho. Tu trato con ellos es diferente, tú los tratas como personas, no como pacientes solamente.
DAVE: Si supiera Ud. que esta es una de las cosas que tuve que aprender durante estos años de formación. Pero igual, siento que tengo que mejorar… Todavía soy muy joven!!!

Los meses y los años pasaban rápidamente. Ambos habían encontrado una amistad sincera. Se juntaban para dialogar, para ver fútbol en la TV, para tomarse una cerveza y platicar sobre lo que sucedía en la zona. Dave incluso supo abrirse y confiar en Tom. Conversaron mucho, al parecer ambos se ayudaban. Porque, lo que compartía Dave a Tom acerca de su vida, le daba al sacerdote elementos para su reflexión y su oración personal. Y lo que le decía el sacerdote a Dave, el joven médico lo comenzó a reflexionar. Ambos supieron hacer de esa amistad una oportunidad para crecer juntos.

Los años pasaron. Y como estas tareas no son para toda la vida. No siempre se permanece en un mismo lugar. El Obispo de la región solicitó a Tom el cambio para una nueva parroquia, cerca de la ciudad. Un año después Dave decidió cambiar de trabajo porque le ofrecieron un nuevo proyecto para realizar. Pero él seguía en búsqueda, como que algo le faltaba concretar para sentirse bien consigo mismo. Esta lejanía de Tom era sentir la ausencia de un mentor que había encontrado. La ausencia de un amigo diferente. Al cabo de poco tiempo, ambos se alejaron.

Realmente pasaron algunos años sin comunicarse. Llegó el día que Dave ingresó a una red social donde pudo encontrar a Tom, a quien le invitó a ser parte de sus contactos. 

Ésta es una de las pocas conversaciones que volvieron a tener después de años:

DAVE: ¡¡¡ Hola Tom… soy Dave !!!
¡¡¡ Respóndeme !!! Oh mejor te escribo más tarde… Necesito un consejo de amigos. Como lo hacíamos antes.
TOM:  ¡Cuando quieras… solo avisa!... Y me alegro de encontrarte por este medio.
DAVE: Buen día Tom, pensé en escribirte esto en un correo, pero el ver una pantalla en blanco que está lista para recibir información o datos..., hace que piense que debo extender y extenderme mucho más de lo que debiera.
DAVE: Mi pregunta es: ¿QUÉ TANTO CUESTA SER O EN REALIDAD BUSCAR SER FELIZ?...
¿Recuerdas de lo que conversábamos? Actualmente tengo muchos problemas en casa y luego de años de matrimonio con altibajos y con irregularidades en su andar, hemos llegado al punto de ya decir que esto debe de terminar. Es claro que no hemos tenido peleas con gritos o demás, todo ha sido muy apagado por así decirlo.


En ese momento, por las tareas que le ocupaban a Tom, no respondió el mensaje al instante, pero igual logró hacerlo:

TOM: Buen día Dave… Ahora estoy en camino no puedo responderte...
DAVE: Ok, entiendo… Te lo escribo entonces. Lo lees después con calma, y así al tener tú tiempo libre puedas reflexionar y escribirme. Hay momentos, hay puntos en la vida en que ves atrás y luego ves al costado, y te pones a pensar ¿qué tanto de esto a pesar de los cambios quisieras que se siga repitiendo?
TOM: ¿Algo disturba tu mente?
DAVE: Posiblemente… y creo que así es. Algunas personas piensan que soy muy egoísta y egocentrista, porque me pongo a pensar en que ya debo abandonar el barco, con la clara convicción que lo que ocurre entre una pareja, los hijos no se deben ver afectados. La relación de padres ahora debe ser más fuerte más ya no se puede trabajar en lo que respecta a ser pareja.
DAVE: Pero para no mezclar los pensamientos que se me vienen junto a una dura sensación de pena. Busco la pregunta real y quiero hallar la respuesta real.
¿ES EGOÍSTA QUERER SER FELIZ?
¿ES EGOÍSTA MOSTRARLES A MIS HIJOS QUE CUANDO DOS PERSONAS ADULTAS NO SE QUIEREN O AL MENOS UNA DE LAS DOS YA NO QUIERE ESTAR CON ESA PERSONA O YA NO LA PUEDE HACER FELIZ, EL IRSE NO ES SIGNO DE DEBILIDAD O DE EGOÍSMO?
DAVE: ¡Sé lo que quiero hacer…! Y sé que tampoco quiero seguir haciendo daño ni hacerme daño a mí mismo por estar callando o apagando la verdad en mí.  Porque este silencio también afecta a todas las personas que están a mí alrededor. Y la más perjudicada es la persona con la que me casé. Es un momento complejo el saber que saldrás lastimado, pero que más te mueve es pensar en las personas que saldrán lastimadas. Aunque también entiendo que el tiempo puede curar las heridas pero el arrepentimiento por no haber tomado la decisión que crees, es la tuya, y te carcomerá por todo el resto de la vida que te quede.
DAVE: Listo eso es casi todo lo que siento querido Tom. Un consejo de un buen amigo siempre es bien recibido.


¡Esto realmente era una confesión!, como otras que había hecho. Y lo hacía porque realmente cree que puede salir de esto. Lo hace porque realmente necesita ayuda. Por cierto, Dave no recibió inmediatamente respuesta en ese momento. Después de unas horas…

TOM: Hola Dave
DAVE: Hola Tom… Muy buen día

TOM: Te escribo del hospital. Hoy tuve una operación al menisco en la rodilla izquierda. Dice lesión del corpo-corno posterior del menisco interno.
Una pregunta que quiero que empieces a reflexionar y te lo diré una vez más, cómo  lo hacía hace algunos años.

TOM: ¿Cuáles son las motivaciones reales que tienes en la vida?
Pienso que si te das un tiempo para reflexionar un poco esta pregunta podría ayudarte.
Luego compartiremos la respuesta y seguiremos con el proceso.
Recuerda que es importante que seas honesto contigo mismo
TOM: Te lo comparto para que reces un poquito por mí. No quiero publicar esto porque sería alarmar a mi familia. Pienso que esta operación es algo pequeño que me recuerda quién soy realmente.
DAVE: ¿Debo responder? ¿O lo reflexiono?... ¡Respóndeme Tom!... Pero, ¿está bien de la cirugía?
TOM: La cirugía salió bien.
DAVE: Entonces… todo perfecto. Claro no hay por qué ser alarmante. Estoy de acuerdo en no alarmar a la familia.
TOM: Así es.


Entonces, Tom le compartió la fotografía del informe que había recibido del Ortopedista y del proceso que debe seguir después de la operación.


DAVE: Por lo que leo. Todo está bien. Así que no hay de qué preocuparse… Ten cuidado nada más.
TOM: Si
DAVE: De no lesionarte.
TOM: Tomaré una semana de reposo en casa y luego retorno a las actividades de la parroquia.
DAVE: Y camina poco… Con mucho cuidado.
TOM: Si, gracias. Ahora que está pasando la anestesia se siente una cosa rara dentro.
DAVE: Jejeje… es normal… ¡Te han tocado en el alma de la rodilla! Es justo esta sensación tan profunda… Jijiji
TOM: Si… Es más te digo: el dolor era de años.
DAVE: Bueno con la medicación y el reposo todo te irá bien.
TOM: Así que preferí la operación.
DAVE: Ahhh… ¿es lesión vieja? Bueno esas son las que dejan más secuelas.
TOM: Degenerativa dice la RM –Resonancia Magnética–
DAVE: Bueno puede ser edad o lesión antigua.
TOM: Igual...  Creo que la mejor decisión es operar a tiempo lo que causa el dolor. Si no lo afronto estoy condenado a soportarlo todos los días y esto no es justo por mí y por las personas a quienes amo.
DAVE: Claro que sí… Entiendo el punto!!!  ¿No sé si fue con mensaje escondido? Pero la frase fue muy profunda.
TOM: Cuando te tocan el alma de una parte del cuerpo sabes que el riesgo es aún mayor, pero igual soy yo quien decido.
¡Eres muy inteligente para entender lo que te digo!
DAVE: ¡Tú eres muy claro!..., ese es el detalle.
TOM: Por eso Dios aprovecha mi operación para hablarte de la experiencia y no del libro o de lo que se aprende en la calle.
DAVE: Gracias Tom. De una experiencia de vida salió un mensaje para muchas áreas de la mía.
TOM: ¡Con mucho gusto, querido Dave!
¡A cuidar lo profundo de ti...! Nada puede opacar o permitir que un dolor permanezca cuando podemos hacer algo para remediarlo. Hay heridas viejas y otras por el recorrido de la vida…, igual son heridas..., pero esto no cambia en nada mis motivaciones reales.
DAVE: ¡Claro que sí!
DAVE: Debo reflexionarlo... Ahora pienso mucho más en mis hijos.
TOM: ¡Ese es el punto, querido Dave!
Un abrazo y recuerda: tú reza por mí y yo por ti.
Recuerda que eres médico del cuerpo, pero Jesús es del alma.
DAVE: Más que en una situación de adultos.
Mis hijos son lo principal y quiero que aprendan a ser sinceramente felices. Y que eso es lo que deben buscar siempre.
Y siempre rezaré por ti y por todos los buenos amigos que me regalan una parte de su vida. Muchas GRACIAS...
TOM: Bendiciones. Un abrazo a la distancia.



domingo, 9 de octubre de 2016

FRANCISCO... El Papa Comunicador - II parte


¡ Papa Francisco, gracias por enseñarnos 
cómo comunicar !

Hace una par de días he vivido una de las experiencias más grandes de mi vida: Tener cerca al Papa Francisco y estrecharle las manos. Una de las cosas que inmediatamente se vino a mi mente en ese momento, incluso, previo a este encuentro es un pedido que me hicieron algunos pueblos amazónicos donde tuve la oportunidad de vivir, allá en el río Napo. Ellos me pedían que la primera vez que me encuentre con el Santo Padre les diga: "Papa Francisco, los pueblos indígenas de la Amazonía rezan por ti". Y eso fue exactamente lo primero que le dije cuando lo vi. Unos minutos que se imprimieron en mi mente y en mi corazón difícil de olvidar. Al retornar, alguien me dijo: ¿acaso él te ha preguntado por ellos? Después de escuchar esta pregunta, solo atiné a quedarme callado, pero dentro de mí había un deseo profundo de decirle muchas cosas, porque parecía que no entendía lo que le estaba comunicando.

Ahora con calma, después de unos días dando vueltas a esta pregunta -que me llegó como una piedra sobre la cabeza-, puedo hacer algunas reflexiones al respecto.

El primer año aquí en la universidad se estudia mucho un concepto fundamental, la razón de ser de nuestra especialización: LA COMUNICACIÓN. En realidad hay tanto que se ha escrito y se sigue escribiendo de este concepto porque los campos de estudio son cada día nuevos y es difícil concluir un tema que todavía no ha sido lo suficientemente entendido y comprendido, tanto en los núcleos pequeños como en los grandes. Ninguno puede decir que ha concluido o que tiene la última palabra en esto, porque en definitiva, en lo poco que he aprendido, la comunicación no es sólo la transmisión de una cualidad, de una energía o de un movimiento. La comunicación es participación, es escucha, es intercambio, es reciprocidad, es comunión.

Inmediatamente después de escuchar una frase o unas palabras de otra persona que se dirige a ti, vienen a la mente numerosas situaciones que te motivan a responder de varias formas a una pregunta, a una afirmación o simplemente a una pequeña frase que puede o no decirte algo. Hay códigos y reglas de comunicación que necesitan conocerse antes de utilizar algún conocimiento o alguna idea, e incluso, una simple expresión. Lo importante es "pensar más de dos veces antes de hablar o simplemente sonreír y quedarte callado, para re-pensar y luego responder". Es juntamente en esta parte del  proceso de la comunicación que empiezan: los diálogos, los malentendidos, los conflictos, las diversas reacciones, en suma, los diversos tipos de aprendizajes que implica responder a una intervención o no.

Siempre el contacto con el otro implica o debe implicar apertura. Claro, con naturalidad y sin prejuicios. Esto no siempre es fácil pero la tarea se vuelve un desafío si quiero mejorar mi forma de comunicar. Al  final, lo que empieza con una intención puede terminar, si uno "mete la pata" en un malentendido. Esto es lo bonito de la comunicación: implica que tanto la persona que me habla sepa bien lo que está diciendo y el que escucha sepa bien lo que va a responder. En este círculo las reglas dependen de varios factores: cultural sobretodo, psicológico y educativo. Solo quiero referirme a estos tres, porque hay muchos más.

La sociedad dominante por muchos años, todavía sigue creyendo que sus códigos y/o "valores" son los únicos y correctos y que tienen -todavía- el poder de imponerlos. En estos tiempos no hay grupo humano que se puede darse el lujo de afirmar una cierta exclusividad, solamente entre ellos. La comunicación intercultural nos está abriendo la mente para poder entender que en la comunicación hay otros elementos como el respeto, la  tolerancia, el intercambio abierto y el diálogo sincero y productivo entre los diversos grupos humanos que existen. Los choques culturales encontrados al recorrer la historia humana -la historia de los pueblos-, nos siguen enseñando que hay un basto mundo de cosas por conocer. Esto implica que crear nuevas reglas con las cuales debemos de comunicarnos es un desafío y una tarea continua de hacer. La diversidad nos debe llevar a crecer, nos debe transmitir nuevos conocimientos, nos ayuda a entender que no soy exclusivo o simplemente único. La exclusión no tiene cabida en este contexto.

Un segundo momento es el factor psicológico. Cuando realmente he podido encontrar una justa respuesta a la clásica, pero profunda pregunta: ¿quién soy yo?, entonces, puedo comenzar a repensar mis ideas, mis proyectos o quizás mis motivaciones. La manera de como me estoy comunicando me debe ayudar a darme cuenta de la importancia que tienen mis reacciones cuando doy una respuesta a cuestiones o interrogantes que van apareciendo. Si logro hacer un proceso de reconocimiento de estas reacciones individuales, puedo esclarecer, por ejemplo, cuáles serían las causas de algunos conflictos que surgen o las consecuencias de una comunicación improductiva desde el punto de vista de la persona que está abierta a saber y no ha terminado de aprender. Probablemente una actitud y/o aptitud "pasiva" frente a una que quiere imponerse no me permite crecer y desarrollar todo lo que puedo o podría aprender. Lo cierto es que si permanezco en silencio por mucho tiempo he colaborado a la continuidad de un paradigma comunicacional que hoy no tiene lugar, porque la comunicación es reciprocidad. No vale quedarse callados frente a las provocaciones, es mejor saber que quiero comunicar.

Y esta es justamente la última parte de esta reflexión: al final de cuentas: qué estoy comunicando o quiero comunicar. Esta dinámica de la comunicación crea un espacio de constante y continuo aprendizaje. La comunicación es escucha y es intercambio. Ya lo decía Watzlawick: "No se puede no comunicar". Y esto es totalmente cierto. En términos educativos, la comunicación es un proceso por el cual el ser humano toma conciencia que aquello que comunica o aquello que escucha se impregna en su ser que desea transmitirlo, darlo a conocer, compartirlo. En definitiva, si la reciprocidad y el intercambio se entrelazan nace un proceso educativo donde tanto el receptor y el transmisor aprenden juntos, asimilando códigos, valores, ideas, conocimientos. Son esos estímulos que favorecen una educación crítica, razonadora y reflexiva. De lo que se trata es de buscar e intercambiar experiencias y lograr compartirlas en diferentes realidades que me toca vivir. No puedo impedir mi crecimiento como persona. Somos seres en continuo aprendizaje cada día.

Entonces, retomando la primera parte: Si le dije al Papa Francisco que los pueblos indígenas rezan por él, es porque si ellos tuvieran los medios para decírselo, bastaba solo que ellos mismos lo hagan, pero la realidad es que no lo tienen, todavía. Si nosotros podemos ser canales de transmisión, me convenzo más todavía, que la comunicación realmente es productiva y favorece la comunión cuando por el canal no solo recorren piedras, sino agua que está en constante purificación. Si no incluimos a ellos en nuestros procesos comunicacionales jamás los entenderemos. De igual modo, si nosotros no entramos en sus procesos comunicacionales de ellos, jamás comprenderemos porque realmente estamos aquí. Si la comunión existe es porque el ser humano se ha dado cuenta que no está solo y que necesita del otro para vivir, para crecer, para desarrollarse. Los pueblos indígenas pueden tener otros códigos, otra lengua, pero los valores son los mismos. Lo bueno, lo justo, lo verdadero es por lo general, en todos los grupos humanos casi lo mismo, desde el punto de vista ético.

Al acercarme y al mirar al Papa Francisco aprendí dos cosas: la primera es que es UN HOMBRE, y que por el hecho de ser justamente eso, persona humana: su vida, sus gestos, sus miradas, su forma de gestualizar, sus movimientos, en definitiva sus palabras nos comunican lo que es él en realidad. Y lo segundo, cuando lo vi cara a cara, encontré un HOMBRE CANSADO. Una persona que trabaja mucho, que comunica mucho. Toda su vida comunica. Pero que en medio de todo, él no se cansa de sonreír. Y esto es el ingrediente fundamental en la comunicación: la sonrisa sincera es un acertado canal para transmitir lo que uno tiene dentro, -sus convicciones- lo que uno cree, lo que uno está pensando, reflexionado, orando o simplemente viviendo cada día. Cuando la coherencia se suma a todo esto, lo que se está comunicando, simplemente renueva y alimenta la vida de quien lo recibe.

¡Gracias Papa Francisco por ser un Comunicador por excelencia !





Amazonía: Casa común en Roma

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