jueves, 8 de diciembre de 2016

No es un simple 8 de diciembre... LA INMACULADA

AVENTURA SIN LÍMITES...

En muchas partes del mundo donde se encuentra un cristiano se celebra, o probablemente se hace una pausa en medio de tanto trabajo o quehacer del día, a la Madre de Dios, María Inmaculada. Unos más, otros menos, pero de alguna manera se hace una pausa para cambiar de ritmo porque es día festivo.

Recuerdo cuando estaba la mamá y celebrábamos yendo a Misa, rezando el Santo Rosario, o quizás íbamos a la procesión, porque a la vuelta de mi casa hay una pequeña capilla en medio del mercado. Yo admiraba la devoción de mi madre hacia la Madre del Cielo. Su cariño por rezar. Aprendí de ella a rezar desde niño, la primera catequesis. Es incalculable lo que he recibido de ella, sin embargo, algo había en mí que quería más, conocer más. 

El tema es que desde pequeño y gracias a mamá aprendí a amar a María Virgen. Lo más probable es que no me hacía muchas preguntas sobre el contenido de la fe. Atinaba como muchos niños a repetir y aprender de memoria los contenidos de la fe. La pregunta más profunda me la hice cuando tenía 10 años. Mi papá y mis demás hermanos en sus propios ritmos. Yo participaba de una escuela dominical de la Iglesia Bíblica Bautista. Desde pequeño junto a mi vecino que vivía al frente de mi casa, nos íbamos a esta escuelita para aprender la Palabra de Dios con textos de memoria, jugar con los contenidos de la Biblia, y todas esas cosas formativas que hacen los evangélicos para atraer niños a su iglesia.

Un domingo de esos, llegué tarde. Salí corriendo y por más que corrí velozmente no llegué a tiempo. La vergüenza se apoderó de mí. Entré al culto de las personas mayores y me metí entre ellos. Allí ocurrió algo interesante que marcó mi vida. El pastor ese día estaba predicando de la Virgen María y de cómo los católicos le rinden culto. Habló cosas terribles sobre ella y de que nosotros los católicos estábamos "equivocados". Lo cierto es que me vino a la mente la gran pregunta, la primera de todas en mi vida: ¿lo que hace mi mamá, entonces, está mal? La forma convincente del pastor de hablar con Biblia en mano y de referirse a ella -la Virgen- con una base bíblica tuvieron su efecto persuasivo en mi y lograron confundirme en ese momento. Lo cierto es que salí corriendo. había en mí una primera confusión: ¿qué decirle a mamá?, ¿creerle todo lo que hace o dice?, ¿el pastor tiene razón?...

Por un tiempo decidí no ir a esa iglesia. Solo había confusión pero no comprendía. Quería encontrar la respuesta. Empezaron las dudas que me llevaron a vivir como cualquier niño en medio de los juegos sin interesarme de las cosas. Descubrí que era mejor jugar, era mejor distraerme como los demás, era mejor no pensar en contenidos bíblicos o en temas de fe que solo han creado confusión en mí. Pasaron los meses, ya había entrado en mí cierta frialdad en mi forma de ser devoto, de demostrar la fe, que me llevaba a realizar cosas que a mi mismo no me gustaba. Pienso que este fue un primer momento para entrar en mi mismo, muy temprano probablemente, pero había ese deseo de que por más que me alejaba existía una inquietud que me decía lo contrario. Bueno, yo era un niño. Estaba acabando la primaria.

El programa de la Catequesis Familiar de la parroquia se hacía en un local del primer sector donde mamá participaba. Ella tuvo la delicadeza de invitarme. No fue una imposición, fue una invitación. Lo que recuerdo de mamá es que nunca me impuso lo que debo creer. Su testimonio de fe bastaba para saber que ella en medio de su  perseverancia me decía algo. Yo entré al programa de la Catequesis y allí participaba cada domingo. Por momentos sabía más de Biblia que mi propio catequista. La formación recibida en mi primera infancia en los bautistas me ayudó mucho a conocer los primeros encuentros bíblicos. La idea era que junto a otros niños y niñas sentíamos que estábamos en el grupo justo. Era otra forma de conocer a Dios, otro tipo de lenguaje, otra forma de enseñar. Pero igual, permanecía en mí ese deseo profundo de hablar con alguien lo sucedido ese domingo cuando escuchaba al pastor evangélico hablar de la Virgen María. Quería encontrar una respuesta, quería salir de la duda, quería encontrar la persona que me diga qué me está pasando.

Llegó el día de la Primera Confesión. Por eso, ahora como sacerdote cuando confieso a un niño por primera vez sé que significa cómo tratarlo y como ayudarlo en su comprensión pequeña o quizás grande que tiene de Dios y de las enseñanzas de la Iglesia. Recuerdo las palabras del P. Pablo Feeley, OMI, era el párroco ese entonces. A él le presenté la gran duda que me acompañaba: ¿a quién obedezco respecto a lo que me están enseñando, a quién le creo? Su respuesta fue la más acertada: "Después de todo lo que has dicho, solo te  digo, HAS CASO LO QUE TE DIGA TU CORAZÓN".

Llegó el día de la Primera Comunión, un 6 de octubre de 1985. Una fecha para nunca olvidarla. Después de ese día no me separé de mi madre. donde ella iba, estaba allí junto a ella. Conocí tantas capillas, conocí muchas mujeres mayores, algunas ancianas muy devotas de la Virgen María. Quiero recordar a Paulita, María, Julia, Emma, Ambrosia, entre otras más que marcaron estos años en mi niñez. Aprendí junto a ellas esa devoción a la Virgen. Mis primeros libros leídos en esa época fueron tres: El Secreto de María, El Secreto Admirable, y el Tratado de la Verdadera Devoción. Todos escrito por el "loco de María"... San Luis María Grignon de Montfort. IMPOSIBLE OLVIDAR LO QUE APRENDÍ ACERCA DE LA DEVOCIÓN A LA MADRE DE DIOS, AL ROSARIO.

Llegó el 8 de diciembre de 1985: inolvidable día. CONSAGRARME POR PRIMERA VEZ AL CORAZÓN INMACULADO DE MARÍA. Junto a un grupo de personas hicimos nuestro Acto de Consagración. Esta es la razón porque recuerdo cada 8 de diciembre de cada año. Allí comenzó una etapa que la puedo llamar AVENTURA SIN LÍMITES... No paré de hablar de ella, no paraba de rezar el Rosario cada día. Cada semana, cada mes era encontrar un grupo de personas que oraba, se reunían para rezar, leer la Biblia. La Legión de María, los Cenáculos de Oración y Evangelización, los diversos grupos de oración no solo de la parroquia. Conocí otras parroquias, otras capillas. Salí de Lima, incluso, siguiendo esta devoción y admiraba la fe de la gente que era mucha, en cantidades. Un año después, ocurrió la enfermedad a mi madre. Tuvo que estar ella en el hospital por tres meses en UCI. El primer alejamiento de ella. Comencé a sentir su primera lejanía de cuerpo. MUJER VALIENTE, MUJER DE FE. Supo salir de esto, pero le duró solo unos cinco años. Esos cinco años fueron intensos. Junto a ella, a pesar de su malestar, igual subíamos cerros allí donde se encontraba una pequeña capilla para orar con la gente. Junta a ella seguíamos congregándonos con otras personas. El grupo juvenil ya era parte de mi vida, incluso con ellos, recorríamos la imagen de la Virgen. Llegó el momento que mamá tuvo que partir. Tuvo que irse rápidamente. Su muerte fue de un momento a otro. Junto a ella, recuerdo muy bien ese apretón de manos que me dio y esas últimas palabras que salían de su boca. Simplemente, después de unas horas, murió. 

Parecía que llegaba una nueva lucha, una nueva lucha por comprender los planes de Dios. No es fácil en un primer momento comprender los planes de Dios. Junto a ello, estaba la oración a la Madre del Cielo. Ya no rezaba con ella, aprendí a dialogar con ella. Ya no eran padrenuestros o avemarías. Ya no eran las letanías, ni las jaculatorias. Ya no era solo la devoción lo que me unía a ella. Aprendí a orar de otra manera. Sentía como que repetir un Padrenuestro o un Avemaría no era suficiente. Mi oración se volvió vida. Empecé a decirles lo que pasaba cada día. La lectura misma de la Biblia cobró sentido cuando en la Comunidad Eclesial de Base, Juan Pablo II, Sector 1, en aquel entonces nos enseñaban a leer la Biblia desde nuestra realidad de cada día. Cada  cosa aprendida acerca de los contenidos de la fe empezaron a tener una diferente repercusión en mi. Empezó una nueva etapa junto a María. Junto a esta etapa, también habían momentos de lucha, de dificultad. MARÍA, LA MADRE BUENA HA SABIDO ESTAR TODO ESTE TIEMPO CONMIGO, Y SEGUIMOS EN LA MISMA AVENTURA, PERO AHORA DE OTRA FORMA, EN OTRO ESTILO DE VIDA.

He querido abrir este capítulo de mi vida y compartirlo. Los ocho de diciembre no son un día cualquiera. Es un día especial, muy especial. Es la Fiesta, la Solemnidad de la INMACULADA CONCEPCIÓN DE LA SIEMPRE VIRGEN MARÍA.

Ahora como Misionero Oblato de María me toca una vez más decirte, renovando mi consagración:


Oh, Virgen mía, Oh, Madre mía, 

yo me ofrezco enteramente a tu Inmaculado Corazón

y te consagro mi cuerpo y mi alma,

mis pensamientos y mis acciones.



Quiero ser como tú quieres que sea, 

hacer lo que tú quieres que haga.

No temo, pues siempre estás conmigo.

Ayúdame a amar a tu hijo Jesús, 

con todo mi corazón y sobre todas las cosas. 



Pon mi mano en la tuya para que esté siempre contigo.



¡¡¡ALABADO SEA JESUCRISTO,

Y MARÍA INMACULADA!!!

   

sábado, 22 de octubre de 2016

Riflessione Domenica 23 ottubre 2016 – XXX Tempo Ordinario



Questa parte dal libro del Siràcide, che abbiamo sentito si concentra sulla Giustizia di Dio… “Il Signore è giudice e per lui non c'è preferenza di persone”. Un Dio che ascolta la preghiera dell'oppresso. Non trascura la supplica dell'orfano, né la vedova, quando si sfoga nel lamento”. Finale descrizione di Dio come guerriero, come liberatore. Presenta una bella immagine: la misericordia di Dio. Per questo motivo, l'autore sottolinea che “la preghiera del povero attraversa le nubi”.

Il Salmo 33, un salmo senza titolo... in questo contesto, egli dice che la terra è piena della bontà di Dio. Enfatti, la grazia di Dio non ha limiti… ¡Ecco perché il Signore escolta a quelli che “gridano… e li libera da tutte le loro angosce!”.

Quando ascoltiamo questa seconda lettera di san Paolo a Timòteo, notiamo immediatamente un Apostolo che sente l'abbandono di tutti i suoi amici. Anche se molti sono stati ingiusti con lui, Paolo, confortato nella fedeltà di pochi, mette la sua fiducia in Dio che lo ispira. Belle parole: “Il Signore però mi è stato vicino e mi ha dato forza”.

Nel Vangelo secondo Luca, Gesù disse ancora questa parabola per alcuni che avevano l'intima presunzione di essere giusti…: “Ti ringrazio perché non sono come gli altri uomini”. C'è un contrasto tra il religioso o missionario, che crede che lui è convinto della sua giustizia davanti a Dio. Mentre il fariseo è un pentito, un emarginato che si umilia davanti a Dio…: "O Dio, abbi pietà di me peccatore". Il peccatore per non aggrapparsi a qualsiasi merito, si prostra davanti a Dio, implorando misericordia.

Cioè, questa parabola, che pone l'accento sullo spirito con il quale dobbiamo pregare. Che profondo quando Luca dice che “il publicano… fermatosi a distanza”, pregava.

Ecco… oggi è la Giornata Missionaria. Papa Francesco ci ricorda che noi siamo tutti invitati ad “uscire”, come discepoli missionari, ciascuno mettendo a servizio i propri talenti, la propria creatività, la propria saggezza ed esperienza nel portare il messaggio della tenerezza e della compassione di Dio all’intera famiglia umana”.

Ci presenta a tutti una bella definizione de Dio, dicendo: “Egli è benigno, attento, fedele; si fa prossimo a chi è nel bisogno per essere vicino a tutti, soprattutto ai poveri… proprio come farebbero un padre e una madre nella vita dei loro figli”. Un Signore che “mai si stanca di perdonare”.

Qui e più in là, oggi “sono tanti uomini e donne di ogni età e condizione… A testimoniare questo amore di misericordia…"

Ancora si parla di vocazione missionaria: Gli uomini, anzi “le donne, laiche o consacrate, e oggi anche non poche famiglie… Sono segno eloquente dell’amore materno di Dio…”. Tu che pensi? Tu sei uno di loro? Siamo segno della misericordia di Dio? Stiamo misericordiando?

Bravo ¡!! Si questo è vero… “è tanto più necessario, ancora, se consideriamo quante ingiustizie, guerre, crisi umanitarie oggi attendono una soluzione… I missionari sanno per esperienza che il Vangelo del perdono e della misericordia può portare gioia e riconciliazione, giustizia e pace”.

¡!!! Attenzione ¡!!! Dobbiamo svegliare… ¡!!! Addio alla pigrizia !!!


P. Roberto Carrasco, OMI



EN ESPAÑOL:

Reflexión del domingo 23 de octubre del 2016 – XXX Tiempo Ordinario

En esta parte del libro de Sirácides que hemos sentido se concentra en la Justicia de Dios… “El Señor es un Dios justo y para él no hay preferencia de personas”. Un Dios que “escucha las súplicas del oprimido; no desoye los gritos del huérfano o de la viuda cuando repite su queja”. La descripción final de Dios como guerrero, como libertador. Presenta una bella imagen: La misericordia de Dios. Por este motivo el autor remarca que “la oración del pobre atraviesa las nubes”.

El Salmo 33, un salmo sin título…, en este contexto él dice que la tierra está llena de la bondad de Dios. En efecto, la gracia de Dios no tiene límites. ¡Y esto es así, porque el Señor escucha a aquellos que “gritan… y Él los libera de sus angustias!”.

Cuando escuchamos esta segunda lectura de San Pablo a Timoteo, notamos inmediatamente a un Apóstol que siente el abandono de todos sus amigos. También, si muchos han sido desleal con él, Pablo, confortado en la fidelidad de pocos. Pone su confianza en Dios que lo inspira. Por esto estas bellas palabras: “Pero el Señor me ayudó y me dio fuerzas”.

En el evangelio de Lucas, Jesús ahora habla con esta parábola para algunos que tenían la íntima presunción de sentirse justos… “te doy gracias, porque no soy como los demás”. Hay un contraste entre el religioso o misionero convencido de su propia justicia delante de Dios… Mientras el fariseo es un arrepentido, un marginado que se humilla delante de Dios… “¡Oh Dios!, ten compasión de este pecador”. El pecador no se aferra a ningún mérito, sino que se postra ante Dios, implorando misericordia.

Es decir, esta parábola, pone el acento en el espíritu con que hay que orar. Que profundo cuando Lucas dice que “el publicano…, quedándose atrás, oraba”.

Hoy es la Jornada Mundial de las Misiones. El Papa Francisco nos recuerda que nosotros “todos estamos invitados a «salir», como discípulos misioneros, ofreciendo cada uno sus propios talentos, su creatividad, su sabiduría y experiencia en llevar el mensaje de la ternura y de la compasión de Dios a toda la familia humana”.

Nos presenta a todos una bella definición de Dios, diciendo: “bondadoso, atento, fiel; se acerca a quien pasa necesidad para estar cerca de todos, especialmente de los pobres… del mismo modo que lo haría un padre y una madre con sus hijos”. Un Señor que “jamás se cansa de perdonar”.

Aquí y más allá, hoy “son muchos hombres y mujeres de toda edad y condición… testigos de este amor de misericordia”.

Todavía se habla de vocación misionera: los hombres, más aún, “las mujeres, laicas o religiosas, y en la actualidad también muchas familias… son signo elocuente del amor materno de Dios…” ¿Tú que piensas? ¿Tú eres uno de ellos? ¿Somos signo de la misericordia de Dios? ¿Estamos misericordiando?

¡Qué bien, bravo!, si esto es verdad… “es más necesario, todavía, si tenemos en cuenta la cantidad de injusticias, guerras, crisis humanitarias que esperan una solución. Los misioneros saben por experiencia que el Evangelio del perdón y de la misericordia puede traer alegría y reconciliación, justicia y paz”.

¡¡¡ Atención ¡!! Debemos despertarnos… ¡¡¡ Adiós a la pereza !!!



domingo, 16 de octubre de 2016

¿Lesiones viejas?... esas son las que dejan más secuelas

Cuando te tocan el alma de una parte del cuerpo


Después de algún tiempo se volvieron a encontrar en la red social dos amigos que se habían dejado de ver por motivos de trabajo. Muchas veces la red social funciona como ese espacio para encontrar, por suerte algunas veces, y otras porque lo buscamos, a los amigos con quienes se compartió momentos inolvidables.

Se trata de Dave quien es médico de profesión, ahora trabaja como Director de un Hospital en una región alejada de la capital, y el otro es Tom, más conocido como Padre Tomás en la parroquia donde trabajó acompañando comunidades que vivían en situaciones de riesgo. 

Tanto Dave y Tom se conocieron en una situación propia para ambos: una persona estaba a punto de morir en el hospital y solicitaba ayuda espiritual. Dave no era tan devoto de estas cosas, pero sin embargo, accedió y fue a buscar al padrecito a la parroquia. La amistad surgió cuando este sacerdote dejó ingresar a Dave en su casa:

DAVE: Padre, buenas tardes. Necesito hablar con Ud. Soy el médico encargado del hospital.
TOM: Pase amigo…!  Le respondió el sacerdote.
Sorprendido, DAVE dijo: ¿Puedo entrar a su casa?
TOM: ¡Por supuesto… eres bienvenido!

Desde esa fecha empezó una cordial sintonía entre los dos. Ambos, cuando tenían la ocasión de saludarse se deseaban lo mejor. Así surgió una amistad. Tom aprendió a ver en el trabajo de Dave esa cercanía que tenía con la gente. Una vez se lo dijo...

TOM: Es interesante la forma cómo atiendes a los pacientes en el hospital. Al parecer les ayudas mucho. Tu trato con ellos es diferente, tú los tratas como personas, no como pacientes solamente.
DAVE: Si supiera Ud. que esta es una de las cosas que tuve que aprender durante estos años de formación. Pero igual, siento que tengo que mejorar… Todavía soy muy joven!!!

Los meses y los años pasaban rápidamente. Ambos habían encontrado una amistad sincera. Se juntaban para dialogar, para ver fútbol en la TV, para tomarse una cerveza y platicar sobre lo que sucedía en la zona. Dave incluso supo abrirse y confiar en Tom. Conversaron mucho, al parecer ambos se ayudaban. Porque, lo que compartía Dave a Tom acerca de su vida, le daba al sacerdote elementos para su reflexión y su oración personal. Y lo que le decía el sacerdote a Dave, el joven médico lo comenzó a reflexionar. Ambos supieron hacer de esa amistad una oportunidad para crecer juntos.

Los años pasaron. Y como estas tareas no son para toda la vida. No siempre se permanece en un mismo lugar. El Obispo de la región solicitó a Tom el cambio para una nueva parroquia, cerca de la ciudad. Un año después Dave decidió cambiar de trabajo porque le ofrecieron un nuevo proyecto para realizar. Pero él seguía en búsqueda, como que algo le faltaba concretar para sentirse bien consigo mismo. Esta lejanía de Tom era sentir la ausencia de un mentor que había encontrado. La ausencia de un amigo diferente. Al cabo de poco tiempo, ambos se alejaron.

Realmente pasaron algunos años sin comunicarse. Llegó el día que Dave ingresó a una red social donde pudo encontrar a Tom, a quien le invitó a ser parte de sus contactos. 

Ésta es una de las pocas conversaciones que volvieron a tener después de años:

DAVE: ¡¡¡ Hola Tom… soy Dave !!!
¡¡¡ Respóndeme !!! Oh mejor te escribo más tarde… Necesito un consejo de amigos. Como lo hacíamos antes.
TOM:  ¡Cuando quieras… solo avisa!... Y me alegro de encontrarte por este medio.
DAVE: Buen día Tom, pensé en escribirte esto en un correo, pero el ver una pantalla en blanco que está lista para recibir información o datos..., hace que piense que debo extender y extenderme mucho más de lo que debiera.
DAVE: Mi pregunta es: ¿QUÉ TANTO CUESTA SER O EN REALIDAD BUSCAR SER FELIZ?...
¿Recuerdas de lo que conversábamos? Actualmente tengo muchos problemas en casa y luego de años de matrimonio con altibajos y con irregularidades en su andar, hemos llegado al punto de ya decir que esto debe de terminar. Es claro que no hemos tenido peleas con gritos o demás, todo ha sido muy apagado por así decirlo.


En ese momento, por las tareas que le ocupaban a Tom, no respondió el mensaje al instante, pero igual logró hacerlo:

TOM: Buen día Dave… Ahora estoy en camino no puedo responderte...
DAVE: Ok, entiendo… Te lo escribo entonces. Lo lees después con calma, y así al tener tú tiempo libre puedas reflexionar y escribirme. Hay momentos, hay puntos en la vida en que ves atrás y luego ves al costado, y te pones a pensar ¿qué tanto de esto a pesar de los cambios quisieras que se siga repitiendo?
TOM: ¿Algo disturba tu mente?
DAVE: Posiblemente… y creo que así es. Algunas personas piensan que soy muy egoísta y egocentrista, porque me pongo a pensar en que ya debo abandonar el barco, con la clara convicción que lo que ocurre entre una pareja, los hijos no se deben ver afectados. La relación de padres ahora debe ser más fuerte más ya no se puede trabajar en lo que respecta a ser pareja.
DAVE: Pero para no mezclar los pensamientos que se me vienen junto a una dura sensación de pena. Busco la pregunta real y quiero hallar la respuesta real.
¿ES EGOÍSTA QUERER SER FELIZ?
¿ES EGOÍSTA MOSTRARLES A MIS HIJOS QUE CUANDO DOS PERSONAS ADULTAS NO SE QUIEREN O AL MENOS UNA DE LAS DOS YA NO QUIERE ESTAR CON ESA PERSONA O YA NO LA PUEDE HACER FELIZ, EL IRSE NO ES SIGNO DE DEBILIDAD O DE EGOÍSMO?
DAVE: ¡Sé lo que quiero hacer…! Y sé que tampoco quiero seguir haciendo daño ni hacerme daño a mí mismo por estar callando o apagando la verdad en mí.  Porque este silencio también afecta a todas las personas que están a mí alrededor. Y la más perjudicada es la persona con la que me casé. Es un momento complejo el saber que saldrás lastimado, pero que más te mueve es pensar en las personas que saldrán lastimadas. Aunque también entiendo que el tiempo puede curar las heridas pero el arrepentimiento por no haber tomado la decisión que crees, es la tuya, y te carcomerá por todo el resto de la vida que te quede.
DAVE: Listo eso es casi todo lo que siento querido Tom. Un consejo de un buen amigo siempre es bien recibido.


¡Esto realmente era una confesión!, como otras que había hecho. Y lo hacía porque realmente cree que puede salir de esto. Lo hace porque realmente necesita ayuda. Por cierto, Dave no recibió inmediatamente respuesta en ese momento. Después de unas horas…

TOM: Hola Dave
DAVE: Hola Tom… Muy buen día

TOM: Te escribo del hospital. Hoy tuve una operación al menisco en la rodilla izquierda. Dice lesión del corpo-corno posterior del menisco interno.
Una pregunta que quiero que empieces a reflexionar y te lo diré una vez más, cómo  lo hacía hace algunos años.

TOM: ¿Cuáles son las motivaciones reales que tienes en la vida?
Pienso que si te das un tiempo para reflexionar un poco esta pregunta podría ayudarte.
Luego compartiremos la respuesta y seguiremos con el proceso.
Recuerda que es importante que seas honesto contigo mismo
TOM: Te lo comparto para que reces un poquito por mí. No quiero publicar esto porque sería alarmar a mi familia. Pienso que esta operación es algo pequeño que me recuerda quién soy realmente.
DAVE: ¿Debo responder? ¿O lo reflexiono?... ¡Respóndeme Tom!... Pero, ¿está bien de la cirugía?
TOM: La cirugía salió bien.
DAVE: Entonces… todo perfecto. Claro no hay por qué ser alarmante. Estoy de acuerdo en no alarmar a la familia.
TOM: Así es.


Entonces, Tom le compartió la fotografía del informe que había recibido del Ortopedista y del proceso que debe seguir después de la operación.


DAVE: Por lo que leo. Todo está bien. Así que no hay de qué preocuparse… Ten cuidado nada más.
TOM: Si
DAVE: De no lesionarte.
TOM: Tomaré una semana de reposo en casa y luego retorno a las actividades de la parroquia.
DAVE: Y camina poco… Con mucho cuidado.
TOM: Si, gracias. Ahora que está pasando la anestesia se siente una cosa rara dentro.
DAVE: Jejeje… es normal… ¡Te han tocado en el alma de la rodilla! Es justo esta sensación tan profunda… Jijiji
TOM: Si… Es más te digo: el dolor era de años.
DAVE: Bueno con la medicación y el reposo todo te irá bien.
TOM: Así que preferí la operación.
DAVE: Ahhh… ¿es lesión vieja? Bueno esas son las que dejan más secuelas.
TOM: Degenerativa dice la RM –Resonancia Magnética–
DAVE: Bueno puede ser edad o lesión antigua.
TOM: Igual...  Creo que la mejor decisión es operar a tiempo lo que causa el dolor. Si no lo afronto estoy condenado a soportarlo todos los días y esto no es justo por mí y por las personas a quienes amo.
DAVE: Claro que sí… Entiendo el punto!!!  ¿No sé si fue con mensaje escondido? Pero la frase fue muy profunda.
TOM: Cuando te tocan el alma de una parte del cuerpo sabes que el riesgo es aún mayor, pero igual soy yo quien decido.
¡Eres muy inteligente para entender lo que te digo!
DAVE: ¡Tú eres muy claro!..., ese es el detalle.
TOM: Por eso Dios aprovecha mi operación para hablarte de la experiencia y no del libro o de lo que se aprende en la calle.
DAVE: Gracias Tom. De una experiencia de vida salió un mensaje para muchas áreas de la mía.
TOM: ¡Con mucho gusto, querido Dave!
¡A cuidar lo profundo de ti...! Nada puede opacar o permitir que un dolor permanezca cuando podemos hacer algo para remediarlo. Hay heridas viejas y otras por el recorrido de la vida…, igual son heridas..., pero esto no cambia en nada mis motivaciones reales.
DAVE: ¡Claro que sí!
DAVE: Debo reflexionarlo... Ahora pienso mucho más en mis hijos.
TOM: ¡Ese es el punto, querido Dave!
Un abrazo y recuerda: tú reza por mí y yo por ti.
Recuerda que eres médico del cuerpo, pero Jesús es del alma.
DAVE: Más que en una situación de adultos.
Mis hijos son lo principal y quiero que aprendan a ser sinceramente felices. Y que eso es lo que deben buscar siempre.
Y siempre rezaré por ti y por todos los buenos amigos que me regalan una parte de su vida. Muchas GRACIAS...
TOM: Bendiciones. Un abrazo a la distancia.



domingo, 9 de octubre de 2016

FRANCISCO... El Papa Comunicador - II parte


¡ Papa Francisco, gracias por enseñarnos 
cómo comunicar !

Hace una par de días he vivido una de las experiencias más grandes de mi vida: Tener cerca al Papa Francisco y estrecharle las manos. Una de las cosas que inmediatamente se vino a mi mente en ese momento, incluso, previo a este encuentro es un pedido que me hicieron algunos pueblos amazónicos donde tuve la oportunidad de vivir, allá en el río Napo. Ellos me pedían que la primera vez que me encuentre con el Santo Padre les diga: "Papa Francisco, los pueblos indígenas de la Amazonía rezan por ti". Y eso fue exactamente lo primero que le dije cuando lo vi. Unos minutos que se imprimieron en mi mente y en mi corazón difícil de olvidar. Al retornar, alguien me dijo: ¿acaso él te ha preguntado por ellos? Después de escuchar esta pregunta, solo atiné a quedarme callado, pero dentro de mí había un deseo profundo de decirle muchas cosas, porque parecía que no entendía lo que le estaba comunicando.

Ahora con calma, después de unos días dando vueltas a esta pregunta -que me llegó como una piedra sobre la cabeza-, puedo hacer algunas reflexiones al respecto.

El primer año aquí en la universidad se estudia mucho un concepto fundamental, la razón de ser de nuestra especialización: LA COMUNICACIÓN. En realidad hay tanto que se ha escrito y se sigue escribiendo de este concepto porque los campos de estudio son cada día nuevos y es difícil concluir un tema que todavía no ha sido lo suficientemente entendido y comprendido, tanto en los núcleos pequeños como en los grandes. Ninguno puede decir que ha concluido o que tiene la última palabra en esto, porque en definitiva, en lo poco que he aprendido, la comunicación no es sólo la transmisión de una cualidad, de una energía o de un movimiento. La comunicación es participación, es escucha, es intercambio, es reciprocidad, es comunión.

Inmediatamente después de escuchar una frase o unas palabras de otra persona que se dirige a ti, vienen a la mente numerosas situaciones que te motivan a responder de varias formas a una pregunta, a una afirmación o simplemente a una pequeña frase que puede o no decirte algo. Hay códigos y reglas de comunicación que necesitan conocerse antes de utilizar algún conocimiento o alguna idea, e incluso, una simple expresión. Lo importante es "pensar más de dos veces antes de hablar o simplemente sonreír y quedarte callado, para re-pensar y luego responder". Es juntamente en esta parte del  proceso de la comunicación que empiezan: los diálogos, los malentendidos, los conflictos, las diversas reacciones, en suma, los diversos tipos de aprendizajes que implica responder a una intervención o no.

Siempre el contacto con el otro implica o debe implicar apertura. Claro, con naturalidad y sin prejuicios. Esto no siempre es fácil pero la tarea se vuelve un desafío si quiero mejorar mi forma de comunicar. Al  final, lo que empieza con una intención puede terminar, si uno "mete la pata" en un malentendido. Esto es lo bonito de la comunicación: implica que tanto la persona que me habla sepa bien lo que está diciendo y el que escucha sepa bien lo que va a responder. En este círculo las reglas dependen de varios factores: cultural sobretodo, psicológico y educativo. Solo quiero referirme a estos tres, porque hay muchos más.

La sociedad dominante por muchos años, todavía sigue creyendo que sus códigos y/o "valores" son los únicos y correctos y que tienen -todavía- el poder de imponerlos. En estos tiempos no hay grupo humano que se puede darse el lujo de afirmar una cierta exclusividad, solamente entre ellos. La comunicación intercultural nos está abriendo la mente para poder entender que en la comunicación hay otros elementos como el respeto, la  tolerancia, el intercambio abierto y el diálogo sincero y productivo entre los diversos grupos humanos que existen. Los choques culturales encontrados al recorrer la historia humana -la historia de los pueblos-, nos siguen enseñando que hay un basto mundo de cosas por conocer. Esto implica que crear nuevas reglas con las cuales debemos de comunicarnos es un desafío y una tarea continua de hacer. La diversidad nos debe llevar a crecer, nos debe transmitir nuevos conocimientos, nos ayuda a entender que no soy exclusivo o simplemente único. La exclusión no tiene cabida en este contexto.

Un segundo momento es el factor psicológico. Cuando realmente he podido encontrar una justa respuesta a la clásica, pero profunda pregunta: ¿quién soy yo?, entonces, puedo comenzar a repensar mis ideas, mis proyectos o quizás mis motivaciones. La manera de como me estoy comunicando me debe ayudar a darme cuenta de la importancia que tienen mis reacciones cuando doy una respuesta a cuestiones o interrogantes que van apareciendo. Si logro hacer un proceso de reconocimiento de estas reacciones individuales, puedo esclarecer, por ejemplo, cuáles serían las causas de algunos conflictos que surgen o las consecuencias de una comunicación improductiva desde el punto de vista de la persona que está abierta a saber y no ha terminado de aprender. Probablemente una actitud y/o aptitud "pasiva" frente a una que quiere imponerse no me permite crecer y desarrollar todo lo que puedo o podría aprender. Lo cierto es que si permanezco en silencio por mucho tiempo he colaborado a la continuidad de un paradigma comunicacional que hoy no tiene lugar, porque la comunicación es reciprocidad. No vale quedarse callados frente a las provocaciones, es mejor saber que quiero comunicar.

Y esta es justamente la última parte de esta reflexión: al final de cuentas: qué estoy comunicando o quiero comunicar. Esta dinámica de la comunicación crea un espacio de constante y continuo aprendizaje. La comunicación es escucha y es intercambio. Ya lo decía Watzlawick: "No se puede no comunicar". Y esto es totalmente cierto. En términos educativos, la comunicación es un proceso por el cual el ser humano toma conciencia que aquello que comunica o aquello que escucha se impregna en su ser que desea transmitirlo, darlo a conocer, compartirlo. En definitiva, si la reciprocidad y el intercambio se entrelazan nace un proceso educativo donde tanto el receptor y el transmisor aprenden juntos, asimilando códigos, valores, ideas, conocimientos. Son esos estímulos que favorecen una educación crítica, razonadora y reflexiva. De lo que se trata es de buscar e intercambiar experiencias y lograr compartirlas en diferentes realidades que me toca vivir. No puedo impedir mi crecimiento como persona. Somos seres en continuo aprendizaje cada día.

Entonces, retomando la primera parte: Si le dije al Papa Francisco que los pueblos indígenas rezan por él, es porque si ellos tuvieran los medios para decírselo, bastaba solo que ellos mismos lo hagan, pero la realidad es que no lo tienen, todavía. Si nosotros podemos ser canales de transmisión, me convenzo más todavía, que la comunicación realmente es productiva y favorece la comunión cuando por el canal no solo recorren piedras, sino agua que está en constante purificación. Si no incluimos a ellos en nuestros procesos comunicacionales jamás los entenderemos. De igual modo, si nosotros no entramos en sus procesos comunicacionales de ellos, jamás comprenderemos porque realmente estamos aquí. Si la comunión existe es porque el ser humano se ha dado cuenta que no está solo y que necesita del otro para vivir, para crecer, para desarrollarse. Los pueblos indígenas pueden tener otros códigos, otra lengua, pero los valores son los mismos. Lo bueno, lo justo, lo verdadero es por lo general, en todos los grupos humanos casi lo mismo, desde el punto de vista ético.

Al acercarme y al mirar al Papa Francisco aprendí dos cosas: la primera es que es UN HOMBRE, y que por el hecho de ser justamente eso, persona humana: su vida, sus gestos, sus miradas, su forma de gestualizar, sus movimientos, en definitiva sus palabras nos comunican lo que es él en realidad. Y lo segundo, cuando lo vi cara a cara, encontré un HOMBRE CANSADO. Una persona que trabaja mucho, que comunica mucho. Toda su vida comunica. Pero que en medio de todo, él no se cansa de sonreír. Y esto es el ingrediente fundamental en la comunicación: la sonrisa sincera es un acertado canal para transmitir lo que uno tiene dentro, -sus convicciones- lo que uno cree, lo que uno está pensando, reflexionado, orando o simplemente viviendo cada día. Cuando la coherencia se suma a todo esto, lo que se está comunicando, simplemente renueva y alimenta la vida de quien lo recibe.

¡Gracias Papa Francisco por ser un Comunicador por excelencia !





viernes, 9 de septiembre de 2016

Eugenio y Tempier son nuestros modelos

Eugenio de Mazenod y Enrique Tempier siguen 

inspirando nuestra vida oblata


En la historia de los Misioneros Oblatos de María Inmaculada, las figuras del P. Francisco de Paula Enrique Tempier junto a la de San Eugenio de Mazenod representan ese baluarte donde la vida oblata, necesita no solo de Reglas de Vida, sino y sobretodo de personas concretas que sepan aportar a la vida comunitaria, característica propia de nosotros los Oblatos desde los inicios de la congregación. Hombres que han sabido apostar por dejarlo todo para luego intentarlo todo por Cristo. Eugenio y Enrique son justamente esos paradigmas que buscamos cuando se trata de pensar en el presente de nuestra congregación y de cómo proyectarnos para un futuro que empieza hoy.

En una de sus cartas, Enrique Tempier escribía: “la caridad es el perno sobre la cual rota toda nuestra existencia”. Y es justamente desde este punto que quiero empezar a reflexionar:

¿Qué motivó a estos hombres a unir sus corazones?
Al conmemorar 200 años de la Fundación de los Misioneros Oblatos de María Inmaculada, me parece que solo podemos responder de una sola forma a esta pregunta: Lo que motivó fue y sigue siendo la vida en Cristo y con Cristo dedicada íntegramente a los pobres.

Quiero compartir una pequeña experiencia: Recuerdo que cuando en la Delegación OMI PERÚ el año 2008, se decidió abrir una nueva misión en la Amazonía Peruana, fuimos dos oblatos quienes decidimos ir a esta nueva aventura. Empezar juntos una nueva experiencia, en una realidad distinta en muchos aspectos, realmente despertó un fuerte deseo de vivir eso que durante los años de formación todo oblato escolástico sueña: IR A LA MISIÓN.

Los años en el Napo fueron decisivos para los dos. Muchas cosas nuevas aprendimos en medio de la gente con quienes compartíamos la fe. Sobre todo con las comunidades indígenas. Lo cierto que si hay algo totalmente necesario que tengo que decir, es que la presencia de Edgar Nolazco en mi vida oblata fue fundamental. Pienso que logramos meternos juntos en esta tarea. Con mucha pasión, cada uno aportaba de lo mejor para el desarrollo de la vida pastoral y misionera. Cuando uno de nosotros nos alejábamos por más de un mes porque visitábamos las comunidades, al retornar a casa se sentía la alegría de volvernos a encontrar para compartir la experiencia.

Realmente esto se dio gracias a la apertura que supimos tener. Aprendimos a orar juntos, a celebrar juntos, a estar juntos. La vida común, que tiene su mirada puesta en la misión, se debe afianzar con esos pequeños detalles que muestran a un Cristo que está presente en la vida real del cada día. Si teníamos que volver nuevamente a la misión, teníamos que platicar mucho, orar mucho, trabajar mucho. Y esto no es fácil. Se necesita de un ingrediente súper importante, tener claro el por qué estamos allí. Parece simple pero es verdad: cuando nuestras motivaciones de fe y aquellas por la misión se mantienen encendidas, la vida comunitaria junto a la vida de oración se vuelven soportes fuertes para retomar con alegría la próxima partida al encuentro con los demás.

Y esto es lo que pienso cuando medito en los inicios de la primera comunidad oblata en Aix en Provence. Eugenio y Enrique aprendieron a soñar, a orar, a dialogar, a aguantarse, a conocerse, a poner las cimientes de lo que es hoy la vida oblata: una vida apasionada por Cristo y por la Misión.  

¿Cuál era esa visión que tenían?
Sentarse por largos momentos, días y semanas para pensar y reflexionar bien qué es lo primero que se debe hacer cuando se comienza algo. Cuando se da inicio a una empresa no solo se prevé, sino que también se planea y se aprende ha organizarse. Muchos dicen esta frase popular: “soñar no cuesta nada”, puede ser cierto, pero como me lo decía un amigo, “hay que soñar con los pies sobre la tierra”. Y aquí está una de las claves al inicio de una misión. No podemos pensar en el futuro de la misión si hoy no sabemos quiénes somos, qué tenemos, pero sobretodo, dónde y con quiénes estamos.

La obra de Dios tiene manos, pies, corazón, hígado y rostro humanos. Es una locura mantener la idea que uno puede permanecer solo en la misión. El pueblo necesita del testimonio comunitario de sus misioneros. La obra de Dios, sobre todo aquella que se realiza en medio de la gente más abandonada, la menos  escuchada, lo podemos decir en el lenguaje del Papa Francisco, la que es víctima de “la cultura del descarte”, exige la vida en común de sus miembros, porque Dios es verdadera Comunidad.

A propósito de las víctimas de la cultura del descarte, es claro que Dios sigue llamando a los Oblatos a través de estos rostros, a través de estas voces. La pobreza de las personas nos debe poner en aprietos cuando pensemos quiénes realmente somos y qué es lo que realmente queremos, podemos o debemos hacer.

Eugenio y Enrique supieron escuchar esa voz de Dios que gritaba en sus corazones. La prueba está en esas fuertes palabras escritas en el Prefacio: “¿Qué deben hacer a su vez los hombres que desean seguir las huellas de Jesucristo…? Deben trabajar seriamente por ser santos […]. Deben renunciarse completamente a sí mismos […]. Deben trabajar sin descanso por hacerse humildes, mansos, obedientes, amantes de la pobreza […]”.

La visión que tenían como comunidad al iniciar juntos esta vida oblata se plasmaba perfectamente en estas invitaciones. Un oblato es aquel que está “convencido de la excelencia de su ministerio a la que es llamado”. Y por aquí pasa el tema de la visión. Eugenio y Enrique estaban convencidos de quiénes realmente eran y qué les estaba pidiendo Dios en esta nueva forma de vivir desde la comunidad.

¿Qué riesgos estaban enfrentando?
Cuando las energías están rebosando después de la Oblación Perpetua, uno siente que el Espíritu lo llena, lo desafía. Sin embargo, este mismo Espíritu empuja a hacer cosas difíciles, porque creo que Dios no se queda tranquilo sabiendo que podemos darlo todo. El Espíritu del Señor sabe dónde va y a quienes transforma. Y aquí está el asunto: Después de la Oblación Perpetua o de la Ordenación Sacerdotal sucede en el corazón de un oblato un profundo deseo de ir a la Misión, y a veces, sin saber a qué nos estamos enfrentando, qué nuevas razones para sentirme desafiado por Dios puedo encontrar.

San Eugenio de Mazenod escribía en el Prefacio: “Los pueblos se corrompen en la ignorancia supina de todo lo concerniente a su salvación; y de ahí nace el desfallecimiento de la fe, la depravación de las costumbres y todos los desórdenes que la acompañan…”. Nosotros hoy ¿cómo podemos re-leer estas palabras?

Hoy vivimos riesgos y dificultades tan serias como aquellas vividas hace doscientos años cuando empezó todo en esa pequeña comunidad en Aix. Hoy los riesgos son duros. Una nueva “cultura de muerte y de violencia” quiere hacernos creer que el miedo es una fuerza que tenemos que soportar cada día con mayor intensidad y acostumbrarnos a vivir así. Se han presentado casos donde por el hecho de ser cristiano puedes llegar a sentir el odio, la persecución de grupos extremistas que crean zozobra en la vida de los pueblos.

La sociedad nos hace recordar el anti testimonio a causa de los abusos cometidos por algunos sacerdotes y esto puede llegar a cuestionar mucho nuestros estilos de vivir la comunidad. Pero por otro lado está también, signos grandes de fe, entrega, valentía y fortaleza en Dios que han sabido mantener muchos misioneros delante de la gente actuando realmente como Pastores a la manera de Jesús. Incluso, muchas veces dando la cara por ellos, defendiéndolos en momentos que situaciones injustas ameritan una postura clara delante de ellos. Misioneros que luchan cada día por ser fieles al Evangelio de Jesús.

Uno de los grandes riesgos hoy es el querer actuar solo, el sentirme cómodo en el lugar donde estoy y hacer solo lo necesario. Quizás lo peor podría ser perder la AUDACIA que caracteriza al oblato desde sus inicios. Cuando la alegría, el optimismo, el sueño, o en una sola palabra las motivaciones se desvanecen, la pereza nos vence y permanecemos temerosos, poco fraternos, nos encerramos en nuestro pequeño mundo. “No basta, con todo, que estén convencidos de la excelencia de su ministerio a que son llamados […], para mantener la disciplina en una sociedad es indispensable fijar ciertas normas de vida que aseguren la unidad de espíritu y acción entre todos los miembros”, escribía Eugenio.

En este contexto difícil, mientras Eugenio escribía las CC y RR había detrás de él ese pequeño personaje que no solo lo animaba, sino que le daba esa fuerza de no sentirse solo en esta nueva empresa. Por eso creo en la fraternidad oblata, en la vida común oblata. De sólo imaginarlo que tantas cosas le ha dicho Enrique a Eugenio para calmar ese fuego del Espíritu que inflamaba su corazón de hombre apasionado. La audacia jamás debe morir en el corazón de un oblato, sobre todo cuando este sabe que su comunidad lo apoya, pero también lo corrige y lo anima a caminar juntos.

Y ¿cómo estamos entendiendo la CARIDAD hoy?
Qué difícil responder a esta pregunta. Pero igual, intentaré decirlo con mis palabras: La caridad es convencerme cada día que necesito de mi hermano y que él también me necesita. Yo no vivo solo, no dependo de mí. Si la caridad comienza en casa, entonces, somos nosotros los primeros quienes tenemos que amarnos y querernos. La caridad es reconocer a Dios que me habla en mi hermano.

Ahora, por estos días, tengo la alegría de conocer a una comunidad oblata donde la mayoría de sus miembros son hombres con 70, 80 ó 90 años de vida. Es increíble esta experiencia, compartir con ellos unos dos meses. Escucharlos, verlos sonreír, dialogar, orar, descansar. Pero sobre todo verlos siempre de pie, con alegría, dando pasos lentos, pero tranquilos. Sólo el corazón humano es capaz de experimentar la MISERICORDIA de Dios. Y esto es realmente saludable para la vida espiritual. Saber y reconocer que la Misericordia de Dios se ha manifestado todos estos años de mil formas, y que hoy, en la vejez, uno puede orar con gratitud cada día. Donde uno puede contemplar a Dios mirándose a sí mismo, leyendo nuestra historia personal, llena de tantas bendiciones, caídas y levantadas.

Si la caridad es Dios en nuestras vidas, entonces lo dicho por Enrique Tempier tiene profundo sentido hoy: “la caridad es el perno sobre la cual rota toda nuestra existencia”.





martes, 24 de mayo de 2016

FRANCISCO... El Papa Comunicador - I parte

REPENSAR LA COMUNICACIÓN... EL FUTURO, HOY

"MISERICORDIANDO": 
El Papa Francisco durante este Año Santo de la Misericordia ha hecho suya esta expresión, que no tiene una traducción propia en otras lenguas. Es, por cierto, una manera muy atrevida de decir una cuestión tan profunda como tan necesaria no solo para la Iglesia sino para la sociedad en general. 
Indudablemente el Papa Francisco está haciendo de la COMUNICACIÓN una forma de ser cristiano, una forma de dar testimonio del Amor de Dios que se comunica a través de una persona concreta, Jesucristo. Nuestra vida, la misión, las relaciones en general, nuestras formas de expresar y de pensar, nuestras manos, nuestro caminar, etc. todo es comunicación. Como lo es la Santísima Trinidad, la Encarnación, la Redención y todos los misterios de Fe que hemos aprendido para comunicarlos. Creo que nada escapa a esta realidad propia de nosotros.
El Papa Francisco, ya para algunos, no solo es llamado el Papa de la Misericordia, sino también el Papa de la Comunicación. Porque "misericordiando" nos lleva a pensar en una de las palabras claves de la enseñanza bíblica y de toda la tradición cristiana. Misericordiando nos hace pensar que la acción misma de Dios, no es solo un concepto que se transmite con los labios, sino es aquello que se comunica con la vida entera, con todos nuestros gestos, expresiones y palabras.
Sabemos que estamos viviendo un tiempo muy especial en la Iglesia, un momento histórico con todo lo que está comunicando el Papa Francisco y por la forma de cómo comunica: mirándonos a los ojos y con palabras y gestos sencillos. Como lo ha hecho Jesús cuando recurría a las parábolas que en su tiempo eran la forma más sencilla de transmitir el Reino de Dios.
Quiero decirles, que todo esto es para mí una gracia que no merezco. Les confieso que he tenido momentos muy especiales que me han llevado a meditar y orar en este Año de la Misericordia, cuanto me ama Dios. Y solo he podido llegar a una primera conclusión, que seguro es también la experiencia de ustedes: Bendita la culpa que trajo tan grande regalo.
Hermanos: Después de unos años en Aucayacu, antes de la ordenación y otros años en el Napo aprendiendo a ser sacerdote misionero oblato, puedo decirles con tranquilidad, que lo aprendido es parte del querer de Dios. Confieso que dejar aquello que uno ama no es fácil. Radio Amistad me enseñó que no podemos renunciar a COMUNICAR nuestra experiencia de Dios a pesar de los momentos difíciles. El río Napo me enseñó a salir de casa para encontrarme con nuestros hermanos napurunas no solo para transmitirles a Jesús, sino también para dejarme enseñar por ellos.
Estudiar Ciencias de la Comunicación nos permite saber adquirir los elementos para saber responder y trabajar en coordinación con tantos otros proyectos que existen en la Iglesia. Proyectos comunicacionales a los cuales no se puede decir que no. Es una locura, pero es cierto: ¿CÓMO DESCUBRIR EN LA COMUNICACIÓN UN HORIZONTE PARA PROYECTAR EL PROPIO FUTURO?
Me inspira mucho el Papa Francisco. Me fascina la forma de cómo está comunicándonos a Cristo. A propósito de la palabra MISERICORDIANDO, les comparto unas líneas tan profundas, que fiel al estilo del Papa Comunicador nos transmite en su Mensaje para la Jornada de las Comunicaciones Sociales 2016, recordándonos que: "La comunicación tiene el poder de crear puentes, de favorecer el encuentro y la inclusión, enriqueciendo de este modo la sociedad [...] 
Cómo desearía que nuestro modo de comunicar, y también nuestro servicio de pastores de la Iglesia, nunca expresara el orgullo soberbio del triunfo sobre el enemigo, ni humillara a quienes la mentalidad del mundo considera perdedores y material de desecho. La misericordia puede ayudar a mitigar las adversidades de la vida y a ofrecer calor a quienes han conocido sólo la frialdad del juicio. Que el estilo de nuestra comunicación sea tal, que supere la lógica que separa netamente los pecadores de los justos. Nosotros podemos y debemos juzgar situaciones de pecado –violencia, corrupción, explotación, etc.–, pero no podemos juzgar a las personas, porque sólo Dios puede leer en profundidad sus corazones. Nuestra tarea es amonestar a quien se equivoca, denunciando la maldad y la injusticia de ciertos comportamientos, con el fin de liberar a las víctimas y de levantar al caído."

ROBERTO CARRASCO, OMI

Una experiencia de acompañamiento al pueblo amazónico

AMAZONÍA: DESAFÍOS Y PROSPECTIVAS PARA LA CASA COMÚN Convención en preparación para el Sínodo de la Amazonía Organizado por la Ponti...