sábado, 31 de agosto de 2024

2009: un análisis del conflicto en el río Napo

Trabajo de redacción de ensayo

Curso: Conflictos Sociales Interculturales: Fundamentos, procesos y metodologías

Análisis del conflicto en el río Napo - 2009

Estudiante: Roberto Carrasco Rojas

(1) ¿Cuál sería el propósito de los procesos de resolución de conflictos en nuestra sociedad en el marco de los principios de Sensibilidad al Conflicto y de Acción sin Daño, y desde la perspectiva de Avruch & Black y Burton?

En primer lugar, quisiera en este trabajo volver a compartir parte de un artículo1 que escribí el 2019. Esta experiencia forma parte del inicio de mi vida misionera en la selva peruana. Apenas unos pocos meses atrás había llegado al río Napo – Loreto. En efecto, cuando llegué allí muchas cosas me resultaron nuevas. 

Por un lado, la cultura naporuna, la lengua kichwa, la cosmovisión naporuna, la presencia de los regatones que visitaban los caseríos, la forma de como están organizados los pueblos indígenas de la cuenca, la alimentación, la educación bilingüe intercultural, la sabiduría de los ancianos y la manera de como los misioneros que habían trabajado allí por décadas se había convertido en una respuesta concreta de escucha y acompañamiento a los pueblos naporunas. Los convenios que existen entre el Vicariato y el Estado para atender la educación y la salud. Y de como los misioneros y misioneras se dedican en estos campos. 

Por otro lado, para nosotros era nuevo conocer y empezar a enfrentar otra realidad, que por sí misma no dejaba de cuestionarnos. La presencia de las chatas petroleras que surcaban y bajaban en la cuenca; el aumento de las dragas que alertaban el crecimiento de la minería informal; las largas balsas de troncos de madera que bajaban, sobre todo por las noches, y que expresan una deforestación voraz. En un análisis posterior de la realidad de la cuenca describíamos: “ausencia de gobiernos locales en las poblaciones. Poblaciones inseguras: delincuencia, narcotráfico, navegación sin control permanente, ilícitos y trata de personas. Las aguas del río Napo están contaminadas por metales pesados, derrames petroleros. Falta de liderazgo en la misma población. Pocas y débiles organizaciones sociales en la cuenca”2.

Y cuando visitabamos el último pueblo de la frontera se nota una ausencia del Estado que ya lleva décadas. El abandono de las fronteras con Ecuador, Colombia y Brasil es evidente. Solo basta llegar y ver cómo se vive en nuestro territorio y como se vive en el territorio del país vecino.

Teniendo esta realidad frente a nuestros ojos, es dificil no dejarse sorprender de cuanta maravilla existe en cuanto a ecosistemas, aguas, bosques, recursos y en especial, la diversidad de culturas y pueblos: kichwas, muruy muinane, huitotos, arabelas, siecoyas, maijunas o llamados también orejones. 

Eran fines del 2008. Llegábamos a quedarnos en la misión. Y en la cuenca del río Napo, las federaciones indígenas (Orkiwan y Feconamncua) no imaginaban que en unos meses, una “bomba” estaba a punto de explotar: la huelga amazónica.

Era un lunes muy de mañana:

El reloj daba las cinco y treinta de la mañana; como todos los días, Santa Clotilde se levantaba muy temprano para empezar ese lunes 04 de mayo del 2009. Como cada lunes un fuerte movimiento de personas en el puerto, algunos vendedores ya instalaban sus pequeños puestos para la venta del día: pescado fresco, algunas verduras, yucas, plátanos, entre otros. 

Algo extraño se dejaba ver: algunas embarcaciones estaban detenidas sin surcar ese día. Probablemente llegaron la madrugada de ese día. La población ya había visto pasar algunas embarcaciones (motochatas) de la empresa petrolera rumbo al Curaray, donde se había instalado el campamento petrolero. Días anteriores las autoridades se habían reunido en la Sala del municipio del Napo porque se había anunciado la presencia de un buque de Guerra de la Marina de Guerra del Perú que surcaba las aguas. Se empezó a sentir cierta zozobra y malestar en algunas autoridades y la población. No se comprendía con exactitud lo que sucedía.

Y es bastante cierto, estábamos tan lejos que no comprendíamos lo que sucedía en la región. Naturalmente, por esta zona del Perú no hay periódicos, no hay noticieros que informen lo que sucede, y mucho menos, si por caso se encontrase una televisión nacional en una casa, probablemente era porque su propietario no era un poblador residente, sino probablemente un negociante de madera. Incluso, si llegase (algo raro en la cuenca) alguna señal de radio de cobertura nacional era solo con información de la ciudad capital del Perú, Lima, y muchas veces señales de radios colombianas o ecuatorianas. Cabe resaltar que una pequeña radio local del gobierno regional de Loreto funciona en las oficinas de la Sub Región Napo, pero con algunas informaciones del acontecer del gobierno de turno en Iquitos. El domingo anterior, Santa Clotilde estaba entretenida con el encuentro de futbol por la Copa Napo, que cada año se realiza con ocasión del aniversario del distrito.

La Huelga Amazónica ya había comenzado en abril:

Por razones obvias eran muy pocos los que estaban enterados que hace casi tres semanas en la Amazonía peruana había empezado un conflicto, la denominada: HUELGA AMAZÓNICA.

Y esto a causa de que el entonces gobierno del presidente peruano Alan García Pérez, había decretado algunas leyes que favorezcan el crecimiento económico del país a través de una política extractiva, a lo que se le conoció más adelante como "la política del perro del hortelano". Todas estas provocaron el malestar de las organizaciones indígenas amazónicas. Nos referimos a las recordados:  Ley N° 29317 y la  Ley N° 29338, y los siguientes decretos: Decreto Legislativo N° 1020, Decreto Legislativo N° 1064, Decreto Legislativo N° 1081, Decreto Legislativo N° 1083, Decreto Legislativo N° 1089, Decreto Legislativo N° 1090 y el Decreto Legislativo N° 994. Todos ellos trajeron diversas reacciones sea de AIDESEP - Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana -, como también de una parte de la población "informada" de la ciudad de Iquitos (la ciudad más cercana a la población del Napo. Un poblador debe recorrer casi 300 kilómetros para llegar a ella). Sin duda, Lima, la capital del Perú, no conocía de lo que sucedía en la selva. Todavía los pueblos indígenas no se habían hecho sentir. La ciudad de Lima por lo general tiene sus ojos fijos en ella misma y no va más allá de lo que en realidad es todo el Perú.

En medio de este contexto, el investigador del Instituto de Estudios Peruanos, Antonio Zapata, escribía: "Esta política se ha condensado en una serie de decretos leyes que los amazónicos consideran atentatorios contra sus derechos ancestrales". Pero más allá de los decretos, el gobierno movilizó tropas de policías y militares (marineros sobretodo) a la zona, nunca antes vistas. Es preciso señalar que la presencia de la Policía Nacional del Perú, por muchos años se ha limitado a un máximo de dos a cuatro afectivos que tienen que atender toda la cuenca del río Napo.

La Federación de Comunidades Nativas del Napo, Curaray y Arabela - FECONAMNCUA estaba viviendo un tiempo de debilidad organizacional a causa de las diversas descordinaciones y abandonos de sus dirigentes. Mientras tanto los pueblos kichwas y arabelas ya tenían conocimiento de que el año 2008 el gobierno de García estaba pensando dar luz verde para que la empresa petrolera Perenco (de inversión anglo-francesa), pueda desarrollar el proyecto de “Construcción del Oleoducto y Línea de Diluyente CPF-Andoas Para Uso Propio”, que resultaba ser complementario a otro proyecto de Modernización del Oleoducto Nor Peruano (este a cargo de Petróleos del Perú, conocido como Petroperú). Razón por la cual, estos proyectos se complementaban entre sí y tenían como origen principal la futura explotación comercial del Lote 67, que estaba siendo operado por Perenco Peru Limited Sucursal del Perú. Un lote petrolero muy ambicionado porque allí se tienen importantes reservas de petróleo, los informes indicaban que se trataba de aproximadamente más de 300 millones de barriles, que permitiría producir 100 mil barriles diarios, duplicando así la vigente producción interna en cualquier otro.

Según un "Estudio sobre la actuación de la empresa petrolera Perenco en el lote 67", realizado por el CAAAP y Cooperacción, se señalaba que "todos los lotes petroleros, incluyendo el lote 67 se superponen a los territorios ancestrales y pertenecientes a los pueblos indígenas y las comunidades que se encuentran en ellos. Además se superponen a áreas naturales protegidas donde los ecosistemas son frágiles y de alta biodiversidad". Por otro lado, ya en Iquitos se sabía que los pueblos kichwas y arabelas ya habían decidido tomar medidas y éstas consistían en hacer una protesta. Ellos se organizaron y pasaron la voz a sus pares del Alto Napo (ORKIWAN - Organización Kichwaruna Wangurina del Alto Napo) y del Medio y Bajo Napo (FECONAMNCUA). La idea era bloquear en la zona de la comunidad nativa kichwa de Copal Urco el paso de las embarcaciones de la petrolera y también las comerciales.

Meses atrás:

AIDESEP, había hecho un pronunciamiento a la Opinión Pública, reiterando que la movilización amazónica continuará. Así lo informaba  Radio La Voz de la Selva el 14/04/2009: "AIDESEP y sus Organizaciones Regionales: ORAU, ARPI-SC, ORPIO, CORPI-SL, FENAMAD, ORPIAN y COMARU; el día 09 de abril retomaron la MOVILIZACION NACIONAL INDEFINIDA, suspendida en agosto de 2008, ante la actitud de agresión del Gobierno a los derechos colectivos y ante la negativa de atender las demandas planteadas desde muchos años atrás como la reforma constitucional, reconocimiento de la propiedad colectiva de los territorios ancestrales. 

Además, Radio La Voz de la Selva informaba, también, el 15/04/2009 a través de LVS Noticias, que cuando el periodista Salvador Lavado se  encontraba en el embarcadero conocido como El Huequito, había encontrado aproximadamente 20 efectivos policiales listos para partir a la zona de protesta. Una protesta que ya había sido conversada y que tendría lugar en Copal Urco.

AIDESEP había dado a conocer su posición frente a esta coyuntura: "Nuestros pueblos no han sido escuchados, en el colmo de la agresión, vemos que ahora se pretende privatizar y concesionar las aguas que son fuente de nuestra vida; para ello, hace menos de un mes se fraguó y mutiló en el Congreso, promulgando una Ley de Aguas que atenta contra el derecho de los pueblos originarios, comunidades campesinas y nativas, de los agricultores de la costa y de la sierra, del derecho al agua como elemento vital de nuestros pueblos y ciudades para convertirlo en una mercancía. Así, no estamos lejos de que el agua de consumo sea privatizada como se hace con los minerales, hidrocarburos y nuestros recursos forestales. Para el actual gobierno los peruanos no tenemos más derecho que las empresas transnacionales a quienes se les entrega todo a cambio de poco o nada". Era natural que esta coyuntura no se conocía bien en medio de los pueblos de la cuenca del Napo. La desinformación, al parecer, jugaba en contra de las poblaciones más vulnerables.

Hasta aquí vemos "tres personajes contra uno": El Gobierno del país, la empresa petrolera y las fuerzas armadas y policiales juntas versus otro personaje, los pueblos indígenas de la Amazonía, que hasta ese momento no habían sido conocidos por la gran mayoría de la población peruana, en especial, aquella que concentra la "mayor" información en ciudades de la Costa y alguna de la Sierra del Perú.

Nos tocaron la puerta de la casa:

La Misión Católica de Santa Clotilde conocía algunas informaciones de lo que sucedía gracias a que en el Centro de Salud de la Misión, existe una conexión de internet que se usaba internamente para atender situaciones de emergencia de salud en toda la Micro Red Napo (a cargo de la Misión Católica).

Una semana atrás, los tres misioneros, Jack, Roberto y Edgar se trasladaron a Copal Urco para escuchar las demandas de los pueblos indígenas congregados allí. En el local de la comunidad una sola voz se escuchó esa mañana: "¡No queremos que la Iglesia se meta!, ¡Váyanse!". Eran las voces que se dejaban escuchar de los líderes y apus kichwas y arabelas, del río Napo y del río Curaray. Decidimos entonces, regresar a Santa Clotilde.

Ese lunes 04 de mayo del 2009, muy temprano por la mañana, escuchamos que sonaba la puerta de la Casa de la Misión. "¡Padre, Padre, por favor ábranos!". Se trataba de un grupo de líderes que venían en representación de los que estaban en Copal Urco. Dialogaron con nosotros y nos pidieron que los acompañásemos porque era inminente el temor de parte de ellos frente a un posible conflicto que se desataba.

Rápidamente junto al párroco salimos y en el bote de la Misión nos fuimos rumbo a la zona.

Sin duda, esta experiencia marcó una gran motivación: ¿cómo acompañar a los pueblos naporunas en el contexto de la huelga amazónica del 2009? No habíamos recibido formación para resolución de conflictos, ni menos conocíamos bien a los pueblos del Napo. En diálogo con los compañeros de la misión decidimos estar junto a los naporunas. Aquí el P. Jack jugó un papel importante. Él como médico y misionero, trabajando más de 30 años en la cuenca conocía mucho más que nosotros que recién teníamos pocos meses de haber llegado. Que importante fue la insistencia de P. Jack. Nos pidió ir e involucrarnos en las actividades de la población. Salir del Puesto de Misión y estar cerca de la gente. Inició allí un proceso de aprendizaje de la cultura naporuna. Al final, escuchando a las federaciones, en sus asambleas nos pidieron que acompañemos el proceso del fortalecimiento de sus organizaciones. Ellos no sabían como enfrentar el conflicto.

La situación del conflicto está más que dibujada. Los actores identificados. La problemática tiene un transfondo con varios elementos:  culturales, políticos, económicos, sociales. Pero de todos estos elementos lo cultural prevalece ya que estamos frente a pueblos indígenas que carecían de información de lo que en realidad estaba ocurriendo. Esta es una desventaja en todo sentido frente al Estado y aquellos que están en el otro lado de la pugna. Los kichwas, quienes en su mayoría decidieron amenazar mediante un acto de protesta bloqueando todo paso de embarcaciones pluviales sea petrolera o comercial; demandaban la protección del río: ¡El Napo no se vende, el Napo se defiende! Incluso, las autoridades de los distritos del Napo y Torres Causana no tenían los elementos claros del por qué estaba un buque de la Marina de Guerra viniendo a desbloquear en la zona de Copal Urco (medio Napo)3. No había conocimiento de los decretos legislativos que el gobierno aprista de ese entonces había aprobado. Por otro lado, estaba la postura de la empresa petrolera, protegida en todo momento por la Armada Peruana, de que se debía de continuar con el proceso no solo de exploración, sino que en poco tiempo iniciaba ya la explotación del crudo.

¿Quién hace entender a los pueblos indígenas o comunidades nativas de lo que estaba pasando? El elemento cultural es clave para empezar un proceso de resolución del conflicto, si por allí el Estado estaba pensando hacerlo. Por la actitud mostrada por parte de la Marina de Guerra ese día 4 de mayo de 2009, pareciera que no importaba la voz de los pueblos, pero si importaba “los intereses particulares de los inversionistas” que estaban siendo protegidos en la huelga. 

En principio, para Avruch y Black “las diferencias culturales no tendrían que ser un obstáculo en un proceso de resolución de conflictos”4. Un poblador naporuna asume su cultura y sabe que es diferente, pero nadie es más o menos en relación al otro. Esto es un valor que ellos enseñan desde las familias y desde las escuelas y llega hasta las asambleas. Entonces, desde el punto de vista de la interculturalidad, ambos actores principales de este conflicto tendrían que asumir que esta situación implica respeto, tolerancia y diálogo productivo entre los diferentes grupos tanto étnicos como culturales. Heise (2001) afirma que “cada uno aporta a los otros”5.

Después del recordado 4 de mayo 2009 la población del río Napo estuvo atenta a la promesa del gobierno regional. Constituir una tras otra mesa de diálogo a la larga no funcionó. Tanto la Marina de Guerra, como la Perenco y el Gorel decidieron en Iquitos tener conversaciones con el viceministerio de Poblaciones Vulnerables del MIMPV. Dichos encuentros se realizaron en Iquitos. Los dirigentes indígenas del Napo protestaron y exigieron participar de los diálogos. La condición que pusieron a los presidentes de Feconamncua y Orkiwan era que tenían que estar presentes en Iquitos para seguir la programación de los diálogos post conflicto. 

Es interesante como en medio de todos estos encuentros, muchos de ellos se realizaron en las instalaciones de la Base Naval de Iquitos – Quinta Región, presentan la PIAS como un proyecto que viene trabajando tanto la Armada Peruana junto a Perenco y el Gobierno regional y nacional. Todo esto en el marco del Plan Amazonas que fue presentado en uno de los encuentros. La cuenca del Napo se convierte así en un piloto del Estado Peruano para ejecutar una Plataforma Itinerante de Acción Social – PIAS. Se trata de un buque tópico que recorrerá la cuenca del Napo. La intención era acercar el Estado a los pueblos de la frontera. Hoy son muchas las PIAS que vienen recorriendo la amazonía peruana. 

Pero con esta PIAS, ¿se dio de alguna manera solución al conflicto?, ¿quiénes fueron los más “ganadores” de esta forma de resolución de conflictos? Para nosotros, acompañar este tiempo resultó un sin número de aprendizajes y un crecimiento de interrogantes. ¿La comprensión de la cultura naporuna que lugar tuvo en medio de todo este proceso de resolución? No le preguntaron a los pueblos naporunas en ninguna de sus asambleas si la PIAS era una posible solución a sus demandas que exigían como pueblo, como nación kichwa. Cuando Avruch y Black señalan que el proceso de resolución de conflictos basado a “resolver problemas“ trasciende todas las culturas, ¿qué están sosteniendo cuando se habla de este concepto cultura? ¿estereotipos o simplemente características de uno u otro grupo? ¿como que la cultura es un concepto estático?“6. En consecuencia, la participación de los naporunas en medio de esta “solución”, al parecer, no fue tomada en cuenta. Aquí una nota aparte merece que nos preguntemos: ¿qué papel cumplen las Fuerzas Armadas en medio de todo esto?

¿Y la población que habla la lengua kichwa, dónde quedó, se les participó de todo esto? Indudablemente, no. El Estado no está preparado para este tipo de diálogo con fondo intercultural. No había intérpretes en ninguna de las reuniones, ni mucho menos en las mesas de diálogo. Estas solo duraron poco tiempo. A tal punto que una de ellas terminó con la actuación de las autoridades regionales presentes regalando bolígrafos, pelotas y algunos otros regalitos más para despedirse de la cuenca. Avruch y Black afirman que “para comprender las acciones de las partes en conflicto, hay que entender la gramática que se utiliza y que da sentido a estas acciones“7. Ni siquiera los marineros ni los funcionarios del Estado que recorrían la cuenca por esos meses en el buque tópico manejaban la lengua kichwa. Si esta situación se iba desarrollando así, peor aún es cuando se analiza el conflicto en sí. Ninguna de las federaciones recibió por esos años (del 2010 al 2014) ninguna información de lo que el Estado junto a la Marina de Guerra y la empresa petrolera venía ejecutando. Se confirma lo que Avruch y Black señalan: “es sumamente importante entender lo que las partes en pugna entienden por conflicto“8. Siguiendo la misma reflexión, “cuando el conflicto es intercultural, uno nunca puede estar seguro de que comparten un mismo entendimiento“9.

Como una acción paralela al desarrollo de los planes que el gobierno de Ollanta Humala venía desarrollando, las organizaciones indígenas del Napo decidieron trabajar juntas una Agenda Política que recoja su problemática y pueda ser presentado a los diversos organismos del Estado. Aquí la Iglesia Católica jugó un papel importante en el proceso de acompañamiento para la elaboración de dicha agenda denominada: Agenda Indígena Política compartida de los distritos de Torres Causana y Napo10.

Finalmente, podemos entender hasta aquí que ni los naporunas ni el Estado lograron comprender la complejidad del conflicto. Cada actor hizo lo que pudo o lo que quiso. Es aquí importante el cuestionamiento -y lo volvemos a subrayar- lo que señala Avruch y Black “cuando el conflicto es intercultural, uno nunca puede estar seguro de que comparten un mismo entendimiento“11.


(2) ¿Cómo podría la resolución de conflictos contribuir a la interculturalidad en nuestra sociedad?

Reflexionar acerca de la interculturalidad hoy, es toda una aventura no solo académica sino también emocional. Este enfoque cada vez más está entrando en muchos campos de la vida. Cada día son muchos los escenarios que nos desafían y nos retan a enfrentar las exigencias de la interculturalidad, porque ella presupone un acercamiento al otro. Exige una actitud de respeto y de escucha. Son tantos los sectores que se vienen preparando más y más en medio de esta sociedad glocal.

Por un lado Panikkar (2016) afirma que “la interculturalidad nos abre a nuestros problemas desde el punto de vista del otro, y a los problemas del otro desde las categorías de nuestra cultura”12. Mientras Haboud (2003) subraya “sólo el conocimiento y el reconocimiento del “otro”, la relación entre culturas, el respeto mutuo, la aceptación y el compromiso, podrán generar la búsqueda de respuestas que construyan sociedades menos conflictivas y relaciones sociales menos verticales”13. Ambos autores nos ayudan a comprender la interculturalidad como un proceso que necesita tiempo y dedicación. En este tema, Avruch y Black nos ayudan a comprender mejor este proceso al afirmar que “la cultura es mucho más que costumbres; es un lente, no una etiqueta“14. Por ende es preciso tener claridad sobre el concepto mismo. Quien usa la palabra ‘inter’ está suponiendo interacción, intercambio, reciprocidad, apertura. Cuando se usa la palabra ‘cultura’ se asume reconocimiento de los valores, de los diversos modos de vida, de las diversas representaciones simbólicas a las cuales se refieren los seres humanos, sea individuales como colectivos. Cuando vemos las relaciones de unos con otros y sobre todo, cuando reconozco que esas interacciones con el otro me muestran y me hacen comprender que hay otra visión, otra mirada del mundo15.

Ya en la primera parte hemos asumido esta afirmación: “la resolución de conflicto ha significado un proceso“16. En ello seguimos el argumento de Burton. Entonces, basándonos en el relato anterior, nos preguntamos ¿cómo se ha venido gestionando el conflicto y el post conflicto en el Napo? ¿Será que los naporunas no lograron comprender en toda su magnitud cuál fue la solución que se logró o planteó al final de cuentas? Todo indica que fue un planteamiento que vino de manera vertical por parte del Estado y todos los demás actores que se involucraron en la resolución de este conflicto; eso fue lo que finalmente se desarrolló. Haciendo uso de algunos criterios, podemos realizar un sencillo análisis cultural del conflicto del 4 de mayo de 2009 en la cuenca del Napo. Y es que es bueno repetirlo, los pueblos indígenas no tuvieron – como se dice en el argot criollo– vela en este entierro. Burton enseña que “los conflictos humanos y el modo de gestionarlos difieren de forma fundamental según las condiciones ambientales de las relaciones humanas implicadas“17.

Entonces, si “la resolución de conflicto se ha tratado como el arte de lo posible”18, ¿cómo podría ella contribuir a la interculturalidad en nuestra sociedad? Si hubiéramos podido medir los impactos que ha causado antes, durante y post conflicto en el Napo; si este conflicto hubiera tenido una incidencia mayor como lo tuvo lo acontecido un mes después en Bagua, creemos que otra sería la historia. Por ejemplo, nos hacemos la pregunta, ¿habría prosperado la PIAS? 

Que importante es la dimensión ética en la resolución de conflictos. Burton ya lo advierte, “la resolución de conflicto tiene una dimensión ética. La intervención en las relaciones humanas a cualquier nivel lleva emparejada una responsabilidad hacia las consecuencias“19. Vale conectar aquí lo que Alsina (2009) nos enseña

lo más importante de la interculturalidad es que supone una mirada distinta a las relaciones entre personas de distintas culturas. La interculturalidad nos propone una mirada nueva sobre fenómenos pasados y actuales. Así, nos obliga a repensar muchas realidades históricas que no merecieron, en su momento, ser analizadas o que fueron estudiadas desde el etnocentrismo  […], la interculturalidad nos propone oír nuevas voces antiguas y/o silenciadas.

La interculturalidad es un concepto relacional y, como tal, puede servir para esclarecer puentes entre culturas, disciplinas y teorías, porque la interculturalidad es una mirada que se sabe mirada –en todos los sentidos (como sustantivo y como participio)– y, al mismo tiempo, busca el cruce de miradas con otras culturas, disciplinas y teorías […]. La interculturalidad puede ayudar a releer a las teorías clásicas y a replantearnos formas de pensamiento que pensábamos indiscutibles. Puede ser un buen instrumento para repensar, para cuestionar, para generar dudas20.

¿Qué característica de conflicto podemos encontrar en lo sucedido en el río Napo? Para poder acercarnos un poco en la comprensión del conflicto por parte de los naporunas, veamos un estudio posterior a los hechos donde se señala que 

En su propia lengua, los quichuas del Napo, determinan que un conflicto tiene dos niveles: primero, Jushalishca: significa, cometer un error, empezar un problema: una persona comete un error, en tanto insulta, se aprovecha, se emborracha de manera inadecuada, no cumple con obligaciones, aborrece a otra persona, es abusivo o mezquino, etc. El error puede derivar en una solución, de ese modo el conflicto solo puede estar latente en el ambiente. No obstante si no se arregla, y continúa, haciéndose más intenso, deriva en un segundo nivel: Makarishu, que significa pelea.

A Jushalishca y Makarishu se le puede sumar un aspecto más como eje del conflicto: “mezquinar ayuda”, mitsa (mezquinar). No ayudar es un error de comportamiento, una razón clave para que surja un resentimiento o se genere una ruptura de relaciones. Es tan fuerte la idea de ayudar a los demás, que es casi inconcebible entre los Quechuas del Napo una negativa de apoyo. Alguien que no ayuda es un paria o una persona de afuera.

Dicha concepción nace desde una vivencia sostenida por la ayuda mutua, el trabajo solidario que se da cotidianamente en las mingas, por ejemplo, en que familiares, amigos o conocidos participan de manera conjunta, entregando una fuerza de trabajo que será devuelta en algún momento. Por otro lado, refuerza esta dimensión la trayectoria de relaciones que se han construido por medio de compadrazgos –que extienden el ayllu (familia-comunidad) y también generan lazos con agentes externos, favores, inclusión de hijos ajenos, fiestas, etc21.

CRS PERÚ fue una de las instituciones que a través de la parroquia llegó al Napo junto a otras instituciones como CEAS y el CAAAP para desarrollar un proyecto y acompañar el proceso post conflicto. En efecto, nos estamos encontrando aquí con un problema que tiene que ver con el uso de los recursos y como ello se ha hecho sin consulta. La seguridad jurídica territorial de los pueblos indígenas del Napo no está saneada. Los territorios están en constante vulnerabilidad. Muchos pueblos contaban apenas con reconocimiento y muy pocos con titulación. Por eso que es común apreciar que se desarrollan varios conflictos con empresas madereras, con empresas extractivas mineras y, finalmente, con la empresa petrolera. 

De acuerdo con las entrevistas, entre las comunidades Quichuas del Napo la empresa Perenco ha generado divisiones sociales y una serie de expectativas frustradas. Hay mucha desconfianza en que se cumplan los acuerdos a los que se llega. La empresa ha rechazado dialogar con las comunidades que no están catalogadas dentro de sus perspectivas de impacto, pero que se sienten afectadas por su presencia22

Para Burton 

conflicto describe una relación en la que cada parte percibe las metas, valores, intereses y comportamiento del otro como antítesis de los suyos. Conflicto abarca, en primer lugar, las relaciones entre las partes en disputa, sus percepciones y falsas percepciones, los valores compartidos y los que no lo son, y sus metas y motivaciones; en segundo lugar, el medio político, social, económico, e institucional en el que la disputa tiene lugar23.

En esa misma lógica de Burton, pensamos que lo sucedido en el río Napo puede tener la característica de ser un conflicto arraigado, ya que hay asuntos en juego que no son negociables. “Resolver conflictos arraigados requiere frecuentemente una forma de facilitación que provoque un diálogo más intenso entre las partes“24. Y eso es justamente lo que no sucedió, si queremos verlo desde la perspectiva naporuna. Ningún encuentro formal promovido por el Estado se realizó en la cuenca. Los encuentros y diálogos se realizaban en la ciudad de Iquitos. Por ende, si un dirigente tenía que participar tendría que viajar largas horas y perder días de trabajo para participar de los encuentros en la ciudad. Por eso que se pedía que se realicen los diálogos en la cuenca, pero ello no prosperó.

Por consiguiente, se mantiene la cuestión: ¿cómo se llevó a cabo este proceso en el Napo? No se trata de suavizar las diferencias. Dos federaciones decidieron unir criterios y empezaron a dialogar. Aunque el representante de la Feconcu se le veía participar de los diálogos en Iquitos, ¿por qué no hubo en esos años un diálogo entre las tres federaciones que abarcan casi toda la cuenca? Es una pregunta que queda todavía sin respuesta. Quizás el tiempo ayudará en encontrar respuesta a la interrogante.

Burton afirma que “no puede haber solución a un conflicto a menos que se tome en consideración como realidades políticas las percepciones y valores de aquellos que están representados en las discusiones facilitadas“25

Finalmente, la resolución de conflictos ayudaría mucho a comprender la interculturalidad cuando esta fomente el diálogo, el uso de los códigos de comunicación, la comprensión y respeto a los valores de la cultura, el ejercicio de la escucha y del respeto, pero sobre todo, exigiendo una actidud no solo de ida, sino también de vuelta. O sea, no se trata de que se piense que solo uno puede contribuir en la solución, sino que se trata de asumir que tanto uno como el otro se contribuyen en la solución al problema. Es una dinámica de retorno. Lo conocemos como diálogo, pero un diálogo intercultural. Si uno se deja tocar, se deja afectar, se deja impresionar, también el otro debe asumir la misma dinámica. De allí que la misma comunicación ha de ser intercultural. En la relación de culturas distintas no se puede evitar de comunicarse interculturalmente. La comunicación que se exige a de ser eficaz y apropiada. De allí que es importante pensar en la lengua kichwa. En la comprensión de los mismos códigos, tanto para uno como para el otro. Pero el Estado en esta circunstancia carece de intérpretes que por lo menos permitan la comprensión de lo que se viene dialogando. Porque la comunicación amplia la lengua y, en consecuencia, su actuar lingüístico, incluso, el uso de los gestos. La llamada comunicación no verbal. “La comunicación intercultural abarca mucho más que el mero contacto entre dos lenguas”26.

Allí está la tarea de la resolución de conflictos. Quizás los expertos en resolución de conflictos no deben olvidar la importancia de formarse en las competencias interculturales, en la comunicación intercultural, así como, en el diálogo intercultural.


(3) ¿En qué rol te ves a ti profesional y humanamente en estos procesos?

Lo aprendido durante estos años en el Napo nos ha dejado más que una larga lista de tareas y desafíos. Nos ha permitido crecer en nuestras convicciones. ¿De lado de quién estamos? ¿Cuál es nuestra opción preferencial en el servicio que realizamos? Indudablemente, la respuesta es obvia. Los naporunas nos han enseñado en medio de la convivencia misma que la selva se respeta y se la quiere.

Hubiésemos querido manejar algunos elementos sobre la resolución de conflictos. No nos habían preparado para ello. Sin embargo, gracias a la presencia de varios profesionales logramos aprender algunas competencias que nos permitieron discernir que rol jugar o asumir en medio del post conflicto. Un conflicto que para nosotros no ha culminado. Una solución al conflicto que no ha sido evaluada por los naporunas. 

En medio del conflicto, como Iglesia actuamos de mediadores; a pesar que al inicio algunos líderes nos habían corrido de la zona de protesta. Avruch y Black afirman que  “la primera tarea de un mediador en conflictos interculturales es analizar las distintas dimensiones culturales, es decir, hacer un análisis cultural de la situación“27. Y nosotros lo que pudimos hacer es acompañar la lucha y la defensa del río. No podíamos asumir el rol de mediadores. El no hablar kichwa, el no conocer la cultura, el ir recien adentrándonos a la cultura, en ese momento, no teníamos otra opción que quedarnos con ellos. Intentar acompañar. Escuchar en las asambleas, visitar los pueblos e involucrándonos en las federaciones. Esa fue la tarea. Muy pesada y cargada, pero fue un aprendizaje en el campo.

Finalmente, ahora podemos comprender la importancia de estar preparados y formados para saber actuar con las herramientas que facilita la resolución de conflictos interculturales.

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NOTAS:

1. CARRASCO, R. (2009, 04 de mayo). A los diez años del conflicto en el río Napo [blog]. https://www.eltrochero.com/2019/05/04-mayo-2009-los-diez-anos-del.html. En este artículo están las fotografías y algunos videos del momento mismo de la crisis del conflicto.

2. CARRASCO, R. (2024, 18 de julio). ¿Cuál es la situación actual de la Agenda Política de los pueblos indígenas del río Napo? [blog]. https://www.eltrochero.com/2024/07/cual-es-la-situacion-actual-de-la.html

3. Según el Reporte de la Defensoría del Pueblo de noviembre del 2009 señalaba que había dialogo. Sin embargo, la instalación de la Mesa de diálogo en la comunidad de San Rafael – río Curaray no prosperó como las otras federaciones de la cuenca lo venían planteando. Hasta ese tiempo solo habían dos federaciones que representaban los pueblos indígenas del Napo. Una más debilitada que la otra. Justamente ya algunos moradores y líderes del río Curaray en asambleas anteriores de la Feconamncua señalaban que las demandas de los pueblos que pertenecen al Curaray no eran atendidas. Se estaba planteando la idea de constituir una nueva federación, que tomará el nombre de Feconcu (Federación de Comunidades Nativas del Curaray). https://www.defensoria.gob.pe/wp-content/uploads/2018/07/reporte-69.pdf

4. AVRUCH K. y BLACK P. La Resolución de conflictos en marcos interculturales: problemas y perspectivas.

5. HEISE M. (Ed.), Interculturalidad. Creación de un concepto y desarrollo de una actitud, Programa FORTE-PE/Ministerio de Educación, Lima, 2001, 13.

6. AVRUCH K. y BLACK P. o.c.

7. AVRUCH K. y BLACK P. o.c.

8. AVRUCH K. y BLACK P. o.c.

9. AVRUCH K. y BLACK P. o.c.

10. CARRASCO R. (2013, 15 de abril). Una agenda indígena común del Napo [blog]. https://www.eltrochero.com/2013/04/elaboracion-de-una-agenda-politica-comun.html. También en CARRASCO R. (2015, 9 de febrero). Agenda política indígena de los pueblos kichwas del Napo peruano [blog]. https://www.eltrochero.com/2015/02/indigenas-del-napo-presentan-su-agenda.html

11. AVRUCH K. y BLACK P. o.c.

12. PANIKKAR R. Culturas y religiones en diálogo. Pluralismo e interculturalidad, (Vol. 1), Barcelona, Herder, 2016, p. 284.

13. HABOUD M. ¿Interculturalidad, balance, o sordera visual?, en GUGENBERGER E. (Ed.), Comunicación intercultural en América Latina. ¿Del conflicto al diálogo?, Frankfurt, Peter Lang, 2003, p. 146

14. AVRUCH K. y BLACK P. o.c.

15. Cf. REY M. Éducation interculturelle, in Introdution aux études interculturelles. Esquisse d’un projet pour l’education et la la promotion de la communication entre les cultures. Unesco 1976-1980, Unesco, París, 1980, p. 140. Esta cita se encuentra en Barbara GUIDETTI, Comunicazione interculturale nel lavoro, Alfonso GARCÍA MARTÍNEZ (Ed.), El diálogo intercultural, Murcia, Editum, 2009, pp. 294-295.

16. BURTON J. La resolución de conflictos como sistema político.

17. BURTON J. o.c.

18. BURTON J. o.c.

19. BURTON J. o.c.

20. ALSINA M., (In)comunicación intercultural, en GARCÍA MARTÍNEZ A. (Ed.), El diálogo intercultural, Murcia, Editum, 2009, p. 96.

21. CRS – PERÚ - Catholic Relief Services. Conflictos y Amazonía. Diagnóstico. Mitigación de conflictos sociales y desarrollo de la Amazonía. Lima, CAAAP, 2012, p. 46.

22. CRS – PERÚ. o.c., p. 48.

23. BURTON J. o.c.

24. BURTON J. o.c.

25. BURTON J. o.c.

26. GUGENBERGER E. (Ed.), Comunicación intercultural en América Latina. ¿Del conflicto al diálogo?, Frankfurt, Peter Lang, 2003, p. 10.

27. AVRUCH K. y BLACK P. o.c.


domingo, 18 de agosto de 2024

Población y autoridades preocupados por retraso de obras

Este domingo 18 de agosto se realizó una reunión, donde autoridades y la población de la margen izquierda y derecha del río Huallaga en Aucayacu, se dieron cita en las instalaciones del complejo deportivo Majambo desde las 09.00 horas de la mañana para ver acerca de los avances de la obra construcción de puente carrozable de 57.05 metros sobre el río Aucayacu.


Cabe recordar que a fines del 2023, Antonio Pulgar, gobernador regional de Huánuco junto al alcalde de la provincia de Leoncio Prado, Marx Fuentes Reynoso; y del distrito José Crespo y Castillo, Moreno Exaltación Reyes, inauguraron el inicio de una obra. Se trata del Proyecto: “Mejoramiento del Servicio de Transitabilidad en el Puente Aucayacu” que se estimaba en 9 millones de soles y que tendría que beneficiar a más de 26 mil pobladores. Esta obra se ubica en la capital del distrito de José Crespo y Castillo y se preveía que su culminación fuera el próximo noviembre 2024. Un puente con dos carriles que dinamizaría el tránsito de los pobladores de las localidades cercanas a Aucayacu, como son Las Mercedes, Wilder Miranda, Cotomonillo, San José de Pucate, La Victoria, Alianza, Bambú, entre otros.

Sin embargo, la sociedad civil frente al retraso que viene experimentando la obra, se constituyó en un comité para fiscalizar el porqué de este retraso. Los que dieron cita a la reunión fueron los alcaldes de los Centros Poblados, los presidentes de los caseríos, los presidentes de las Juntas Vecinales y demás autoridades, profesionales y pobladores quienes decidieron dirigirse al señor Antonio Leonidas Pulgar Lucas, gobernador de la región Huánuco, para manifestarle que al ver el Reporte de Seguimiento a la Ejecución de Inversiones en la Plataforma del Estado, se observa que se ha desembolsado más del 67% del presupuesto para la ejecución, lo cual no se refleja de manera física en la ejecución de la indicada obra.



La población aucayaquina junto a sus autoridades vienen manifestando su preocupación y desconfianza frente a la evidencia del retraso de la obra. Son los mismo pobladores que viven al otro lado del río (la JVC Wilder Miranda, Los Angeles) quienes haciendo uso de una pequeña balsa tienen que pagar por atravesar hacia el centro del distrito y así poder realizar sus diversas actividades sean comerciales, por estudios, trabajo y otros. Este pago se hace diariamente y por cada vez que se usa la balsa. Dicho pago es considerado un abuso exagerado ya que atenta contra la economía de la población, señalan los pobladores. ¿Cuánto ganan los que administran la balsa? ¿a quién le pertenece dicha balsa? 

"Son aproximadamente unos 81 mil soles mensuales lo que se estaría generando la balsa. Esto lo paga la población que hace uso diario de este servicio". 

¿De qué bolsillo sale este dinero? manifiestan los pobladores en la reunión. ¿Se está preocupando el alcalde por esta situación que viven a diario los vecinos? 

“La balsa se está llenando el bolsillo a costa de nosotros”, señala la autoridad vecinal.

Otros pobladores continuaron manifestando sus preocupaciones. Al parecer la empresa constructora no viene pagando tanto las pensiones como el alquiler del terreno. Los ferreteros aucayaquinos que proveen de materiales a la empresa hace más de tres meses no estarían recibiendo sus pagos. Deudas que podrían llegar a alcanzar los 50 mil soles y estarían afectando la economía de los pequeños emprendedores y comerciantes de la localidad. Estas preocupaciones son las que se dejan oír a diario en la población. 

El encuentro de este domingo contó con la presencia de los alcaldes de los Centros Poblados del distrito. El señor Saúl Marrufo Bautista, del CP San José de Pucate; Lidia Inga Mirabal, del CP El Encanto del Salvador. Del mismo modo, estuvieron presentes los regidores de la municipalidad distrital de José Crespo y Castillo: Bárbara Pérez Tello, Telésfora Sajami Rodriguez y Manuel Espinoza Mallqui, además de otras autoridades vecinales y comunales y pobladores que se hicieron presentes al saber de la convocatoria que apareció en las redes sociales.

Se habría elaborado un memorial que lo estarían dirigiendo al gobernador regional, donde convocan, tanto a él como a su equipo técnico de la Gerencia Regional de Infraestructura, a participar de una próxima reunión para este martes 27 de agosto 2024, a las 09.00 de la mañana en las inmediaciones de la obra. Exigen también la presencia del presidente del Consorcio Puente Aucayacu (Constructora Minera de Servicios Múltiples Santana SAC y Consorcio Rojas A&W SCRL) que ejecuta la obra. Asimismo, se exige que esté también el supervisor de la obra (Empresa YIP Ingenieros Consultores SAC), y que puedan presentar a todos una copia digital del expediente de la obra para el conocimiento de la población apelando al derecho a la transparencia y conocimiento de la información.

¿Cuál es el informe actual de la ejecución de la obra? ¿qué pagos se habrían venido realizando? y, finalmente, que puedan presentar una copia del cuaderno de obra donde se especifica el día a día de la ejecución del proyecto. 

Se espera a que esta reunión puedan participar otros organismos del Estado, como por ejemplo la Defensoría del Pueblo y si es posible la Contraloría General de la República. Una población organizada que ejerce su derecho a la participación y vigilancia ciudadanas es producto de un ejercicio responsable de los derechos y los deberes que exigen las leyes peruanas.















¿El derecho a la tierra y al territorio están protegidos?

¿El derecho a la tierra y al territorio están protegidos? ¿le conviene al Estado?


En una entrevista a Richard Rubio, ex presidente de la Federación de Comunidades Nativas del Medio Napo, Curaray y Arabela (FECONAMNCUA), hablábamos del tema de territorio y seguridad jurídica, nos señala que 

“desde el 2012 al 2021 se ha dado un seguimiento al tema de seguridad territorial de los pueblos o comunidades indígenas. Tanto de pueblos como comunidades, porque los territorios están divididos más en comunidades. Pero también se habla de pueblos, porque abarcan más. Lo que se ha venido viendo es en las comunidades tituladas antiguamente a partir de 1974, se ha visto limitado porque la población ya ha aumentado. Entonces, habia una  necesidad de ampliación del terreno y actualización de sus titulaciones, lo que ha sido linderado. Argumentaron que es dominio del Estado, sin perjudicar las otras comunidades. Ponerse de acuerdo entre comunidades. Y el terreno que pertenece al Estado, se llama dominio de Estado, se amplie la titulación, por ejemplo en hectáreas. Y este proceso se ha venido trabajando y actualmente se sigue desde el 2012 al 2024 no concluye este proceso porque no hay una agenda nacional por el derecho de seguridad territorial, a nivel nacional como política. No hay una agenda. Solamente hay proyectos que cubren. Programas por un tiempo determinado”.

Rubio Condo también fue también vicepresidente de la AIDESEP; sus palabras confirman lo que Berraondo López afirma: 

“Los Estados han insistido en desinflar el fuerte contenido que guarda en si misma la concepción indígena del territorio, trasformando los distintos elementos que conforman esta concepción en reclamos estancos e independientes unos de otros, adoptando dinámicas puramente mercantilizadoras de los derechos como demuestra sus constantes intentos en reducir o circunscribir este derecho al territorio siempre en el marco del derecho privado de propiedad, aceptando la posibilidad de luchar por tener más o menos extensión de tierra, pero no aceptando que un pueblo pueda tener autoridad o capacidad de decisión. Hasta ahora los Estados han rechazado un reclamo de jurisdicción proveniente de los pueblos indígenas, alegando que dicho reclamo atenta directamente contra la integridad y soberanía de los Estados”1.

El constitucionalista Cesar Landa haciendo una análisis al tema, afirma que, 

“la Constitución Política del Perú contempla disposiciones que garantizan los derechos colectivos de los pueblos indígenas. Un ejemplo de ello es el artículo 89°, donde se dice que “las comunidades campesinas y nativas” son autónomas “en el uso y la libre disposición de sus tierras”, así como que “la propiedad de sus tierras es imprescriptible”. Sin embargo, en este punto existe una diferencia entre nuestra Constitución y el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre pueblos indígenas y tribales en países independientes (en adelante, Convenio 169): El tratado internacional desarrolla su contenido en base a la denominación “pueblos indígenas”, mientras que la Constitución peruana lo hace en base al concepto de “comunidades campesinas y nativas”. Entonces, ¿cómo armonizar el marco jurídico nacional con el internacional en materia de derechos de los pueblos indígenas u originarios?”2 .

Todavía entonces, el tema no está zanjado. Seguirán los análisis pero pareciera que no se ven avances reales. El año 2020, Richard Rubio seguía insistiendo en su postura. Frente a la pregunta ¿por qué el derecho al territorio se vulnera una y otra vez?: 

“Hay varias razones y sí, es una de las grandes preocupaciones de las organizaciones a todos los niveles, desde las comunidades hasta las organizaciones nacionales. Ocurre principalmente que la prioridad no son las comunidades nativas, indígenas y campesinas, sino que el Estado piensa más en los empresarios, las concesiones madereras, títulos habilitantes… y no en el reconocimiento y titulación de las comunidades. Actualmente Perú tiene un Convenio con el Banco Interamericano de Desarrollo por unos 80 millones, el famoso proyecto PTR3, para hacer saneamiento físico-legal de la propiedad agraria de los pueblos indígenas. Pero no se cumple hasta ahora”3.

A la fecha, Richard Rubio, en diálogo con nosotros mantiene su preocupación: 

“muchísimo tiempo lleva este tema. No quieren considerar una agenda política nacional porque no conviene al Estado. Y no le conviene porque una comunidad no paga un derecho. Osea, el título a la comunidad le dan gratuito y eso al Estado no conviene. Entonces, lo que le conviene al Estado es dar una conseción privada, inlcuso los ACR (Áreas de Conservación Regional), porque el privado, le cuida, paga, y se lo dan en un mes. Y hay comunidades nativas que estamos en una solicitud o en un plan de proceso de solicitud que lleva 20 años y no logramos titular una comunidad. Antes, hablamos del 2005 al 2012, no había dinero por parte del Estado para formalizar esas comunidades con título. No había proyectos. A partir del 2015 vienen unos convenios entre el BID y el BM. Que viene un apoyo de estas instituciones para la titulación, para la formalización de comunidades nativas y de predios individuales, lo que son sectoriales también. Antes el retraso era que no se podía titular porque no había dinero. El Estado no tenía ni un presupuesto asignado para un rubro de comunidades nativas. Y a partir del 2015 con este convenio (entre el Estado Peruano con el BID y BM). Se dividen los sectores para la Amazonía a partir del 2015. Pero, lo que pasa es que los funcionarios dentro del proceso del proyecto no tienen o no han tenido conocimiento y no tampoco les interesa conocer, se puede decir, la Amazonía. Porque si empiezan a conocer van a caer en la realidad en que es complicado. Los proyectos son diseñados desde una oficina sin constatar la realidad en físico. Lo que retrasa más para el reconocimiento, luego para las titulaciones, y actualmente que estamos con el tema de actualización de las datas, es que los proyectos dan la vuelta solamente a nivel de Lima. Para la titulación se han creado tremendas oficinas aquí en Lima. Por ejemplo, trabajan para un proyecto de Amazonía más de 238 personas, con un sueldo de 15 mil soles. Y en las sedes donde normalmente están las tierras y las comunidades, no hay ni siquiera un armario para poner los archivos de solicitudes o los expedientes de solicitudes. Entonces, allí se ve la carencia y la no importancia que le dan, se puede decir, los funcionarios al tema de titulación”.


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1. BERRAONDO LÓPEZ, Mikel. Tierras y territorios como elementos sustantivos del derecho humano al medio ambiente, p. 471.

2. LANDA ARROYO, Cesar. Derecho a la tierra y al territorio de los pueblos indígenas u originarios. Ministerio de Cultura. Lima, 2020, 21.

3. GARCÍA BLASCO, Beatríz, en Richard Rubio, vicepresidente de AIDESEP: “Pedimos dialogar, aportar, que nuestras voces sean escuchadas” en  https://caaap.org.pe/2019/05/09/richard-rubio-videpresidente-de-aidesep-pedimos-dialogar-aportar-que-nuestras-voces-sean-escuchadas/


jueves, 18 de julio de 2024

¿Cuál es la situación actual de la Agenda Política de los pueblos indígenas del río Napo?

Informe de la agenda indígena de la cuenca del Napo


Antecedentes

En la cuenca del río Napo – región Loreto, nacieron dos organizaciones de pueblos indígenas: ORKIWAN – Organización Kichwaruna Wankurina del Alto Napo (1972) y FECONAMNCUA – Federación de Comunidades Nativas del Medio Napo, Curaray y Arabela (1987). El antropólogo Richard Chase Smith, afirma que la Federación de Organizaciones Indígenas del Napo está entre las pioneras que sembraron las semillas que florecieron en los años 701 .

Por esos años la Primera Declaración de Barbados de 1971 ya señalaba que “el Estado debe reconocer el derecho de las entidades indígenas a organizarse y regirse según su propia especificidad cultural“2 ; esto implicaba para los pueblos indígenas preguntarse, ¿quiénes son ellos para el Estado?, ¿cuál es la situación real de los territorios que habitan?, ¿eran considerados peruanos?3 pero sobre todo, ¿de qué derechos gozaban?. En 1974, con “la nueva Ley de Comunidades Nativas en el Perú se abrió la posibilidad de que el Estado reconozca el derecho colectivo de propiedad sobre las tierras indígenas  en la Amazonía peruana“4

En el XVIII Congreso ORKIWAN desarrollado en Monterrico de Angoteros los días 29 y 30 de agosto de 2014, el anciano dirigente Mariano Oraco Noteno repondiendo a la pregunta ¿por qué ORKIWAN? decía: “Nosotros somos kichwas. Nuestra tierra es kichwa peruana. Nosotros no podemos ser otra cosa, porque somos peruanos, somos kichwas peruanos“5. Desde que nacieron estas organizaciones indígenas del Napo fueron acompañadas por dos sacerdotes católicos, Juan Marcos Mercier y Lamberto Beaten.  La misión franciscana ya había iniciado su tarea en la cuenca en 1946. Ambos misioneros intentaron en todo momento recuperar los valores napurunas y con ello poder acompañar a los pueblos indígenas, enseñándoles a como defenderse de las amenazas de los terratenientes – aquellos que se sentían propietarios, dueños y patrones de tierras – y de como ir enfrentando esa dicotomía salvaje – civilizado que impedia toda posibilidad de convivencia dentro de un Estado que se presentaba como moderno. Un Estado dominante que repetía un modelo neocolonial que respondía a una globalización de la economía europea y norteamericana que demandaba por los recursos naturales de la Amazonía: pieles, madera, látex, minerales, petróleo, entre otros6. Los gobiernos ya habían entregado tierras.

Por iniciativa y exigencia de los naporunas, en 1974 nace el Programa de Educación Bilingüe Intercultural del Alto Napo –PEBIAN–. Fue la primera experiencia que intenta “interculturalizar“ la educación en el Napo7. ORKIWAN es una organización indígena amazónica fundadora de la AIDESEP –Asociación Interétnica de Desarrollo de la Amazonía Peruana– quien en 1980 entra en la vida política nacional con el fin de presentar al gobierno las demandas y reclamos reinvindicativos de los pueblos indígenas amazónicos. 

Entre los años 2006 al 2008, los misioneros fallecen y los dirigentes sienten la ausencia de un acompañamiento. Las dos organizaciones estaban viviendo una etapa de debilitamiento. Desde agosto del 2008 y junio del 2009 se lleva a cabo el paro amazónico como consecuencia de la inconstitucional falta de consulta que el Ejecutivo no realizó8. Aquí FECONAMNCUA “tiene un rol importante en el desarrollo de la acción colectiva, pues es la organización que lideró los procesos de protesta“9. Aunque muchos resaltan lo acontecido en Bagua, lo cierto es que en la cuenca del Napo, un mes antes un fuerte conflicto ocurría entre los pueblos indígenas y la compañía petrolera que era escoltada por la Armada Peruana10, de ello, la prensa capitalina no informaba. La muerte de los policías en Bagua fue la nota que se resaltó, no fueron las demandas de los pueblos.

Smith afirma que “las organizaciones indígenas, como la mayoría de las organizaciones políticas en América Latina, son muy reacias a ser examinadas y evaluadas críticamente“11; esto ciertamente se notaba en plena huelga amazónica. En ese contexto, la coordinación de la Pastoral Indígena del Vicariato Apostólico de San José del Amazonas junto a Misereor buscan encontrar nuevas estrategias para provocar el diálogo entre el gobierno nacional y los pueblos indígenas del Napo. Entre los años 2011 al 2013 se ejecuta el Proyecto: “Formación itinerante de líderes sociales de la cuenca del río Napo en el desarrollo integral de sus comunidades“, y entre los años 2014 al 2015 se continua con el Proyecto: “Fortalecimiento del rol de líderes y sus organizaciones“. Paralelamente, la Comisión de Acción Social –CEAS– llega a la cuenca y trabaja el Proyecto: “Mitigación de conflictos sociales y desarrollo de la Amazonía“. Después de aquel 04 de mayo de 2009, se nota que los pueblos se empiezan a fragmentar. Las comunidades nativas del río Curaray y algunas del Medio Napo dialogan para dar inicio a una nueva organización: la Federación de Comunidades Nativas del Curaray –FECONCU–. Ella participa de las mesas de diálogo que se originaron y desarrollaron en Iquitos intentando dar respuesta a las demandas de las comunidades post huelga amazónica. Actas y pronunciamientos surgidos pasaron a la historia.

A través de los años, en las organizaciones ha predominado la motivación de querer lograr que el indígena sea protagonista de su propio destino12. La Iglesia Católica sigue jugando un rol fundamental de acompañar a las organizaciones indígenas. Este acompañamiento permite que tanto ORKIWAN como FECONAMNCUA decidan dar juntos un gran paso: elaborar su propia agenda que reúna, desde la escucha y con la participación de todos, las demandas que por años se venían presentando.


Elaboración de la agenda política

Después de varios encuentros y habiendo recogido los aportes y discusiones de los pueblos, del 01 al 03 de mayo del 2014, en la localidad de Santa Clotilde, se realiza un taller cuyo objetivo fue elaborar un instrumento de trabajo que recoja la problemática de la cuenca para su aprobación por las organizaciones indígenas. Se dialogó acerca del contexto que viven los pueblos indígenas de los distritos del Napo y Torres Causana y sobre la base del Alli Kawsana Napuruna se empezó a redactar una Agenda Política Común. Participan por FECONAMNCUA, Richard Rubio Conde – Presidente; Consuelo Pérez Siquihua – Vice presidenta y Neil Jipa Siquihua – Secretario. Y por ORKIWAN, Manuel Antonio Canelos Duende – Presidente. Además participaron Alex Capinoa Noteno y Edwin Saboya Linares, presidente y secretario los Comités de Vigilancia Comunal del Bajo Napo. Como representante del Comité Multisectorial del Napo, estuvo el Gobernador distrital, Luis Alberto Peña Hidalgo. 


Contexto de la cuenca antes y después de la huelga amazónica13 

Se describe lo siguiente: Pueblos indígenas y ribereños con expansión petrolera, forestal y aurífera. La PIAS (Plataforma Itinerante de Acción Social) que lleva a instituciones y programas sociales del Estado Peruano hacía las comunidades. Poco avance en el campo de la educación, salud, cuidado del medio ambiente, consulta previa, titulación de territorios y promoción de proyectos sostenibles. La pérdida de la identidad napuruna – valores. Ausencia de gobiernos locales en las poblaciones. Poblaciones inseguras: delincuencia, narcotráfico, navegación sin control permanente, ilícitos y trata de personas. Las aguas del río Napo están contaminadas por metales pesados, derrames petroleros. Falta de liderazgo en la misma población. Pocas y débiles organizaciones sociales en la cuenca. Surgimiento de nuevas organizaciones con intereses particulares y partidistas, esto por por debilitamiento de las organizaciones indígenas.


Contenidos que surgen en los talleres para elaborar la agenda política

Durante el 2012 y 2013 se realizaron encuentros en la cuenca del Napo. Bajo la modalidad de trabajo en grupos se logró la sistematización de la problemática de los pueblos de la cuenca del Napo14. El taller concluye con la elaboración de un documento de trabajo donde colaboraron abogados y antropólogos del CEAS y CAAAP, a quienes se les pedió la revisión y sugerencias. Hubo otra reunión entre directivas de las federaciones junto a expertos para la redacción final de la Agenda. Luego se preparó la difusión para su consulta y aprobación.



Agenda indígena política compartida de los distritos Torres Causana y Napo

Después de dos años de largo trabajo conjunto con todas las comunidades, en el Primer Encuentro de Directivas realizado en Santa Clotilde, en abril de 2013 se terminaron de definir los temas de la agenda política. Con el lema: Shuk yuyaylla, shuk shunkulla, shuk shimilla, shuk makilla, kasna kawsana (Una sola idea, un solo corazón, un solo lenguaje, una sola mano, para vivir bien). Esta agenda se publica en enero del 2015. FECONAMNCUA, bajo la presidencia de Richard Rubio Condo y su directiva (2015 – 2017) y ORKIWAN, bajo la presidencia de Querven Noteno Oraco y su directiva (2014 – 2015) empezaron una nueva etapa para los pueblos indígenas del río Napo. Los temas de la agenda política son: 1. Territorio y seguridad jurídica. 2. Educación bilingüe intercultural. 3. Salud intercultural. 4. Cuidado de los recursos naturales y ambiente. 5. Consulta previa. 6. Mujer y liderazgo organizacional.


¿Cuál es la situación actual de la agenda?

Tocaremos dos temas. En diálogo con Richard Rubio Condo, ex presidente de FECONAMNCUA y ex vice presidente de AIDESEP, señala que el tema de territorio y seguridad jurídica se ha venido trabajando desde el 2012 hasta el 2021: 

“se ha dado un seguimiento al tema de procesos de seguridad territorial de los pueblos o comunidades indígenas. Tanto de pueblos como de comunidades. Los territorios están divididos más en comunidades, pero también se habla de pueblos porque abarca más. Lo que se ha venido viendo son las comunidades tituladas a partir del año 1974 con el SENAMHI. Ellas se han visto limitadas porque la población ha aumentado. Entonces, había una necesidad de ampliación de terrenos, actualización de sus titulaciones, lo que ha sido linderado. Aumentar lo que es dominio del Estado, sin perjudicar a las otras comunidades. Que las comunidades se pongan de acuerdo. Y el terreno que pertenece al Estado se amplíe la titulación. Este proceso se sigue trabajando. Desde el 2012 al 2024 este proceso no concluye porque no hay una agenda nacional por el derecho de seguridad territorial, a nivel nacional como política. No hay una agenda, solamente hay proyectos que cubren; programas por un tiempo determinado“.   

El dirigente, haciendo una crítica al Estado, enfatiza que 

“no quieren considerar una agenda política nacional porque no conviene al Estado […] porque una comunidad no paga un derecho. El título a la comunidad le dan gratuito. Y eso al Estado no conviene. Entonces, lo que le conviene al Estado es dar una concesión privada, incluso, una ACR (Área de Conservación Regional), porque el privado le cuida, le paga y se lo dan en un mes. Y hay comunidades nativas que estamos en un proceso de solicitud por 20 años y no logramos titular una comunidad. Antes, desde el 2005 al 2012 no había dinero por parte del Estado para formalizar esas comunidades con título. No había proyectos. A partir del 2015 vienen unos convenios entre el Estado y el BID y el BM. Se habla de un monto exacto que viene de estas instituciones para la titulación, para la formalización de comunidades nativas y de predios individuales que son sectoriales. Antes el retraso era porque no había dinero, el Estado no tenía un presupuesto asignado o un rubro para las comunidades nativas. Pero, ¿qué pasa? Los funcionarios dentro del proceso del proyecto no tienen el conocimiento o no han tenido el conocimiento, y no tampoco les interesa conocer la Amazonía […] Los proyectos son diseñados desde una oficina sin constatar la realidad […] Los proyectos solo dan vuelta a nivel de Lima. Para titulación se han creado oficinas tremendas. ¿Sabes cuánto pagan en una oficina? Hace dos años pagaban, a un personal, en una oficina unos 15 mil soles mensuales. Tienen un personal con más de 230 personas, que trabajan justamente para un proyecto de Amazonía. Y en la sede, donde están las tierras y las comunidades, no hay ni siquiera un armario para poner los archivos de tantas solicitudes que se presentan. Allí se ve que los funcionarios no le dan importancia al tema de la titulación“. 

Nos sigue afirmando Rubio, 

“que hay organismos del Estado como el MINAM, la ANA y otros como OSINFOR, ellos tienen que dar su opinión para la titulación. Pueden pasar varios años y no dan opinión sobre la titulación. Se han convertido más en un obstáculo. El Estado no está reconociendo y garantizando a los pueblos indígenas la propiedad de su territorio. En el Napo solo se dio reconocimientos pero no se logró titulaciones“.

Con respecto al tema de la consulta previa, Richard Rubio señala que 

“la primera consulta previa a nivel nacional, como experiencia, se dio en el 2013. Se trata del ACR Maijuna – Kichwa que queda en el departamento de Loreto. Es un área de conservación de 392 mil hectáreas. En población, los kichwas son mayoría en número y pueblos, mientras que los maijunas son solo cuatro comunidades y en población llegaban a 410 personas. Ahora últimamente ya han migrado a la ciudad. La comunidad de San Pablo del Totolla ya no cuenta con población. Les hicieron correr tanto los madereros como el narcotráfico […]. Durante los años 2011 – 2012 la PROCREL Loreto trabajó con los pueblos maijunas. El 2013, la FECONAMNCUA pide ser parte de esta consulta. Durante unos seis meses hubo un pare de la consulta para que los kichwas sean consultados, respetando así sus derechos“. 

Finalmente el ex dirigente nos recuerda que hubo dos consultas más, donde ORKIWAN y FECONAMNCUA participaron. El tema era sobre el petróleo en los lotes 197 y 198. “Las consultas se realizaron el 2017 y el 2018“ cuando presidía FECONAMNCUA la señora Betty Rubio Padilla (2019 – 2021), la primera mujer en ser presidenta de una organización indígena en la cuenca del Napo.


En diálogo con ella, señala que 

“se ha continuado con el tema de seguridad territorial. Se ha avanzado el reconocimiento y ampliaciónde titulación con 22 comunidades. Sobre el tema de consulta previa dando continuidad a lo iniciado con el lote petrolero 197 que está en el Curaray se ha participado en talleres junto a FECONCU. El presidente de ORKIWAN era el apu Bruce Jipa Noteno. Además, hemos trabajado sobre la participación de la mujer en diferentes espacios y el tema de monitoreo ambiental en las comunidades. Actualmente ORKIWAN lo preside el apu Rafael Noteno Coquinche. En temas de gobernanza ellos han crecido mucho. Son 28 comunidades de Alto Napo y 7 del Medio Napo que trabajan el tema“.  

La figura de Betty Rubio en toda la cuenca, en medio –todavía– de un clima de discriminación y de desigualdad de genero , representa a “las mujeres indígenas [que] conservan un potencial transformador, pues ellas están en el centro de los cuidados de sus comunidades, de los territorios y del ambiente“15.


Elaborado por Roberto Carrasco Rojas

05 de julio de 2024

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NOTAS:

1. Cf. SMITH, Richard Chase. Los indígenas amazónicos suben al escenario internacional. Reflexiones sobre el accidentado camino recorrido, en MORIN, Françoise – SANTANA, Roberto. Lo transnacional, instrumento y desafío para los pueblos indígenas. Quito, Abya – Yala, 2003, 219.
2. CENTRO AMAZÓNICO DE ANTROPOLOGÍA Y APLICACIÓN PRÁCTICA, La Iglesia en la Amazonía. Documentos, Lima, Códice Ediciones SAC, 2012, 46.
3. Cf. SMITH, o.c., 205.
4. SMITH, o.c., 228.
5. CARRASCO ROJAS, Roberto. ¿Por qué nace la organización indígena ORKIWAN? Sabiduría indígena. Anciano kichwa hace una lectura de lo que sucede en su pueblo, en https://www.eltrochero.com/2014/10/por-que-nace-la-organizacion-indigena.html
6. Cf. SMITH, o.c., 203.
7. CARRASCO, R. Pebian, una propuesta que nace en la ribera, en https://www.eltrochero.com/2024/05/pebian-una-propuesta-que-nace-en-la.html
8. Cf. SMITH, Richard Chase. Bagua: la verdadera amenaza, en Razones, julio 2009, 53.
9. GAMBOA BALBÍN, Aída Mercedes. Movimientos indígenas amazónicos y acción colectiva en conflictos sociambientales: los casos de la Reserva Comunal Amarakaeri y la cuenca del río Curaray. [Tesis de licencia no publicada], Lima, PUCP, 2012, 120.
10. CARRASCO, R. 04 mayo 2009: a los diez años del conflicto en el río Napo, en https://www.eltrochero.com/2019/05/04-mayo-2009-los-diez-anos-del.html
11. SMITH, o.c., 207.
12. Podemos encontrar esta expresión en la Primera Declaración de Barbados de 1971. Ese mismo año los Vicariatos Apostólicos de la Selva frente a las situaciones de injusticia hacen una declaración en nombre de los que “no tienen voz”, pero sufren calladamente las consecuencias más infrahumanas de un sistema de dominación y explotación causado por los centros de poder.
13. Para ver más detalles de lo trabajado ir a https://www.eltrochero.com/2014/05/federaciones-indigenas-del-napo.html
14. Los contenidos que surgieron en el desarrollo del taller fueron los que se recogieron en las asambleas realizadas por ambas federaciones. Acompañé el proceso y recogí lo trabajado. https://www.eltrochero.com/2014/05/federaciones-indigenas-del-napo.html
15. ZAMBRANO HUARCAYA, Mayra – JAHNCKE BENAVENTE, Javier. Informe alternativo sobre el cumplimiento del Convenio 169 de la OIT en el Perú – 2023. “Discriminación y vulneración sistemática a derechos de los pueblos indígenas u originarios en tiempos de crisis política y social“. Lima, 2023, 32.  

jueves, 11 de julio de 2024

Asamblea de Pueblos Originarios en Angoteros - 2024

Hay un SUEÑO que es BUENO

Algunas reflexiones personales para compartir
sobre la Asamblea de Pueblos Originarios

Por Matías Viñas


Mientras luchamos por ellos y con ellos,
estamos llamados a ser sus amigos,
a escucharlos, a interpretarlos
y a recoger la misteriosa sabiduría que
Dios quiere comunicarnos a través de ellos
(Francisco, QA 72)


La idea de una asamblea de Pueblos Indígenas surgió en una pequeña reunión, una vez que los misioneros presentes, en medio del encuentro, nos dimos cuenta que teníamos que guardarnos nuestras ideas, proyectos, planes y nos abrimos a escuchar a los abuelos indígenas que participaban. Y desde ahí, el proceso fue acompañado por algunos pocos indígenas que dieron su palabra en momentos claves (y nos quedamos con un dejo amargo de que no encontramos los tiempos o las formas para que acompañen todo el proceso previo). Pero esas pocas y sabias palabras marcaron rumbo, forma, método… Esto sumado al proceso de preparación en el territorio que hicieron los Kichwas de Angoteros acompañados por Domi. Y otra clave del proceso de génesis fueron los tantos encuentros virtuales entre misioneras y misioneros donde nos abrimos al diálogo, a discusiones, al silencio, al compartir… a construir juntos para que los indígenas puedan encontrarse y nosotros con ellos. Ya en el encuentro, que los indígenas tomen la iniciativa y el protagonismo fue un regalo para todas y todos.La Asamblea fue un animarse a dar un pequeño paso desde los indígenas y con los indígenas para todos.

La Asamblea tuvo también dos aspectos muy importantes del modo como los indígenas amazónicos buscan construir sus autogobiernos y cuidar sus territorios: desde la identidad cultural y desde abajo, desde la bases (“compartiendo las sabidurías celebramos la diversidad”).

Y tuvo un aspecto propiamente eclesial, el cual nos diferencia de instituciones, del Estado, de ONG´s: los hemos convocado y acogido desde el abrazo de una familia, desde la alegría y la ternura… desde la amistad.

A nivel de las misioneras y los misioneros creo que la Asamblea nos dejó por lo menos tres certezas:

- la buena relación que hay entre todos (que tiene su larga historia vicarial y que nos alegra vivirlo en el presente)

- la capacidad de trabajar en equipo, en sinodalidad, tanto de los que fuimos como de muchos que no pudieron estar y que trabajaron muchísimo (Mazán, Santa Clotilde, Punchana, Aucayo) como así también la capacidad de compartir (comimos todos y sobró!)


Esas dos cosas ya las sabemos, aunque es lindo volver a confirmarlas y a vivirlas. Y la tercera creo que es una novedad: nos dimos cuenta de que somos muchos los convocados por los indígenas, que queremos que ellos sean parte de nuestra misión en la Amazonía y nosotros ser parte de sus vidas. Y esto nos desafía.

Me vienen al corazón algunas frases dichas por algunos de los participantes, tanto en los momentos donde estaban todos como en conversaciones con algunos (no serán frases exactas, pero sí el sentido de lo que han dicho) que me ayudan a reflexionar frente a este hermoso desafío.

En las palabras conclusivas del Waynaru hay mucha sabiduría. Dijo que “todos hemos, tanto los indígenas como los misioneros”. Hemos dado pasos de interculturalidad, de mutuo reconocimiento y aprendizaje, con relaciones horizontales intentando evitar relaciones de poder.

Y también habló del Buen Vivir. Pudimos entrar, aunque sea un poquito, en el mundo indígena. Otras miradas, otras lógicas, otras historias, otras narrativas. Algo “otro” frente a los modelos de desarrollo, de neocolonialismo, de relaciones de poder, de filosofía judeo-cristiana, de espiritualidad occidental católica, de búsquedas de resultados con índices cuantitativos que tienen que mejorar. Nos hemos adentrado en un camino “otro”, diferenciado

Una lideresa en un momento de conversación dijo: “qué vamos a decir si estaban los blancos”. Y otro le respondió: “Es cierto, pero fíjate que estaban bien calladitos”. Pienso que hay una historia dolorosa de colonización y como iglesia nos toca ser muy humildes porque hemos generado grandes dolores. La historia hace difícil que podamos desprendernos de ese lugar de poder que hemos ocupado como iglesia y que podamos estar como Jesús, pasando por uno de tantos. Me duele nuestra historia y me da miedo repetirla de una manera nueva. Y por otro lado voy tomando conciencia que hay cosas que son de los indígenas y donde sólo podremos entrar si nos invitan como bien nos dijo Ferney. Y habrá cosas que como dice Don Miguel “tienen secreto”, les pertenecen sólo a ellos. Frente a esto, en la escucha atenta, valoraron un signo de la humildad eclesial.

Rescato también una conversación entre Ramón y Don Miguel, donde Ramón le pregunta si le gustaría que él fuera a vivir con ellos. La respuesta fue rápida y rotunda: “Eso es lo que queremos”. También cuando le preguntaron a la abuela Ortencia qué es lo que más le gustó, respondió rápidamente: “me quería quedar ahí”. Don Santiago fue bien claro cuando nos dijo a todos los misioneros y misioneras que tenemos que acercarnos con alegría y con un abrazo. Y el joven Lizardo, en la sacralidad que tiene la palabra Murui en la noche, rescató los dichos de Fernando en la asamblea sobre la amistad. Pienso que antes que una institución aliada reconocen una identidad más profunda de la iglesia que es ser familia en el amor y quieren que entremos con esa amistad y ternura en su mundo de relaciones y reciprocidad.

Pero también hemos escuchado que reconocen que la iglesia es institución y nos han pedido ser sus aliados. Concretamente recuerdo algunas temáticas: juventud, liderazgo femenino, relación con el estado, cuidado de la naturaleza y los territorios. Cosas para seguir trabajando en la pastoral social (y por qué no ecológica también) que, como nos propone CEAS, tenga un enfoque intercultural y crítico. Es decir, que a través del diálogo con los pueblos indígenas y del reconocimiento de sus derechos busquemos ayudar a terminar con las causas de la pobreza, discriminación, colonialismo, extractivismo, cambio climático, etc.

Y termino con el sueño que Domi nos compartió en el cierre de la Asamblea: “Hay un sueño bueno y ese sueño es una opción preferencial por los indígenas”. Mientras tomo la “wayusa argentina” seguiré intentando descubrir por donde va ese sueño, esa voz de Dios, ese Espíritu, esa misteriosa sabiduría que Dios quiere comunicarnos a través de ellos.

Gracias a cada misionera y misionero y a los indígenas que han participado por enseñarme, por cuestionarme y sobre todo por caminar juntos.

En síntesis la Asamblea me ayuda a descubrir algunas luces:

desde los indígenas y con los indígenas para todos.
desde la identidad cultural y desde abajo, desde la bases
desde el abrazo de una familia, desde la alegría y la ternura… desde la amistad.

Y me ayuda a pensar y reflexionar sobre algunos posibles caminos:

Somos muchos los convocados por los indígenas, para caminar en interculturalidad
y escucha atenta, transitando un camino “otro”, diferenciado, de los indígenas; vivir
con ellos, siendo familia en el amor, en la amistad, en las relaciones y la reciprocidad
y siendo aliados con una pastoral social y ecológica intercultural y crítica.

Hay un sueño que es bueno y es el sueño de la opción preferencial por los indígenas.




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