Durante lo aprendido en el Diplomado en Interculturalidad y Pueblos Indígenas Amazónicos, que la Escuela de Posgrado de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya tiene, se viene a la mente varias experiencias vividas y aprendidas en la Amazonía.
En la feria de proyectos, que la profesora Ruth Mier y Terán planteaba en el curso PROYECTOS DE DESARROLLO EN LA AMAZONÍA, surgió la idea de presentar:
Siembra un árbol, siembra esperanza
El Papa Francisco en la Laudato Si' nos invita a "escuchar el clamor de la tierra y el clamor de los pobres". Por ello, el proyecto "Siembra un árbol, siembra esperanza" tiene el objetivo de reforestar con shiringa las comunidades del Alto Huallaga - Huánuco. Hay que recordar que esta especie (Hevea brasiliensis, "jebe fino", "caucho"), nos trae a la memoria las atrocidades del "holocausto cauchero". Es así como, involucrando a las comunidades a través de las unidades educativas, fomentar la práctica de la extracción del látex de la shiringa para la producción de láminas que serán usados en la confección de calzados. A través de una práctica sustentable, este proyecto protege los ecosistemas, revalorando el bosque amazónico, involucrando a los pobladores, promoviendo emprendimientos dando trabajo a las comunidades.
En estos últimos 40 años, el Alto Huallaga se ha caracterizado por ser un valle plagado de producción de hoja de coca que va al narcotráfico. Las secuelas del terrorismo y de los 30 años de violencia vividos ha dejado en la población una herida que permanece; y para el Estado, una tarea pendiente con la población. Proponer, por lo tanto, a las nuevas generaciones, un nuevo emprendimiento que no se limite a la cosecha de la resina, sino además, darle un valor agregado, escuchando la experiencia de los mayores y de los pueblos indígenas que trabajan con ella.

