UNA EXPERIENCIA QUE MARCA NUESTRO CAMINO
Coordinando con el Vicariato Apostólico:
Uno de los Oblatos de la Misión trabajó en la pastoral indígena del Vicariato
Apostólico San José del Amazonas – Loreto – Perú. Como iglesia local, la
Parroquia Nuestra Señora de la Asunción, en Santa Clotilde, río Napo, coordinábamos acciones con diversos organismos, tales como CEAS –Comisión Episcopal de Acción
Social– quienes al escuchar el llamado, vinieron a trabajar en la zona dos proyectos; el primero sobre “Transformación de conflictos”, y el segundo sobre “Mitigación
de conflictos y desarrollo en la Amazonía”. Como Puesto de Misión, también trabajamos en coordinación con la Oficina de Derechos Humanos del Vicariato
Apostólico San José del Amazonas, quien ejecutó el proyecto “Formación
itinerante de líderes sociales de la cuenca del río Napo en el desarrollo
integral de sus comunidades”, desde el año 2010 al 2012.
Cuando se empezó a formular los proyectos –cabe mencionar que estos nacen
en medio de la coyuntura del conflicto amazónico–, una protesta llegó a su estado crítico. Era abril del 2009, cuando en la cuenca
del Napo se desató un violento enfrentamiento. Por un lado, estaba la Marina de Guerra del Perú, quien al parecer actuaba como 'protectora' de la empresa petrolera franco – británica Perenco. Fueron ellos quienes asumieron la decisión de desbloquear el río. Y por el otro lado, estaban los pueblos indígenas, quienes se habían
organizado asumiendo como medida de protesta, bloquear el paso a toda embarcación por el río Napo, a la altura del caserío Copal Urco. Dicha acción les permitió dar a conocer su rechazo a los decretos legislativos dados por el
gobierno del ex presidente del Perú, Alan García Pérez.
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| Bloqueo del río Napo en Copal Urco - 05 mayo 2009 |
Organizaciones indígenas retoman el diálogo con la Iglesia:
Las organizaciones indígenas: ORKIWAN (Organización Kichwaruna Wangurina del Alto Napo) y FECONAMNCUA (Federación
de Comunidades Nativas del Medio Napo, Curaray y Arabela) nos pidieron trabajar con ellas. En consecuencia, decidimos llevar a cabo un proceso de acompañamiento.
Recordemos que ambas organizaciones
indígenas, en los primeros diálogos que tuvimos con ellas, nos manifestaron que ven serias amenazas, tanto para sus poblaciones como para sus territorios. Esto por causa de la extracción
petrolera a cargo de empresas presentes en la zona, tales como Perenco, Repsol, SubAndean, y se escuchaba la posibilidad de que, en un futuro cercano, también Petrobras vendría. Otras de las amenazas graves son la tala ilegal de madera y todo lo que ello implica, así como por supuesto, la presencia de mineros
ilegales dedicados a la extracción de oro en la cuenca del río Napo. Por esos años, la Consulta Previa era un tema totalmente desconocido para ellos. No se aplicaba a pesar de que el Convenio 169 de la OIT había sido ratificado por el Estado peruano hace varios años.
Dimos a conocer todas estas acciones, en las que veníamos trabajando como Misión Católica, a los organismos de Estado tanto en el Gobierno Regional de Loreto como en las
instancias del gobierno central en Lima. Una de las personas que
estuvo al tanto de lo que sucedía con la presencia de
dragas fue el entonces Procurador Especializado en Delitos Ambientales del Ministerio del Ambiente (MINAM), Dr. Julio César Guzmán, quien manifestó su preocupación por el tema. Hay que tener en cuenta que, por esos años, dicho ministerio en el Perú, tenía muy poco tiempo de actividad.
Los OMI PERÚ asumimos el reto:
La Misión de Santa
Clotilde, en el río Napo, había sido encomendada a la Delegación del Perú de los Misioneros Oblatos de María Inmaculada. Como equipo oblato nos planteamos algunas preguntas para buscar respuestas sobre cómo afrontar esta realidad como Iglesia Católica. Empezamos a elaborar estrategias en diálogo con los laicos. Queríamos enfocar esfuerzos conjuntos para trabajar una pastoral que tuviera como uno de sus ejes transversales la Justicia, la Paz y la Integridad de la Creación. De la
mano con la Pastoral Indígena del Vicariato, y por supuesto, con su Plan Pastoral Vicarial, nos preocupa que los agentes
de pastoral –laicos, religiosas y sacerdotes– podamos articular acciones y
estrategias conjuntas para que la población más vulnerada de la cuenca sea escuchada y
atendida.
El trabajo de Promoción Humana no es nada fácil. Sin embargo, en
coordinación con las organizaciones civiles y los dos gobiernos locales, logramos posicionar en la agenda pública la realidad social, económica, política y cultural de
la cuenca del Napo, a pesar de los riesgos que enfrentamos.
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| Animador cristiano de Angoteros participa de Asamblea Parroquial (Foto: Roberto Carrasco) |
El Napo aparece en la agenda política:
Nos atrevemos a afirmar que hasta esa fecha el río Napo no aparecía en la coyuntura social de la Amazonia peruana. Es más fácil para quienes nos gobiernan, y para quienes quieren invertir en esta parte del mundo, silenciar y ocultar la realidad de la gente. Durante el segundo gobierno de Alan García Pérez, lo que se notaba, y por propia boca de él, era que los indígenas "no comen ni dejan comer", famosa política del "perro del hortelano" que empezó a ser cuestionada desde ese momento en todo el Perú.
Resulta lamentable la actitud de un gobernante que busca mostrar una realidad sesgada, pero sobre todo mentirosa, al afirmar que la Amazonía no está habitada. Estas afirmaciones ya forman parte de la historia peruana. Unos años más adelante, con el gobierno de Ollanta Humala, se inició la política de "inclusión social". Con ella se pretendía hacer creer a la población napuruna que el Estado tenía la capacidad de sostener económicamente una iniciativa que disminuyera los índices de pobreza y desnutrición en toda la cuenca.
Al respecto, viene a la memoria la tan "inusual incursión" de la Armada Peruana al querer "involucrarse" con el gobierno de turno y la empresa privada para responder a esta problemática.
El llamado "plan de acción social para el desarrollo de la cuenca del Napo, pero con sostenibilidad" omitía extrañamente toda mención al Plan Amazonas. Aún persiste el sueño de algunos de convertir la Amazonía en un "gran fuerte". Así, la empresa privada –bien resguardada por los militares y respaldada por una política extractivista firme– busca hacer de esta región su recinto de producción y crecimiento económico. Esto parece ser para su propio beneficio, a pesar de intentar hacer creer a la población que podrán vivir de las regalías del petróleo.
Por otro lado, el gobierno peruano intenta impulsar un plan piloto ad portas del Bicentenario de la Independencia del Perú que se celebrará en el 2021. Al observar esto, da la impresión de que todo tiene que acelerarse a como dé lugar para llegar a esa fecha con ciertos índices de disminución de pobreza o desnutrición, prioridades del Estado. Lo que importa es demostrar, a toda costa, que el Perú está "trabajando" con miras a llegar a celebrar sus 200 años de independencia republicana, exhibiendo estadísticas que, en realidad, no reflejan la verdadera realidad del país.
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| Presidente Ollanta Humala inaugura SAMU Fluvial - 14 julio 2012 |
Se trata, entonces, de un contexto político muy complejo, así como muy poco entendido por los gobernantes locales y, peor aún, por la población. Lo cierto era que en la cuenca del Napo se empezaba un piloto que pueda dar inicio a una nueva forma de "acercamiento y atención por parte del Estado a los pueblos de la frontera, en especial en Loreto". Para graficar bien esto, basta con traer a la memoria un recuerdo ingrato –y lo dejamos para el diálogo–: el anunciado SAMU Fluvial. Este fue inaugurado, por el mismísimo presidente Humala, como lo más grande en atención de salud en la Amazonía peruana. Una decisión política que deja mucho que pensar, porque, en realidad, no se concretó casi nada.
La Misión no fue fácil, como toda misión en la Iglesia:
Inicialmente, la labor
pastoral emprendida por los OMI en Santa Clotilde empezó en medio del conflicto
amazónico 2008 – 2009. En ese momento éramos un diácono recién ordenado y el nuevo párroco. Sentimos el apoyo en todo momento de la Delegación General OMI PERÚ. Así empezó nuestra labor como misioneros al asumir la parroquia Nuestra Señora de la Asunción, aquel agosto del año 2008.
El
desafío de la misión nos llevó a asumir las
recomendaciones hechas en el Documento de Aparecida del 2007. Los obispos amazónicos en esa
oportunidad fueron muy precisos respecto a cuál debe ser la labor de la Iglesia en la Amazonía. Aquellos escritos y manifiestos dejaban en claro que, como Iglesia, teníamos que actuar y tener una postura muy clara, pero sobre todo, una opción preferencial.
Como Puesto de Misión determinamos que el primer desafío era poder contar con un equipo pastoral parroquial formado y
constituido, sobre todo, por laicos, religiosas y sacerdotes. Es clave aquí la participación de los
animadores cristianos, en su mayoría indígenas, como agentes de pastoral en las comunidades a lo largo
de todo el río. Son justamente ellos los que conocen muy de cerca lo que sucede en su
comunidad, en su entorno, en su territorio, en sus cochas, en sus quebradas, en su río. Ellos son los primeros que nos evangelizarán en esta tarea.
Cuando llegamos a visitarlos en sus caseríos, ellos
nos llevaron a las autoridades indígenas y comunales, así como a las organizaciones, y nos enseñaron a convivir en medio de su comunidad, de su cultura. Por cierto, muchas veces, meditábamos aquello que nos enseñaron en los primeros años de la formación: "EVANGELIZARE PAUPERIBUS MISIT ME. PAUPERES EVANGELIZANTUR" (Me ha enviado a evangelizar a los pobres. Los pobres son evangelizados).
Hasta aquí podemos concluir esta parte del relato: cuánta verdad encierra este eslogan oblato. Si queríamos lograr este objetivo, hasta ese momento, todavía no había llegado ningún apoyo de afuera.
Párrocos oblatos de América Latina se desafían unos a otros:
Continuando con el relato, quisiéramos recordar un acontecimiento muy importante. La Delegación General OMI PERÚ fue anfitriona del Primer Encuentro Latinoamericano de Párrocos Oblatos, con el tema: "La justicia y la paz en la misión de las parroquia oblatas". Esta actividad se desarrolló en la Casa Oscar Romero, ubicada en el distrito de Carabayllo – Cono Norte de Lima, los días 20 al 25 de abril del 2009. Este encuentro nos permitió como misioneros oblatos cuestionar nuestra actividad pastoral desde las parroquias que asumimos.
Algunos fragmentos de la declaración dice lo siguiente:
"En este contexto reconocemos el esfuerzo de cambiar nuestra acción pastoral, caracterizada en muchos casos por el sacramentalismo y tendencias poco participativas, que no responden a un ministerio profético ni dan respuestas a las aspiraciones de los pobres," [...]
"La parroquia como signo de la presencia de Dios para el pueblo, para todos; que anuncia horizontes, denuncia injusticias, interpreta los signos de los tiempos, acompaña desalientos y se compromete con la formación permanente de un laicado maduro" [...]
"Parroquia abogada de la
justicia y defensora de los pobres [...] Llamamos a una solidaridad mayor con las luchas de los pueblos indígenas por defender el agua, la tierra y su derecho a existir y
gozar de una vida digna".
Un conflicto que abrió una profunda herida en el pueblo napuruna:
Al retornar a Santa Clotilde ocurrió un conflicto en la cuenca del Napo. Lo registramos y comunicamos a nuestros aliados. Este acontecimiento, ciertamente no deseado, fue el detonante para realizar una lectura nueva y adoptar una mirada distinta, como Iglesia local, sobre la realidad de la cuenca. La prensa solo tuvo una cobertura regional del tema; es lamentable que en la capital del Perú esta noticia, al parecer, nunca llegara... con razones que resultan obvias. Así informaron algunos medios:
"Los pobladores nativos de la comunidad de Copal Urco ubicada en la cuenca del río Napo denunciaron un nuevo acto de provocación por parte de efectivos de la Marina de Guerra del Perú, quienes traspasaron el bloqueo de los indígenas que impide el acceso a dicha zona. Fueron avistadas las embarcaciones de la empresa petrolera Perenco, escoltadas por ocho botes de la Marina de Guerra del Perú , que opera en la cuenca del río Napo , lo cual es un hecho que busca un enfrentamiento con nosotros”, declaró Roger Canelos Yume, Apu (jefe) de la comunidad de Copal Urco".
Tras permanecer varios días en el lugar del conflicto, un reportero de Radio La Voz de la Selva reporta de primera mano el desarrollo de la medida de fuerza. El periodista documentó las demandas de los manifestantes y la situación en el epicentro de la protesta.
Este primer enfrentamiento en la cuenca del Napo ocurrió el 04 de mayo del 2009, un mes antes del trágico Baguazo, ocurrido el 05 de junio del mismo año en otra zona de la Amazonía peruana.
Tras varios meses de desconcierto por los sucesos en la Amazonía, comprobamos con preocupación que muchos pobladores de la cuenca ignoraban lo que ocurría en el río Napo. La falta de información era peor en Iquitos y prácticamente nula en el resto del país.
Como se acercaba el aniversario parroquial, dialogamos sobre lo acontecido y decidimos presentar el tema a los agentes de pastoral y al público en general. Era muy conveniente, además estratégico, que la semana parroquial se convirtiera en un espacio de formación para los laicos comprometidos con la misión.
Laicos y población entran en escena:
La semana parroquial
de agosto del 2009 fue el momento preciso para tocar el tema acerca de la presencia de empresas extractivas en la zona. Petroleras, mineras informales, madereras ilegales,
empresas congeladoras dedicadas a la pesca semi industrial ilegal, entre otras, fueron las amenazas que empezamos a reconocer.
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| Asamblea parroquial – Napo |
La amenaza más fuerte
la sentimos cuando al Centro de Salud empezaron a llegar pobladores de la ribera con cuadros de intoxicación y problemas
gastrointestinales, al parecer, por la contaminación de las aguas de los
ríos Napo y Curaray. Se hicieron las denuncias al gobierno regional y se pidió el análisis de las aguas, los peces, los animales y las personas de algunas comunidades
indígenas. Hoy sabemos con certeza, gracias a las investigaciones
realizadas por el IIAP (Instituto de Investigaciones de la Amazonía Peruana) y por ONGs holandesas, sobre la presencia de altos niveles de mercurio y plomo en los peces que superan los límites permitidos. Los resultados de estudios hecho a
pobladores nos brindarán mejores elementos para comprender la dimensión de la problemática ambiental y de la salud que enfrentan. Paralelamente, otras instituciones en coordinación con la Misión realizaron un primer estudio sobre la presencia de metales pesados en los peces del Napo, el cual reveló que existirían serios riesgos si se continúa consumiendo varias de las especies ícticas presentes en el río que sirven de alimento para los pueblos.
Este tema despertó en nosotros una mayor preocupación porque,
al parecer, se ha politizado en toda la región Loreto. Como responsables del
Puesto de Misión, lanzamos la alerta sanitaria para que este tema sea monitoreado y
tratado con responsabilidad.
¿Qué hacer y a quiénes compartir esta situación? En este contexto, nos acercamos a instituciones de la Iglesia para trabajar estos temas en la zona. La labor continúa
ahora con su acompañamiento; sin embargo, todavía se necesita seguir
trabajando en otro nivel, desde las bases, con propuestas elaboradas con la misma población.
Es importante escuchar a la gente: qué cosa piensa, qué elementos maneja, etc., y promover el diálogo entre población, autoridades locales, regionales y nacionales, las
organizaciones indígenas y la empresa privada. Con el diálogo es posible llegar lejos, pero debe ser un diálogo sincero, cara a cara, y no una "fachada". No puede primar en este diálogo ningún interés particular, ni presiones económicas o políticas que intenten ubicarse por encima de la vida de los pueblos.
Les compartimos parte de una entrevista que le hicimos al P. Jack MacCarthy, OPRAEM, un norbertino que lleva cerca de 30 años trabajando como médico y sacerdote. Esta entrevista fue unos meses después del conflicto.
P. Jack ¿qué ideas y sugerencias tienes para esta reunión
entre petroleros, comunidades nativas del Curaray y el gobierno regional?
"Primero hay que reconocer que no es una reunión entre iguales. Que no es una reunión entre ricos y pobres. Por ser así
se habla de que un grupo de personas pide favores a otras personas. Esto no es
la situación. El INEI (Instituto Nacional de Estadística e Informática) dice
que esta zona del Perú es una zona de pobreza extrema. Esto no es verdad. Las
compañías petroleras no están aquí porque hay pobreza extrema en esta zona.
Ellas están aquí porque reconocen que es una zona rica en minerales,
hidrocarburos, agua y bosques. Entonces, el problema es que la pobreza que
existe aquí ha sido creada, no es porque no hay riqueza. El problema es
que la gente que vive aquí no tiene
relación legal con su propia tierra, con su tierra ancestral. Si tuviera
posesión de este terreno, los petroleros estarían hablando entre iguales. Ahora, ¿a dónde voy con todo esto? Lo que los
petroleros pueden hacer más a favor de las comunidades nativas es ayudarles a
recuperar su reconocimiento legal por estar viviendo en su tierra ancestral.
¿Qué quiere decir esto? (Uno) Eliminar madereros ilegales. (Dos) Conseguir
contratos de crédito para carbono. Tratado de Kioto. Las compañías petroleras
tienen abogados internacionales que conocen todo esto muy bien. ¿Qué requiere?
Las compañías tienen que ir a Alan García y decir queremos recuperar el bosque por dos motivos: Primero, porque somos compañías justas. Es justicia. Segundo,
porque somos una compañía ambientalista".
Conversando con los agentes pastorales, la Semana Parroquial se convirtió en una semana de concientización en el tema. Aunque la población que asistió es consciente de ello, no es
suficiente. Nuestro esfuerzo como Puesto de Misión y como Iglesia local era empezar a trabajar el enfoque preventivo.
Los pueblos no contactados:
Otro motivo de profunda preocupación, ya compartido en diversos espacios, es la situación de las poblaciones indígenas no contactadas ubicados en la zona de frontera entre Perú y Ecuador. En este territorio se han concesionado lotes petroleros entregados a inversionistas e capitales franceses, ingleses,
españoles, cuyas operaciones extractivas ya se encuentran en marcha. Un gran conocedor del tema y voz de referencia sobre la problemática es el P. José Miguel Goldáraz, OFMCap, quien cuenta con 40 años de experiencia y presencia ininterrumpida en plena zona fronteriza. En alguna oportunidad, le hicimos esta pregunta:
José Miguel, cuando hablas de pueblos no contactados o pueblos, mal
dicho, en aislamiento voluntario, ¿a qué te refieres según tu teoría?
"En general, se les conocen
como pueblos en aislamiento voluntario pero, creo que eso es una mala definición de estos pueblos porque de
voluntarios no tienen nada en absoluto, son forzados por la penetración de las
empresas y por la penetración del turismo y de los colonos. Están obligados a
aislarse y alejarse de sus tierras originarias, por lo tanto, de aislamiento no
tienen nada. Es otra cosa muy distinta que sean no contactados, porque ellos
evitan no contactar con la presencia del pueblo extranjero, sea indígena mismo
o especialmente si es relacionado con empresas, generalmente petroleras o
también madereras. Esa es la diferencia que yo pongo entre no contactados y pueblos en aislamiento voluntario".
La estrategia pastoral consistía en:
El Puesto de Misión mantuvo en la Pastoral Social un eje clave y desafiante por trabajar. Esto nos llevó a realizar diversas actividades:
- Reuniones de
coordinación: Encuentros constantes con las organizaciones de base.
- Talleres de
capacitación: Jornadas bianuales o trianuales dirigidas a la sociedad civil, organizaciones y autoridades locales.
- Monitoreos y visitas: Despliegue mensual de profesionales de campo, monitores y
misioneros en las comunidades.
- Encuentros pastorales: La Semana Parroquial de agosto se consolida como un espacio fundamental de
diálogo y debate sobre temas que conforman la agenda coyuntural.
- Entrevistas: Se solicita formalmente una mesa de diálogo con las autoridades en las
instalaciones del gobierno regional, con el propósito central de exponer las demandas y preocupaciones de los pueblos.
- Lista de contactos: Se
trabaja de manera articulada con redes de incidencia afines, abarcando organizaciones políticas, sociales, medios de comunicación radial, prensa escrita y plataformas digitales.
- Encuentros juveniles:
con la población estudiantil se trabaja desde las aulas un
programa de formación de la conciencia crítica para el cuidado del medio
ambiente. Asimismo, los jóvenes cuentan con su semana juvenil parroquial en noviembre, un espacio donde dialogan, debaten, interactúan y aprenden a plantear propuestas para llevarlas a cabo en sus respectivas instituciones educativas.
- El Proyecto Recrearte: es un trabajo con niños y niñas de las comunidades indígenas. Durante el mes de
enero, tiempo de vacaciones en las escuelas, desde el año 2009 veníamos
trabajando tres áreas muy importantes en la formación de la niñez: Identidad
Cultural, Ecología y Dignidad Humana. El tema preventivo está presente, sabiendo
que este grupo humano es el más vulnerable en la zona.
Las autoridades comunales indígenas han sido los actores principales en el establecimiento de una relación efectiva con los misioneros, mostrando un mayor interés e iniciativa en la coordinación de acciones. Gracias al esfuerzo conjunto con las autoridades locales, se logró fortalecer el Comité Multisectorial del Napo, concebido como un espacio de diálogo periódico entre diversos sectores para abordar la problemática socioambiental de la cuenca. En este escenario, también se contó en su momento con la participación de representantes de la empresa petrolera durante las actividades anuales. Asimismo, se mantiene una coordinación constante con las organizaciones indígenas en sus bases
regionales y nacionales para atender agendas prioritarias como salud, educación,
recursos naturales y territorios.
En el ámbito educativo, destacan especialmente dos iniciativas de referencia en la articulación de propuestas: el FORMABIAP (Programa
de Formación de Maestros Bilingües de la Amazonía Peruana) y el PEBIAN (Programa de Educación Bilingüe del Alto Napo).
La Micro Red de Salud del Napo:
En el campo de la
Salud, la Misión de Santa Clotilde, perteneciente al Vicariato Apostólico San José del Amazonas, atiende la Micro Red Napo mediante un convenio con el Ministerio de Salud. Esta red abarca 13
establecimientos de salud, los cuales están bajo la dirección del sacerdote y médico norbertino
P. Jack MacCarthy, OPRAEM desde hace más de 25 años.
Por su parte, la empresa petrolera Perenco, en
alianza con la Marina de Guerra del Perú y el Gobierno Regional de Loreto, brinda atenciones médicas esporádicas a través de un buque tópico fluvial. Sin embargo, cabe señalar una observación crítica: la labor de la PIAS (Plataforma Itinerante de Acción Social) carece de una coordinación efectiva con las organizaciones indígenas de la cuenca para abordar asuntos de fondo y tomar decisiones orientadas a una atención sanitaria eficaz para la población, que es mayoritariamente indígena.
Si bien es cierto que esta estrategia gubernamental representa un paso importante, hasta el momento la sociedad civil no participa de manera real y articulada en los procesos de planeamiento, evaluación y toma de decisiones en la zona. Las pocas acciones o determinaciones se centralizan en Iquitos, capital de la región Loreto.
Trasladarse desde la cuenca a la capital regional toma un mínimo de tres días en lancha, o bien ocho horas de viaje si se cuenta con los recursos suficientes. Esto exige que los líderes o autoridades comunales dispongan de dinero para el transporte, hospedaje y alimentación durante toda su comisión de trabajo, lo que implica dejar sus hogares, familia y labores habituales por lo menos durante una semana.
Lo que hizo efectivo el trabajo fue:
- Coordinaciones
constantes: Comunicación fluida y directa con todos los actores involucrados.
- Trabajo en equipo: Articulación efectiva entre agentes de pastoral y profesionales de campo.
- Participando en redes: Inserción en colectivos enfocados en la Justicia, la Paz y la Integridad de la Creación.
- Respaldo de la Iglesia: Compromiso activo y apoyo de las autoridades eclesiásticas en la Amazonía peruana.
- Alianzas estratégicas: Integración y colaboración con otras
organizaciones regionales y nacionales afines.
La Iglesia Católica tiene clara su misión en la Amazonía. Sabemos que, como Oblatos, hemos sabido contribuir a un proceso que seguirá caminando. Un trabajo que demanda una mayor presencia de misioneros y misioneras. Los Vicariatos Apostólicos de la Amazonía necesitan más brazos; hay un hambre de Dios y de Justicia en los pueblos. La voz de Cristo se deja escuchar en cada hombre y mujer, en cada niño o joven. La Iglesia latinoamericana tiene en la Amazonía un gran desafío: continuar este trabajo con ardor y valentía.
Dialogando con algunos agentes de pastoral de la parroquia, pero sobre todo con Richard Rubio Condo, presidente de FECONAMNCUA, y con el profesor Enrique Coquinche, ex presidente de ORKIWAN, pudimos rescatar los siguientes avances, en áreas como conciencia y liderazgo, articulación con otras instituciones, gestión territorial, entre otros.
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| Richard Rubio Condo, presidente de FECONAMNCUA |
1. Conciencia y gestión comunal
La
población ha aumentado su conciencia ambiental permitiendo que los líderes se organicen para defender y conservar su identidad cultural. Asimismo, los agentes de pastoral reconocen la autoridad de sus dirigentes, identifican problemas y generan alternativas de solución desde su propia realidad.
2. Derechos Humanos e institucionalidad
Los líderes y agentes
de pastoral muestran un mayor compromiso en la exigencia de respeto a sus derechos y una atención de calidad. Su participación es más activa: presentan denuncias, dialogan y testimonian su problemática en
coordinación con la Oficina de Derechos Humanos del VASJA. Para ello, cuentan con instituciones aliadas como el Instituto de Defensa Legal (IDL), la Defensoría del
Pueblo y la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos.
3. Defensa de los recursos naturales
Los líderes cumplen un rol activo frente a la defensa de su territorio, organizándose para protegerlo frente a la tala ilegal, la minería informal y las actividades petroleras. En relación con estas últimas, se evidenció un gran desconocimiento de los programas de Responsabilidad Social por parte de las comunidades de la cuenca.
4. Formación en equidad e inclusión
Los líderes recibieron
capacitación permanente mediante talleres y visitas a su comunidad. Esto con el objetivo de fortalecer sus capacidades y su desarrollo humano. comunal, fortaleciendo sus capacidades y su desarrollo humano en las visitas
comunales. Se ha integrado de forma transversal la presencia
y la participación de mujeres en los
talleres, en los equipos de autoridades y en los comités de vigilancia. Paralelamente, los jóvenes
reflexionan en sus propios espacios y plantean propuestas concretas de trabajo.
5. Agenda y cartografía social
Se elaboró la Agenda Indígena del Napo, donde autoridades y líderes comunales han estructurado sus propias demandas y propuestas a trabajar. Ello se complementa con la elaboración de un mapa
de conflictos sociales y la coordinación de acciones conjuntas entre organizaciones
indígenas enfocadas en el desarrollo de la cuenca.
6. Promoción y conformación de comités de vigilancia en
la cuenca del río Napo
Con el fin de defender el territorio y el ambiente, los líderes de comunidades organizadas de la cuenca promueven la conservación y el cuidado de los recursos naturales. Asimismo, defienden de forma activa su derecho a la Consulta Previa antes del ingreso de cualquier compañía petrolera a sus territorios.
7. Cumplimiento de acuerdos y denuncias
Los líderes respetan y hacen cumplir los acuerdos comunales. Lideran denuncias formales frente a la tala ilegal, la minería ilegal con uso de dragas que contaminan el río, el ausentismo irregular de profesores en las escuelas y el rechazo a la presencia petrolera si el proceso de Consulta Previa del Estado.
8. Actualización de documentos de gestión
Las comunidades cuentan con sus documentos al día, incluyendo estatutos comunales, padrones, libros de actas y reglamentos internos.
9. Formulación de proyectos comunales
Los líderes capacitados generan iniciativas de desarrollo. Un ejemplo de ello es la presentación y aprobación de proyectos productivos en el
Presupuesto Participativo del distrito del Napo.
10. Incidencia política
Las organizaciones se preparan para participar en mesas de trabajo,
planteando propuestas concretas de desarrollo.
11. Pastoral de
comunicación
Ante la carencia de medios de comunicación social en la cuenca, la parroquia creó el boletín informativo Ñukanchi Llakta, el cual permite informar a la
población sobre temas de actualidad y generar espacios de reflexión.
Haciendo un repaso de cómo estábamos avanzando en la tarea evangelizadora, nos dimos cuenta de que habíamos empezado a crear un proceso de concientización e involucramiento de las personas e instituciones que no necesariamente eran católicas o estaban muy comprometidas con la Iglesia. Lo cierto fue que temas como el territorio, la pertenencia a la Amazonía y la mitigación de conflictos mediante el diálogo con las instancias debidas se fueron convirtiendo en estrategias a las que no queríamos renunciar. Sabemos que nuestro estilo de decir las cosas no era agradable para algunos, pero nosotros lo consideramos conveniente. Las personas que viven en la cuenca del Napo necesitan saber lo que pasa y que se les hable de la manera más clara y sencilla, aun sabiendo que los temas son complicados. Sin embargo, tomar conciencia y lograr algún día saber cómo enfrentar los efectos que traen todos estos cambios —lo que comúnmente se conoce como impactos sociales— es todo lo que nos anima a seguir en el trabajo.
Estos fueron los pasos que dimos:
- Convocatoria y articulación de
actores sociales: Se promovió el fortalecimiento de las organizaciones
indígenas, de los líderes de los barrios, entre otras.
- Diálogos constantes: Eje central del trabajo coordinado. Se aplicó una metodología activa, participativa e inclusiva, resultando óptima y pertinente.
- Trabajo en equipo: Fortalece las relaciones comunitarias entre profesionales de
campo, la parroquia, líderes y agentes de pastoral en formación.
- Acompañamiento y
asesoría continuos: Tanto los misioneros como los profesionales permanecen atentos a
cualquier consulta.
- Evaluaciones periódicas: Medición del trabajo desarrollado según las metas o efectos logrados.
- Informes constantes a
las autoridades eclesiales: Mantenemos informados tanto el Obispo y al Superior Mayor de la congregación sobre las actividades realizadas.
Hasta aquí, somos conscientes de que, como Parroquia Nuestra
Señora de la Asunción de Santa Clotilde, en el río Napo, nos hemos convertido en un referente para la población. El
trabajo que realizamos los misioneros es creíble y cuenta con el respaldo de las
comunidades indígenas, logrando articular la labor social con la pastoral. A esto se suma —de manera muy positiva— el respaldo de los
Misioneros Oblatos de María Inmaculada del Perú y del Vicariato Apostólico San José del Amazonas en lo referente a la pastoral indígena.
Como personas, como cristianos y como sacerdotes hemos crecido y aprendido mucho. Los agentes pastorales laicos nos han ayudado muchísimo en este proceso; nos animan en el camino y nos aportan con sus alimentos y su estadía cuando llegamos a sus comunidades. Normalmente nos ha tocado dormir en alguna casa, compartiendo con la familia, o en un local comunal o la escuela. Lo aprendido de este proceso fue que:
- Solos no podemos hacer
las cosas.
- Tenemos que trabajar en alianza
con otras instituciones.
- Debemos respetar el proceso de
las personas y de las comunidades indígenas.
- Debemos respetar la cultura
napuruna.
- Es necesario integrar en el trabajo
pastoral a todos los agentes de pastoral.
- Debemos conocer más de cerca
la situación que viven las poblaciones más vulnerables de la Amazonía peruana.
Al repasar todas estas líneas, pareciera que todo fue de maravilla. Sin embargo, esto no es cierto, ya que surgieron situaciones que frenaron nuestro ímpetu y el deseo de avanzar lo más posible. Ahora, mirándolo con tranquilidad, concluimos que, como seres humanas, nos cansamos y nos sentimos impotentes frente a situaciones difíciles. Se vive cierta frustración cuando algunas personas cambian su parecer tras creerse el cuento de que la extracción es la mejor opción.
Realmente molestaba ver que la empresa petrolera se llevaba a agentes pastorales, con tiempo de formación, para trabajar en sus campamentos; sentíamos que perdíamos a un buen hombre que necesita dinero para el sustento de su familia. Pero también da mucha esperanza ver que hay personas fuertes que se mantienen fieles frente a este proceso devastador que han empezado a vivir los pueblos de la Amazonía peruana. A pesar de todo, no callan ni se sienten menos ante la autoridad o los agentes de relaciones comunitarias que visitan las comunidades para animarlos a creer en la empresa. Y encima, persiste el cuento de esperar un supuesto trabajo que pronto ayudará al "desarrollo" de su comunidad.
Sí, hubo amenazas:
La Misión de Santa
Clotilde cuenta con un grupo humano comprometido. Agentes de pastoral y
profesionales, quienes junto a los misioneros venimos integrando el apostolado, la fe y la vida. Justamente en este proceso de reflexión estamos encontrando
situaciones que ponen en riesgo la vida y la integridad de los agentes de
pastoral.
Las comunidades del
bajo Napo están viviendo momentos difíciles por la presencia de mineros
ilegales de oro. Hay dragas artesanales y otras de dimensiones
mayores, de propiedad tanto de peruanos como de brasileños y colombianos, enquistados en la zona a pesar de los reclamos de las autoridades comunales e
indígenas del lugar. La población del bajo Napo está conformada por unas veintisiete comunidades, entre ribereñas e indígenas. El profesional de campo dedicado a esta zona fue Jorge Luis Gutiérrez Martínez, quien se desempeñaba también como coordinador encargado de la Oficina de Derechos Humanos del Vicariato
San José del Amazonas. Él venía trabajando en la formación de líderes cristianos y
sociales de la cuenca. A través de este trabajo, logró identificar la gran preocupación de la
población, que venía quejándose por las consecuencias que traería la extracción
de oro en el río. Frente al peligro de verse afectados en su salud, se reunieron y tomaron decisiones para rechazar la presencia de estos mineros ilegales.
Estas decisiones fueron recogidas por el profesional en mención, quien presentó
ante las autoridades de la región lo que sucedía en esta parte del río Napo. Paralelamente, la Federación
de Comunidades Nativas del Medio Napo, Curaray y Arabela (FECONAMNCUA) hizo
suya la denuncia y demandó al Estado actuar para erradicar a los dragueros
de la zona.
En pleno ejercicio de
su trabajo, Jorge Luis Gutiérrez, quien se hallaba en la localidad de Tacsha
Curaray, medio Napo, vivió una mala experiencia. Normalmente los profesionales de campo usaban uno
de los ambientes del Puesto de Misión para pernoctar por la noche después de una jornada de trabajo. Era la noche del 18 de abril del 2012, mientras él cenaba en casa de la autoridad del pueblo, el ambiente que le fue asignado a Jorge Luis sufrió un asalto. Al retornar para descansar, se
dio con la sorpresa que habían forcejeado la puerta, ingresaron al lugar y robaron la computadora portátil, los documentos donde las autoridades firmaron para ser presentados a la autoridad
competente. Allí estaban plasmadas las quejas de la población por la presencia de las dragas; también robaron dinero en efectivo y sus
pertenencias.
Resultó extraño que aparecieran en las paredes algunas pintas que decían: “Así mueren los
bocones”, además de otros símbolos de muerte. Esta situación se reportó a las autoridades
comunales, quienes levantaron un acta de los hechos e inmediatamente nos los comunicaron. De inmediato, lo informamos al obispo, Mons. Miguel
Olaortua. Con él tomamos las acciones necesarias para el retorno de Jorge Luis a la ciudad de
Iquitos. Recordemos el mensaje dirigido por el Obispo en este contexto:
"Como misioneros rechazamos todo acto de violencia que atenta contra la vida y repudiamos todo acto de instigación, amenaza que vulnere o atente contra la vida y la integridad de las personas comprometidas en esta labor en favor de la vida de los pueblos y de la Amazonía".
Las
autoridades comunales, los agentes de pastoral y los animadores cristianos viven en zozobra soportando amenazas directas en sus hogares y en medio de sus
comunidades. Esta situación es sumamente preocupante por el riesgo que corren.
Es necesario recalcar la ausencia del Estado en los pueblos ribereños, donde no existe presencia policial ni autoridad competente que asuma esta problemática con
responsabilidad. El Estado considera que con la intervención de la PIAS –Plataforma Itinerante de Acción Social– en la cuenca representa un paso fundamental para acercar sus fronteras a la población, pero la realidad demuestra lo contrario.
Hay mucho por corregir y dialogar en la zona, más allá de Santa Clotilde. Una evaluación que involucre a la sociedad civil evidenciaría cómo se está aplicando realmente la estrategia gubernamental en la cuenca del Napo. Esto permitiría vislumbrar las políticas estatales implementadas hasta ahora y sus planes a futuro, los cuales se ejecutan sin dialogar ni escuchar a la poblaciones que habitan a diario a lo largo de todo el río Napo.
(Texto revisado, corregido y actualizado en junio 2026)