miércoles, 28 de mayo de 2014

Niños, niñas y adolescentes en la ribera del Napo peruano


Niños, niñas y adolescentes en la ribera del Napo peruano – preocupación constante de la Misión Católica


Cuando los misioneros católicos se asentaron en esta parte de la Amazonía Peruana llamada río Napo nunca pensaron que en menos de un siglo grandes cambios iban a suceder. Cabe recordar que desde que los padres Agustinos hace más de cien años visitaban hasta la frontera con el Ecuador en la localidad de Pantoja, hoy distrito de Torres Causana; luego los padres Franciscanos que asumieron el Vicariato San José del Amazonas viendo nacer a los distritos que hoy siguen creciendo. En este tiempo surgieron grandes misioneros y misioneras de feliz memoria como son los padres Euclides Riopel y Lucille Gagne Pellerin en el Napo y Juan Marcos Mercier en Torres Causana. Ya por los años ochenta los padres Norbertinos y los padres Oblatos de María Inmaculada asomaban por esta ribera con una propuesta de trabajo dedicado exclusivamente a la salud. Los inseparables amigos Jack Mac Carty  y Mauricio Schroeder recorriendo cada una de las comunidades llevando no solo salud y esperanza, sino también alegría y mucha confianza en una labor que hoy permanece gracias al apoyo de mucha gente de buena voluntad que durante estos años han sabido aportar para un buen vivir de los niños, niñas y adolescentes en el río Napo en lo concerniente a temas de salud y educación.

Es evidente que la presencia del estado durante estos años ha sido casi nula. Las fronteras y por ende sus poblaciones han y siguen siendo parte de una gran brecha que separa lo rural de lo urbano. Temas como calidad educativa, mejor atención en salud, promoción de los derechos humanos sobretodo de pueblos indígenas, defensa y protección de la niñez y de la adolescencia como prioridad, entre otros no necesitaban de discursos, ni de convenciones, ni de mucho menos de planes nacionales o peor aún de responsabilidad social de empresas privadas porque todavía no se empoderaban de estos territorios. La iglesia católica ha sabido muy bien que hacer y cómo enfrentar situaciones de abandono que vivían y siguen todavía viviendo los pueblos napurunas.  La opción preferencial por la niñez y la adolescencia es desde el inicio una prioridad del trabajo misionero y lo seguirá  siendo.

Hoy el estado peruano con su política de inclusión social pretende llegar a las fronteras. Lo está haciendo a su manera, pero muchas veces IN CONSULTA. Programas, planes, proyectos entre otros se han juntado todos a la vez y han llegado como una palizada que baja en creciente por cada pueblo, sin saber la población cuál es realmente el objetivo y el fondo del asunto. Para poner un ejemplo tenemos el Plan Nacional de Acción por la Infancia y la Adolescencia 2012 – 2021. Este plan quiere llegar como sea a demostrar que el Perú como república al celebrar sus 200 años de independencia está en la senda del “desarrollo humano”. Sin embargo, el estado pareciera que se ha olvidado de la deuda histórica que tiene con estos pueblos de la amazonía, más aún con la niñez y la adolescencia. No se pueden cambiar las cosas, menos aún la forma de entenderlas y vivirlas, con un programa o planes con tinte populista que lo único que han creado es incertidumbre y desazón por la forma como se desarrollan las actividades. La población sigue confundida de lo que realmente pasa, lo único que sabe es que le están entregando dinero y le están obligando a cumplir ciertos requisitos para que sigan de beneficiarios.



Ni la modernización económica que está viviendo el Perú hace más de 20 años ni los planes impuestos por gobiernos de turno van a cambiar costumbres, formas de pensamiento, actitudes, cuando en realidad la herida dejada años atrás no ha sido trabajada.

Durante todos estos años la Iglesia es testigo de lo que sucede en realidad. Su tarea ha pasado de ser una institución que catequiza o lee el Evangelio a una Abogada de los Pobres. Y para poner unos ejemplos en el tema de niños, niñas y adolescentes, señalo algunas de las tantas deficiencias que tiene el estado peruano, preocupado más de la extracción petrolera que de velar realmente por el derecho de los niños y niñas y adolescentes: En estos últimos  cinco años, ni el gobierno local, ni el gobierno regional han trabajado por la niñez y la adolescencia. No hay liderazgo, peor aún no hay políticas públicas para la primera infancia, la infancia y la adolescencia que trasluzcan un real accionar a favor de los menores. La niña y el niño de la cuenca del Napo no son sujetos plenos de derechos. No son escuchados. No hay espacios para dialogar con ellos. No se toman decisiones que resuelvan realmente el hambre, la calidad educativa, la mejora de la salud, la participación, la defensa de la familia, la cultura napuruna. Ni CRECER, ni JUNTOS, ni QALI WARMA, ni SIS, ni AGUA PARA TODOS, ni LAS PLAZAS DE NIVEL INICIAL entregadas a egresadas de secundaria, reflejan realmente un trabajo serio por la niñez y la adolescencia.  Aumenta la trata de menores y los involucrados recorren las calles de Santa Clotilde y los pueblos sin que nadie los controle. La policía nacional preocupada en la madera que sale para ver qué hacer, ella se ha convertido en una mesa de partes del Ministerio Público ausente y de un Poder Judicial reducido a un juez que no tiene competencias para dar soluciones a casos penales que vulneran y atentan los derechos del niño, niña y adolescencia.

Aumenta el feminicidio delante de los niños y niñas, no solo de sus padres sino también de sus profesores. El hambre está llevando a robar gallinas y alimentos a los niños por el abandono de sus padres que salen a buscar comida en el bosque o en el río porque no hay trabajo en la zona. Hasta el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables no ha encontrado los mecanismos más eficaces para atender situaciones de gravedad que han empezado a presentarse. Da la sensación que este PNAIA se ha hecho en escritorios, sin la participación real de los beneficiarios, población organizada.

Cuando leo cada una delas páginas de este “PLAN” me viene a la cabeza muchas  preguntas, muchos cuestionamientos. A las finales, los únicos grandes ganadores y beneficiarios reales de este tipo de trabajo son los gobernantes de turno, sus funcionarios, la MGP, las empresas extractivas que se llenan la boca diciendo que el dinero lo entregan al estado, y que este sabe lo que tiene que hacer. Finalmente ninguna meta emblemática se  está logrando porque los índices reales de desnutrición se mantienen; no hay escuelas y profesores de calidad para el nivel inicial; un niño o niña acaba la primaria sin saber leer, escribir o comprender un párrafo; las y los adolescentes asumen roles de madre o padre  sin haber tenido una madurez adecuada para esta tarea; seguimos teniendo escuelas secundarias con dos o tres profesores muchas veces ausentes; y si todo esto no se llama MALTRATO A LA INFANCIA, entonces ponle tú otro nombre.

Los Salesianos y la Amazonia

por Juan Bottasso Boe tti (*) 10.20435/tellus.v18i37.606 EL CONTEXTO HISTÓRICO Después del r...