sábado, 25 de octubre de 2014

El Estado y las compañías petroleras se reparten nuestras tierras


DESDE EL CORAZÓN DE LA AMAZONIA ECUATORIANA

TERRITORIOS INDÍGENAS Y AMAZONIA:

 ¡LO QUE VALE UN PEINE!

  Derechos del Estado  -  Derechos comunitarios

 “Son de propiedad inalienable, imprescriptible e inembargable del Estado los recursos naturales no renovables y, en general, los productos del subsuelo, yacimientos minerales y de hidrocarburos, sustancias cuya naturaleza sea distinta de las del suelo…” dice la Constitución en el Art. 408. El título comunitario sobre los territorios ancestrales da a la comuna adjudicataria la propiedad que comprende el suelo y los recursos naturales renovables (Art. 57). Ambos derechos: el del Estado al subsuelo y el de la comunidad al suelo son concomitantes, no excluyentes. Se apoyan y se deben el uno al otro. Los territorios comunitarios titulados no se pueden anular ni vender, nadie los puede invadir ni arrebatar, “son imprescriptibles, inalienables, indivisibles e inembargables, exentos de pagos prediales (tasas) y de impuestos…” por Constitución. Se podrían ceder o arrendar por una decisión de “consenso” tomada en sesión ordinaria de la comunidad, pero nunca por el engañoso sistema de la mayoría “democrática” de 50 + 1.

En las sesiones comunitarias ordinarias, exclusivas de los socios, toman parte muchas veces, la plana mayor de las petroleras, militares y autoridades ambientales y locales. Donde se pone a disposición todo el baratillo de la retórica “picaresca” de los relacionadores comunitarios en favor de la compañía para ganarse la simpatía de la gente, obtener firmas forzadas de los presidentes de la comuna, compras de conciencia, ofertas de trabajo con sueldos sustanciosos, amenazas de poner a la comuna y a algunos comuneros en la “lista negra”…, y otras actividades denunciadas permanentemente. Para la comuna, desbordada y debilitada por el miedo, la falta de información, ofertas monetarias y divisiones provocadas, resulta un acoso agobiante del que le es difícil zafarse.

Cito las resoluciones de una sesión de la comuna de Chiro Isla del 17 de Mayo del 2011: “1. Condenar la permanente desinformación por parte de la compañía Petroamazonas referente a los impactos negativos que se van a producir en las comunidades…” “2. Condenar la división que la compañía Petroamazonas provoca en las comunidades al utilizar a otros miembros de la directiva para obtener el permiso de paso…” “5. Rechazar la actitud del Señor Guillermo…, relacionador comunitario y el Dr. Juan Carlos…, médico comunitario de la compañía Pertroamazonas por utilizar la coacción, amenazas y desinformación para obligar a las comunidades a firmar…”.

El Art. 21 de la Ley de Comunas dice: ”Ningún notario podrá extender escritura pública que diga relación con los bienes colectivos de las comunas, sin previa comprobación de que se hayan observado fielmente las disposiciones constantes en el Art. 17. Si llegare a otorgar escritura pública…, tal instrumento adolecerá de nulidad, a costa de los que hubieren intervenido…, inclusive el notario y el registrador de la propiedad, de llegar a inscribirse la escritura”.

No hacer contratos de comodato o prestaciones verbales ni a supuestos parientes,  compadres, instituciones del Estado ni a compañías. El territorio comunitario pertenece a los socios legales. La Ley de Comunas permite arrendar por un máximo de 5 años (Art 17, b): “Arrendar con el voto favorable de por lo menos 4 de sus miembros (Cabildo), parte o el todo de los bienes en común, con sujeción a la Ley de Reforma Agraria mediante escritura pública y por un tiempo que no pase de los 5 años”. Pero el Estado no permite arrendar, expropia a la comuna la tierra que necesita para venderla a la compañía o usarla indiscriminadamente.

Ningún comunero puede prestarla ni temporalmente ni “gratis et amore”. La tierra es comunitaria y se necesita el aval escrito e informado de la comunidad para estas operaciones sobre ella. Se la puede perder, sin embargo, cuando ingenuamente se permite que alguien la ocupe por algún tiempo sin un contrato escrito y la renovación periódica del mismo. Al menor descuido el “amigo” que la prestó apela al derecho de posesión pacífica y se apropia del bien: no prestar por tanto ni para sembrar, construir la vivienda, montar un pequeño negocio de bar, comedor, tienda, chongo o taller de mecánica… El área del territorio es de uso y usufructo comunitario, no objeto de propiedad privada ajena. Individualmente, no se puede vender.

Sin embargo las tierras comunitarias donadas con escritura pública a la parroquia, escuela, centro de salud… como sucede desafortunadamente, pasan a posesión e inventario del Estado. En estas áreas cualquier persona particular nacional o extranjera  puede adquirir lotes y títulos de propiedad. Ya no son de la comuna, pues las ha regalado. El estado compra y vende una vez que se hace dueño. A veces son dos y más hectáreas las que se donan inconscientemente en vez de defenderlas.

Hace algunos años nuestros padres y abuelos lucharon para ser libres de los patronos, tener la tierra y sus títulos de propiedad con una Constitución que los defiende y el Estado los otorgó. Desde entonces pertenecen jurídicamente a la comuna, ya no son del Estado. Actualmente sucede lo contrario,  las empresas, las petroleras, los colonos y el Estado que favorece a las empresas, luchan por tener nuestras tierras ¿Qué está pasando? Si las lotizamos o donamos las perdemos para siempre. Más bien luchemos por recuperarlas como la comuna san Jacinto en Pastaza.

La ambición por la tierra solamente ha cambiado de color: antes tenía el color del patrón blanco y del trabajo esclavo, ahora tiene el color del dólar y del trabajo por el sueldo mínimo para las petroleras, agroindustrías, el Estado. Algunos comuneros también sueñan con venderla (vender a su madre) para sentirse mestizos y platudos. Con la plata ha llegado la explotación petrolera. Por 25 años van a necesitar nuestras propias tierras. En la tierra de nuestros abuelos nos estamos ofreciendo a trabajar para los nuevos patrones como peones y con contratos temporales… Después de las petroleras vendrán las grandes empresas  de arroz, soya, maíz, socio bosque, que ya están organizándose…  ¡Los jóvenes tienen que abrir los ojos antes de que sea tarde!, como los abrieron nuestros padres y abuelos que conquistaron los títulos de propiedad de los patronos. ¿Para qué se hicieron dueños? ¡Prohibido olvidar!

Nuestra tierra, convertida en “bloque petrolero” por el Estado y puesta a “licitación” (venta al mejor postor) a las compañías petroleras, vale millones en el mercado mundial  de valores. Hay un grandísimo negocio de “bloques petroleros” en el mercado capitalista de los que se lucran el Estado y las compañías. Los bloques de petróleo (nuestras tierras), aún antes de sacar el petróleo valen millones en el mercado. En un negocio como dios manda es la comuna la que debe poner la tierra (bloque) no el Estado, pues no es de él. La compañía como contraparte pone la técnica. Lo que sucede es que el Estado pone en venta nuestra tierra como si fuera suya, la compañía compra los derechos, pone la técnica y se reparten entre los dos. Resultado: ellos ponen y se llevan todo y la comuna, dueña del capital tierra se queda sin nada. Solo con 20 dólares por hectárea como compensación.

Las comunidades son socias accionistas por derecho. Al poner la tierra se convierte en uno de los “accionistas” más importantes del negocio petrolero: aporta con el capital tierra comunitaria, más “la participación en los beneficios que los proyectos reportan”. (Art.57, 7). La comuna debe rechazar las expropiaciones, el no reparto de beneficios y el 12% de excedentes petroleros que maneja el Estado, por ilegales. Cuando hay reparto de beneficios a los accionistas de una compañía, también debe haber reparto al accionista comunidad por su capital en tierras. La comuna no pide el petróleo, sino lo que le corresponde del capital suelo que es suyo.

El Art. 57, 7 dice que la comuna “participará de los beneficios que esos proyectos reporten…” La historia de esta “participación” y reparto de utilidades petroleras ha tenido un accidentado recorrido en estos últimos tiempos de socialismo del siglo XXI. Hasta hace unos años las utilidades se pagaban directamente a los trabajadores (casi todas las compañías eran privadas); después el 12 % pasó a los Municipios: ”Los recursos provenientes del 12% de las utilidades pagadas al Estado por actividades hidrocarburíferas generadas en el año 20l0, serán distribuidas a los GAD durante los años 2011 y 2012”; actualmente este monto más los excedentes petroleros  los maneja Ecuador Estratégico E P que tiene el objeto de: “planificar, diseñar, evaluar, priorizar y ejecutar planes, programas y proyectos de desarrollo local o infraestructura en las zonas de influencia de los proyectos de los sectores estratégicos”,
Nos hemos dejado convencer por las promesas de dinero fácil de los millonarios y deslumbrantes megaproyectos. Nos hemos vendido por un mínimo sueldo de 342 US$ al mes, con un contrato eventual como peones y sin estabilidad. Hemos vuelto a trabajar hoy en día en nuestras propias tierras, como en los tiempos de los patronos (hace 50 años solamente los botaron nuestros padres y abuelos) para las empresas que buscan posesionarse de los territorios; con el peligro de perder el sustento diario para la familia, los territorios por la expropiación, el agua por la contaminación, la juventud por el alcoholismo y a nuestras mujeres por la prostitución.

¿Qué podemos hacer?: Mantener nuestro territorio y nuestras comunas organizadas, que no nos dividan. No perder la tierra por lotización, donación o venta, porque es nuestra y de nadie más. Perderla es quedarse con una mano adelante y la otra detrás, sin nada. No firmar los papeles que nos presentan sin un buen asesoramiento, pueden ser una trampa mortal.  No caer en los vicios que nos trae el sistema: alcoholismo, prostitución, violencia, dependencia de la plata y el “mishu pahu”.


Achakaspi          
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