El derecho a la vida de los pobladores indígenas se encuentra en permanente riesgo por la acción negligente de los transportes que trasladan petróleo para la empresa Perenco

Este tipo de embarcaciones recorren las riberas del Napo y Curaray


El apu de la comunidad de Nueva Urbina, en el río Curaray, denunció que el 30 de junio de 2014, alrededor de las 03:00 p.m., una embarcación que transportaba petróleo para la empresa Perenco pasó muy cerca de la comunidad. El fuerte oleaje generado por la barcaza petrolera Curaray 5 —remolcada por la motochata Mario Valentino, de la empresa Mario Dacosta, que operaba en el traslado de crudo del Lote 67— provocó el hundimiento de un bote pequeño de madera con motor peque-peque. En la embarcación viajaban Gaspar Machoa Gonzales, Catalina Gonzales Dahua y la menor de ocho años de iniciales I. M. G., quien lamentablemente se ahogó a consecuencia del oleaje.


En la población de Nueva Urbina se encontraba el ing. Alonso Díaz, encargado de Relaciones Comunitarias de la empresa petrolera y testigo de los hechos, quien comunicó lo sucedido a los responsables de la compañía. A pesar de que tres buzos procedentes de Lima buscaron a la menor durante tres días en la zona, el cuerpo continúa desaparecido.


Raúl Muñoz Gonzales, apu de Nueva Urbina, detalló que no es la primera vez que suceden este tipo de situaciones. 

"Los pobladores de la comunidad se reunirán para tomar acciones de protesta. No permitirán que ninguna embarcación petrolera pase por la comunidad... La empresa prometió indemnizar a la familia y no ha cumplido. Ya estamos cansados de tanto abuso. La población se siente indignada. Tenemos unos once días en la ciudad de Iquitos [desde el 07 al 18 julio] y nos tienen meciendo sin hacerse nada en favor de la familia afectada por la muerte de la niña".


La madre de la menor, la Sra. Celestina Machoa, pide justicia por la desaparición y muerte de su hija y exige a la empresa cumplir con la familia.


Marco Huaco Palomino en el "Informe Final del Estudio de vulnerabilidad de derechos de los pueblos indígenas de la cuenca del Napo con origen en actividades extractivas", del año 2013, señaló que:


Los hechos descritos por los representantes indígenas evidencia que existe un grave ambiente de zozobra, angustia y sufrimiento en quienes son dueños ancestrales de territorios que han sido invadidos por extraños, para realizar actividades extractivas autorizadas además, sin consulta previa ni participación alguna de su parte. Dicha zozobra está causada por el temor a futuros derrames de petróleo que afecten el derecho a la salud, a la alimentación y al agua como el que sucedió en el Ecuador y llegó hasta el río Napo, y por la negligencia de las embarcaciones de Perenco que surcan dicho río.


No es la primera vez que ocurren situaciones que ponen en riesgo la vida de quienes se trasladan por el río. Esta muerte se suma a otros casos similares que, debido a la lejanía, no han podido ser denunciados en Iquitos.