viernes, 18 de julio de 2014

Niña muere ahogada en río a causa de oleaje de barcaza petrolera

El derecho a la vida de los pobladores indígenas se encuentra en permanente riesgo por la acción negligente de los transportes que trasladan petróleo para la empresa Perenco

El apu de la Comunidad de Nueva Urbina, río Curaray denunció que el 30 de junio del 2014, alrededor de las 03.00 pm, mientras pasaba una embarcación que traslada petróleo para la empresa petrolera Perenco muy cerca de la comunidad, esta embarcación causó el hundimiento de un bote pequeño de madera a motor peque peque, que trasladaba a tres personas: Gaspar Machoa Gonzales, Catalina Gonzales Dahua y la menor de edad (8 años) de iniciales I.M.G. La niña se ahogó producto del oleaje causado por la barcaza petrolera CURARAY 5, remolcada por la motochata Mario Valentino, de la empresa Mario Dacosta que trabaja en el traslado del crudo en el lote 67.

La población de Urbina contaba  en ese momento con la presencia del Ing. Alonso Díaz, encargado de las Relaciones Comunitarias de la empresa petrolera en la comunidad, testigo de los hechos, comunicó lo sucedido a los responsables de la empresa.  A pesar que tres buzos provenientes de la ciudad de Lima presentes en la zona, después de tres días, buscaron a la menor, el cuerpo todavía está desaparecido.

Raúl Muñoz Gonzales, apu de Nueva Urbina, detalló que no es la primera vez que suceden este tipo de situaciones. "Los pobladores de la comunidad se reunirán para tomar acciones de protesta. No permitirán que ninguna embarcación petrolera pase por la comunidad... La empresa prometió indemnizar a la familia y no ha cumplido. Ya estamos cansados de tanto abuso. La población se siente indignada. Tenemos unos once días en la ciudad de Iquitos [desde  el 07 al 18 julio] y nos tienen meciendo sin hacerse nada en favor de la familia afectada por la muerte de la niña". La madre de la menor, la sra. Celestina Machoa pide justicia  por la desaparición y muerte de su hija y exige a la empresa cumplir con la familia.


Como lo señala Marco Huaco Palomino en el "Informe Final del Estudio de vulnerabilidad de derechos de los pueblos indígenas de la cuenca del Napo con origen en actividades extractivas", año 2013, señala que:



Los hechos descritos por los representantes indígenas evidencia que existe un grave ambiente de zozobra, angustia y sufrimiento en quienes son dueños ancestrales de territorios que han sido invadidos por extraños, para realizar actividades extractivas autorizadas además, sin consulta previa ni participación alguna de su parte. Dicha zozobra está causada por el temor a futuros derrames de petróleo que afecten el derecho a la salud, a la alimentación y al agua como el que sucedió en el Ecuador y llegó hasta el río Napo, y por la negligencia de las embarcaciones de Perenco que surcan dicho río.

Es bueno recordar que no es la primera vez que suceden situaciones similares que ponen el riesgo la vida de la población que transita el río. Esta  muerte se suma a la lista de personas que han pasado por situaciones similares y por razones de lejanía y distancia no han podido viajar a la ciudad de Iquitos para poner su denuncia.

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