Rector
del Colegio Indígena Casa del Conocimiento
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#ETNOCIDIOCAUCHERO
“Todavía quedan suficientes indios…” fue la frase que impidió a los “civilizados” tan siquiera vislumbrar el daño que a todo nivel estaban haciendo con el aniquilamiento de las comunidades indígenas de estas tierras.
Llegada de los no indígenas
Alrededor del año 1900 aparece por estos contornos el colombiano Benjamín Larrañaga quien introduciéndose por las cabeceras del río Igaraparaná llega a este paraje y seducido por el encanto de su paisaje se establece en el mismo lugar que ocupa esta casa.
Por los mismos años llega el
peruano Julio César Arana del Águila quien se asocia con Larrañaga y
posteriormente ocurre la muerte de Larrañaga en circunstancias poco claras,
dejando sus caucheras a uno de sus hijos quien después vendió a Arana sus
shiringales e indios dejándolo como único dueño.
Esto mismo ocurrió en el río
Caraparaná con El Encanto y otros fundos que eran de colombianos y así se hizo dueño de una
extensa región bañada por los ríos Caquetá, Putumayo, Igaraparaná, Caraparaná,
Pupuña, Cahuinarí y un sinnúmero de ríos y quebradas menores.
Conformación de las Compañías Caucheras
Ya sin competidores a la vista organizó la región en secciones o subestaciones que en total fueron más de cincuenta y que estaban diseminadas por toda la región. De La Chorrera dependían La Unión o Arica, Mediodía, Indostán, Danta Quemada, Santa Julia Antigua, Santa Julia, Pereira, Providencia, Porvenir, Ortiente, Sur, India, Sombra, Occidente, Bellavista, San Antonio, Santa Rosa, Valverde, Último Retiro, Urania y otros sobre el Igaraparaná; Palmeras, Abisinia, Gondar, Morelia, Santa Catalina, Sabana, Atenas, Entrerríos y otros sobre el Cachuinarí y sus afluentes y Matanzas o Andokes, Puerto Pizarro y otros sobre el río Caquetá; El Encanto, Argelia y otras 20 subestaciones sobre el río Caraparaná y Yabuyanos y otras subestaciones sobre el río Putumayo.
Territorio en concesión:
Desde estas estaciones y subestaciones La Casa Arana dominó y controló las cerca de 6'000,000 de hectáreas que tenía la concesión.
Método de Trabajo:
Métodos de tortura y muerte
Al analizar los métodos de tortura que se usó en La Casa Arana aparecen como si obedecieran a un concurso cuyo ganador fuera quien se inventara el método de tortura más cruel, despiadado e inhumano.
Así aparecen
· Las flagelaciones con latigazos en números que iban desde 5 hasta 200 los cuales en varias ocasiones ocasionaron la muerte en el acto y muchos murieron en los caminos o en sus casas a consecuencias de las flagelaciones. Casi todos los indígenas tenían cicatrices de latigazos y muchos de los capataces o verdugos cogieron fama porque sus latigazos siempre producían cortes en la piel desnuda de los indígenas.
· El cepo que eran dos bloques de madera
pesada con muescas para sujetar a la persona por las muñecas, tobillos o cuello
que en muchas ocasiones era combinado con la flagelación y la suspensión de
alimentos. Se cuenta de un indígena en el cepo a quien estaba prohibido dar
alimento que antes de morir comió gusanos que producían las heridas de los
latigazos. El cepo de Santa Catalina fue el más cruel por su diseño.
· El ahogamiento que consistía en sostener
al indígena bajo el agua hasta que tragara tanta agua que fuera próxima la
muerte la que en muchas ocasiones llegó como el que ocurrió en occidente y que
aparece documentado en publicaciones.
· La quema en la que al condenado se
hacía cargar suficiente leña que encendida servía para quemar el cadáver
previamente fusilado. Otra modalidad de quema consistía en colgar de las manos
y quemar hojas secas bajo sus pies quemándoles los pies, piernas y muslos dejándolos
que murieran lentamente en medio de dolores y gritos lastimeros. Como ocurrió
con una indígena capturada en una correría organizada por Augusto Jiménez.
· Fusilamiento cuyos cadáveres se
quemaban como ya se describió o se enterraba en una fosa cavada por el mismo
con anticipación. Esto se hacía si
quedaba cerca de una estación principal. En caso contrario, se dejaba en
cualquier matorral. Dicen que generalmente en las subestaciones era difícil
alimentarse debido a los olores que producían tantos cadáveres dejados al aire
libre.
· El decapitamiento pena se la aplicaban
a los que desertaban y se encontraba en la selva fuera de los campamentos.
· La muerte de niños se la aplicaba a
las madres a quienes se les acusaba de perder el tiempo por atender a su hijo y
no trabajar en la recolección del caucho. Estas muertes eran muy diversas. La
mayoría de las veces se partía el niño en varias porciones para alimentar a los
perros. Otras veces se tiraban al río o en cualquier parte para que se murieran
solos, en otras ocasiones se estrellaban sus cabezas en los estantillos de las
malocas o en los árboles de la selva haciendo saltar por los aires sus sesos.
En muchas ocasiones dejaban a los niños colgados en sus cargadores cerca de los
hormigueros para que los comieran las hormigas.
· Disparos. Esto fue lo que más muertes
produjo y consistió en los disparos que se hacía a los que se rebelaban,
contestones, a los que se fugaban o por cualquier causa por leve que fuera y
hasta por diversión.
· Cargas exageradas. Los cargadores
tenían que trasladar 50 o 60 kilos de caucho por distancias hasta de ochenta
kilómetros sin alimento alguno. Esto produjo muertos. Un muchacho de 25 cinco
kilos llegó con un fardo de 29 kilos de caucho.
· Las muertes por inanición que están
documentadas por fotografías en las que se observa personas reducidas a piel y
huesos.
· Ahorcamiento en el que se colocaba a
la persona con la cuerda en el cuello y parado en la punta de los dedos de tal
manera que al cansarse los dedos se caían y se producían los ahorcamientos.

Quienes ejercían el control
Este sistema de trabajo, tortura y muerte fue controlado en especial por:
· Los jefes de secciones quienes
ejercían fuerte control sobre los subalternos.
· Los empleados subalternos de las
secciones o estaciones quienes eran los encargados de ejecutar las órdenes del
superior de la sección en la administración de la muerte.
· Es importante anotar que hubo un grupo
de cerca de 200 ciudadanos británicos de la isla de Barbados quienes fueron
contratados con engaños que en el terreno fueron ocupados como capataces y verdugos y que muchos de ellos fueron muy sanguinarios
que llegaron a recibir los apodos de tigres o perros de monte.
· Los muchachos que fueron
jóvenes de nuestros mismos pueblos a los
que se les armó y entrenó para matar y amedrentar a los indígenas de pueblos
diferentes al propio.
· Los perros. Cuentan que también hubo
perros que se usaron para encontrar a los indígenas que se escapaban y eran
alimentados con carne humana.
Otras causas de muerte
· Las enfermedades desconocidas por los indígenas causaron muchas muertes por ejemplo la viruela.
· Los métodos de transporte en la
deportación también produjeron muertes. En la maloca de Santa Julia murió mucha
gente debido al contagio de la viruela.
· El pueblo Nonuya que era transportado
en una lancha-jaula se volcó a la altura de Orientes y no se salvó ninguno pues
iban enjaulados.
· En Yarokamena se incendió una maloca en
la que se refugiaron muchos líderes indígenas que se resistieron, causándoles
la muerte.
· Muchos que regresaron desde algodón,
desde remanso, buscando su territorios murieron en el camino de fiebre, picaduras
de culebra, comidos por tigres, caimanes o de hambre.
